Tecnología

Los colonizadores de Marte se entrenarán en una cueva cántabra

  • La 'startup' española Astroland recrea las severas condiciones del 'planeta rojo'
  • Los futuros huéspedes deberán permanecer largos periodos de aislamiento total
Astroland pone a prueba el equipamiento de los futuros huéspedes de Marte.

El magnate Elon Musk asegura que el primer viaje tripulado a Marte se producirá en el año 2029, a bordo de las naves de su SpaceX, aunque el consenso de los científicos emplaza ese primer amartizaje hasta 2035, siempre que nada se tuerza por el camino. En ese gran salto para la humanidad trabajan desde hace muchos años las principales agencias espaciales del mundo, conscientes de la dificultades técnicas, logísticas y humanas que la aventura conlleva.

En ese grupo de trabajo asoma ahora la cabeza la española Astroland, una startup que ha convertido una singular cueva de Cantabria en su laboratorio de operaciones y experiencias. A grandes rasgos, el empeño de la compañía consiste en preparar a las tripulaciones que acudirán al planeta rojo, especialmente en el tiempo de espera para regresar a casa.

David Ceballos, CEO de Astroland, explica a elEconomista.es que las misiones tripuladas a Marte se mandan cada año, para coincidir con el momento de mayor aproximación, en el momento orbital más cercano a la Tierra. No es lo mismo moverse 400 millones de kilómetros que 'sólo' 55 millones de kilómetros, correspondiente al momento en el que la onda elíptica estará más cercana para programar la llegada y la salida. Eso implica que se tarda entre seis y siete meses en llegar a Marte desde la Tierra, pero una vez en el planeta habrá que esperar un año para que se abra una ventana temporal para poder regresar. Por lo tanto, las tripulaciones tienen sobrevivir alrededor de doce meses en unas circunstancias extraordinariamente hostiles, obligados a generar su propia energía, racionándose la comida y bebida, además de purificar el aire que respiran y convivir con temperaturas de entre 50 y 100 grados bajo cero, con falta de campo magnético, acompañado de fuertes tormentas de polvo que barren todas las superficies, agravado con grandes radiaciones estelares y la vulnerabilidad a los rayos ultravioleta, por lo que no queda otra opción que establecerse por debajo de la superficie. De esa forma, la propuesta de Astroland encaja en el gran puzzle de las agencias espaciales con el concurso de la cueva de Arredondo, de 50 metros de altura y 1,2 kilómetros de largo, ahora bautizada Ares Station. En su interior, se puede recrear la vida en Marte, de completo aislamiento, para entrenar a los denominados astrolanders en esas condiciones. Sin duda, resulta más fácil equivocarse en la comunidad Cántabra que a millones de kilómetros de distancia. Y también mucho más barato, ya que enviar un kilo de mercancía en Marte ronda los 10 millones de dólares.

"Los riesgos derivados del entorno marciano se evitarían mediante emplazamientos subterráneos en hábitats permanentes bajo tierra. Por lo tanto, se necesitan más investigaciones y datos para abordar los requisitos y desafíos específicos de la habitabilidad del subsuelo y el rendimiento operativo", explican desde Astroland,

Este primer análogo de Marte, situado en Cantabria, es uno de los enclaves del mundo más aproximados a lo que el hombre podría encontrarse en el subsuelo en el planeta vecino, en competencia con otros situados Utah, el desierto del Gobi y en Hawaii. Sin embargo, la oferta cántabra va más lejos que sus rivales al acompañar el hábitat extremo como un laboratorio permanente donde analizar cientos de variables, incluido el uso y desgaste de de trajes de astronauta y la ropa técnica. También hay sitio para investigar en hidroponía (cultivo de plantas sin suelo agrícola), alimentación autónoma, las impresoras 3D, los kits de supervivencia y el avituallamiento para cada tripulante. También hay sitio para zonas de cocina, ocio y gimnasio, cuyas operaciones son monitoreadas desde un Centro de Control y Operaciones.

Uno de los programas de Astroland trabaja en la parte más crítica de los viajes extraplanetarios: el componente humano. Así, la empresa incide en la parte psicológica del entrenamiento, donde los candidatos explorarán y probarán sus capacidades, resistencia y resiliencia hacia entornos hostiles y situaciones inesperadas. Tendrán que someter sus habilidades para la resolución de problemas en condiciones de extremo estrés, como si estuvieran en el mismo Marte.

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