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Viaje multicultural en Ikigai: técnica japonesa con 'musas' europeas

  • Yong Wu Nagahira sorprende con una fusión que respeta los límites
Ikigai.

Que los japoneses están de moda no es una novedad, pero quien prueba Ikigai (razón de ser, de su traducción en japonés), descubre la verdadera esencia y límites de la comida nipona.

Con el chef Yong Wu Nagahira al frente del restaurante, su intención no es otra que la de trasladar al comensal al Japón más auténtico sin perder el gusto por lo conocido, pues en el equilibro cultural está el secreto de Wu. Y es que, de procedencia china y japonesa a partes iguales, nacido en París y criado en España, el chef lleva consigo costumbres y tradiciones tan dispares como bien ensambladas.

La oportunidad de haber vivido y estudiado en diferentes ciudades le ha dotado al dueño de Ikigai del conocimiento necesario para saber no traspasar esa "delgada línea", pues él mismo advierte de que "cuando se habla de comida japonesa, la creación e imaginación tienen un límite, porque si sustituyes ciertos productos y formas, la comida deja de ser japonesa. Hay que saber dónde está la línea", aclara.

Así, si hay algo que le diferencia de sus muchos coetáneos, es que sus platos se prestan a inspiraciones europeas, concretamente, francesa y española, pero sin perder un ápice de la técnica milenaria.

Respecto a su carta, el umami es el sabor predominante, ya que el chef siempre se decanta por alimentos sabrosos de España, porque, como explica, "todavía hay muchos españoles que no saben identificarlo".

No obstante, para la elaboración de los platos, su método es "no pensar demasiado", y es que su propia experiencia le ha enseñado que, cuando tienes los conocimientos necesarios, las musas aparecen cuando y donde menos te lo esperas.

Su producto es nacional, pero no siempre de kilómetro 0, porque además de "tratarse de una moda", si quieres realmente calidad, "no puedes regirte siempre por esto. Es imposible", remata el chef.

Entre sus muchas especialidades destacan el tartar de toro, con un sabor potente y textura agradable; las ostras, cocinadas o no, a petición del cliente, y el huevo a baja temperatura. Este último, una de las novedades de la carta, se trata del primer huevo de la mañana de gallina alimentada de vegetales.

Sus próximas propuestas, niguiris inspirados en salsas francesas, callos a la japonesa y soba frío. Todo, cocinado con la inconfundible técnica de Wu, que, sin salir de Japón, nos transporta a diferentes países.

El ambiente

Lo más parecido a una taberna japonesa. Decorado con preciosas lámparas y detalles del país nipón.

Recomendación

Probar el helado de violeta #de postre. Le sorprenderá.

Lo mejor

Las ostras y el huevo a baja temperatura, la nueva incorporación del menú.

A mejorar

Poco espacio entre las mesas.

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