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Medea, un lugar para disfrutar de la 'comida sin normas' mejor elaborada

  • Tan bohemio como sofisticado, está ubicado en el barrio de Chamberí
Sala de comidas de Medea.

Perseguir tus sueños es el mejor consejo que pueden darte. Si no, que se lo digan a Luis Ángel Pérez, dueño y chef de Medea que, tras muchos años aprendiendo en los fogones de los más grandes, como Zalacaín, DiverXO, Aponiente y Arriba, decidió emprender a "pecho descubierto" y abrir su propio negocio. A su lado, Borja Rivero, que, además de ser "contador de chistes profesional", trabaja como sumiller y jefe de sala del restaurante.

Tras dos años en la calle Río Rosas, donde atesoraban el mismo concepto, los socios decidieron trasladar en septiembre de 2018 el restaurante a un local ubicado en el barrio de Chamberí. Ahora, apuestan por un espacio diáfano, sobrio, con un techo de lo más peculiar, que se asemeja al de las estaciones de metro. Todo ello, explican, pensado para que no se desvíe la atención de lo más importante: la comida.

Pérez, confeso "cilántropo" y "cinéfilo", deja ver mucho de estas dos pasiones en sus tres menús degustación: punk (55 euros), punk+1 (65 euros) y de viaje (80 euros). El primero, compuesto por cinco platos -con dos y tres pases cada uno-, el segundo, formado por seis platos -con dos pases cada uno-, y el tercero, para los más valientes, incluye ocho platos -con dos y tres pases en cada uno-.

Luis Ángel Pérez, chef de Medea.

Cada degustación es como su creador: sin límites ni patrones. Y es que, para su elaboración, no hace caso a musas. Más bien, arriesga con maridajes "inventados", que no ha visto antes en ningún otro sitio. Prueba de ello es toda su oferta, donde una cocina reflexiva, atrevida y viajera está detrás de un sabor diferente, pero repleto de identidad. Desde México hasta Asia, pasando por la más tradicional gastronomía española, cada menú tiene una influencia nacional predominante y, cada mes, cambia algunos de los platos de la carta para no dejar de sorprender a sus asiduos.

Como pases destacados, el lenguado asado con sabayón de sésamo y puré aliñado, el kebab chino de mollejas de cordero -sencillo, pero con un resultado delicioso- y la sopa agripicante con albóndigas de pato y chutney de menta. Todo, muy bien ejecutado, con contrastes muy acertados.

Como broche de oro, el Medea-bar, la novedad de este nuevo espacio. Una barra que ofrece una carta "de picoteo canalla" para cubrir las comidas más rápidas. Un sitio relajado, desenfadado y ambientado con la mejor música indie.

El ambiente

Decorado underground, pero elegante y sofisticado. Adaptado al tipo de comensal que lo frecuenta.

Recomendación

Dejarse asesorar por el sumiller Borja Rivero y disfrutar, también, de su sentido del humor.

Lo mejor

El lenguado asado con sabayón de sésamo y puré aliñado.

A mejorar

El ambiente está algo cargado.

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