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Machismo en la cocina: negocio de éxito para ellos, trabajo infravalorado para ellas

  • Una parte de los hombre solo entra a la cocina para asaltar la nevera
  • Mientras, las mujeres se han hecho cargo de esa parte del hogar
  • Sin embargo, han sido ellos los que han triunfado entre los fogones
Madrid

Lo de que la cocina es cosa de hombres puede llevar a engaño o incluso faltar a la realidad. Lo cierto, una buena parte de los hombres solo entran en la cocina para asaltar la fiambrera del embutido. Cocinar para toda la familia, poner el lavavajillas o fregar, les suena a cosas de mi mujer. Un pensamiento que no está lejos de la realidad porque además de los quehaceres mencionados, el cuidado de la casa, los niños y la familia han sido labores femeninas. Sin embargo, eso de que la cocina es cosa de hombres es cierto cuando se salta al plano profesional. Un buen indicador es la famosa Guía Michelin que este año 2019 sólo ha reconocido a 4 cocineras entre las 31 nuevas estrellas para España

Una buena parte de los hombres solo entran en la cocina para asaltar la fiambrera del embutido. Cocinar para toda la familia, poner el lavavajillas o fregar, les suena a cosas de mi mujer

Es una realidad extraña. Los recuerdos gastronómicos más especiales que tiene el ser humano se retrotraen a la cocina de mamá o de la abuela. Un tipo de comida que reconforta, alimenta y seduce al paladar. Y que además conforma la memoria gastronómica que los cocineros de vanguardia tratan de activar con sus reinvenciones.

Sin embargo, la cultura patriarcal que ha imperado en la sociedad –e impera- desmerece todo lo que tenga que ver con el sexo femenino. Así, mientras unos hombres insultan a las mujeres diciéndoles "no hace falta que vengas a aquí, quédate en la cocina" -como denuncia la campaña contra el machismo en los esports My Game My Name- otros hombres se engalanan de gloria recibiendo premios y reconocimientos por cocinar. Es decir, una dualidad de horizontes gastronómicos que solo encuentra explicación en el machismo histórico.

"No hace falta que vengas a aquí, quédate en la cocina", es la campaña que denuncia el machismo en los esports

La prueba de esa cultura patriarcal se evidencia cada año en listas como la Guía Michelin España y Portugal 2019, más este año que ha contado con dos ausencias femeninas de nivel: la de la multiestrellada Carme Ruscalleda, que cerró el pasado año el restaurante Sant Pau y María Marte que se retiró del Club Allard, donde mantuvo dos estrellas Michelin. Así, en la guía de este año se encuentra a Elena Arzak, como la única mujer con tres estrellas gracias al restaurante Arzak y donde su padre, Juan Mari, sigue siendo la cara más conocida. También está Fina Puigdevall, del restaurante Les Cols, que sigue como la única mujer biestrellada. Y de las 31 nuevas estrellas Michelin repartidas en esta nueva edición, sólo cuatro tienen nombre de mujer: Cristina Figueira (El Xato), Lucia Freitas (A Tafona), Yolanda Rojo junto a Juanjo Losada en el restaurante Pablo y Carolina Sánchez e Iñaki Murúa en el Ikaro.

Negocio masculino, labor femenina

La razón que explica que las labores culinarias de las mujeres no hayan sido reconocidas están en la falta de presencia y poder de la mujer en la esfera pública, lejos del hogar. La cocinera María Marte entiende que a las mujeres se les ha inculcado desde pequeñas que el lugar de la mujer está en la cocina, mientras que el hombre ha tenido la libertad de tomar las riendas del restaurante.

Esta es una idea que comparte la chef Elena Arzak que explica que las mujeres que eran dueñas o estaban al mando de las cocinas de un restaurante, como el caso de su familia, tenían que compaginar ese trabajo con el cuidado de los hijos. Una responsabilidad añadida y no compartida que situaba a los hombres como la cara visible del negocio familiar. La razón que suma Carme Ruscalleda es la fuerza, un factor que podía condicionar el liderazgo femenino. Un condicionante, por otro lado, que actualmente ya no existe.

María Marte, Carme Ruscalleda y Elena Arzak hablan sobre el machismo en la gastronomía

La otra de las razones que explican la falta de poder de la mujer es el machismo. Y María Marte lo conoce bien porque lo ha vivido en carne propia. De hecho, tienen recuerdos concretos: "Cuando bajaba a saludar a los clientes, me preguntaban por el chef y cuando yo les respondía que era la chef… me cuestionaban, no me creían capaz de haber realizado esos platos". Lo cierto, el camino de esta chef de República Dominicana no ha sido fácil porque comenzó desde abajo, como fregaplatos en el Club Allard. Una posición que no pudo abandonar en su salto a la alta gastronomía "Te doy la oportunidad pero no puedes dejar de fregar", le dijeron cuando se puso el delantal de cocinera por primera vez -"muy heavy", recuerda María-.

"Cuando bajaba a saludar a los clientes, me preguntaban por el chef y cuando yo les respondía que era la chef… me cuestionaban, no me creían capaz de haber realizado esos platos" María Marte.

El ascenso de Elena Arzak a la alta gastronomía fue diferente. Y no solo porque lo hizo al cobijo de su padre, Juan Mari Arzak, sino porque confiesa que la realidad machista que existe en la gastronomía y otros sectores no lo vivió. "Crecí en una familia donde mi abuela era cocinera, mi bisabuela también, mi madre también trabajó en el restaurante y el 75% del cuadro de mando del personal en Arzak somos mujeres. Entonces, yo crecí totalmente pensado que la igualdad existía"

Sin embargo, ante la realidad exterior entiende que se reivindique el Día Internacional de la Mujer para que la igualdad llegue allí donde no está. No obstante, desea que en un futuro no se celebre este día porque eso significa que la igualdad ha llegado a todas partes.

Los bueno está por llegar

La chef española que alcanzó las siete estrellas Michelin tampoco sufrió el yugo del machismo porque proviene de una familia agraria y comerciante, "donde la mujer es espina dorsal de la organización", cuenta. No obstante, afronta el Día Internacional de la Mujer con alegría y euforia porque se ha puesto el foco de atención en la mujer. "Estoy muy satisfecha de ese movimiento internacional, encantada de ese foco de atención a las mujeres", dice. Además, entiende que hay que trasmitir a las niñas que pueden hacer lo que quieran, que no se corten, que son capaces", añade.

"Estoy muy satisfecha de ese movimiento internacional, encantada de ese foco de atención a las mujeres" Carme Ruscalleda.

Este optimismo no solo se circunscribe a la actualidad porque Carme tiene claro que el próximo siglo o los próximos 50 años va a ser una época de mujeres y que habrá tantos referentes femeninos como ellas mismas deseen. En este punto también coincide Elena Arzark que entiende que solo es cuestión de tiempo que las mujeres comiencen a ser la cara visible de las cocinas. Como ejemplo, pone una experiencia propia: "Mi padre cuando fue a la escuela de hostelería de Madrid había muy pocas mujeres. Yo hice estudié en Lucerna y ahí eramos un 38% de mujeres. Y a día de hoy está prácticamente igual".

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forum Comentarios 1

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ODYSSÉOS 0.87
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En Contra

Y digo yo ¿en el mercado libre de la restauración? Si las mujeres son tan buenas deberían triunfar. El sabor no tiene sexo. A todos los hombres machistas les cocinaron sus madres. Así que tal vez sea:

" que las mujeres feminazis no saben cocinar."

Tomado libremente de Una verdad incomoda de Al Gorrón.

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#1