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Avistar 'las luces de invierno' sin salir de la habitación

  • Enero y febrero son los mejores meses para 'cazar' autoras boreales
  • Existen hoteles donde verlas sin moverse de la cama
Dreamstime
Madrid

De la diosa romana del amanecer y de la palabra griega Bóreas, que significa norte, hallamos la aurora boreal o, al menos, su significado. Este fenómeno natural, de indescriptible belleza, que se produce en las zonas polares del planeta se ha convertido en la estrella fugaz de los que ansían vislumbrar escenas tan singulares como extraordinarias.

Aunque para los vikingos las auroras boreales procedían de la armadura de las vírgenes guerreras valkirias, este fenómeno natural que parece producirse por causas paranormales tiene una explicación científica. Se trata de una eyección de partículas solares cargadas, que chocan con la magnetosfera de la Tierra. Cuando se produce esta colisión con la esfera protectora, las partículas se desplazan a lo largo de dicha superficie y esta energía se va almacenando en el hemisferio que se encuentra en la etapa nocturna de la Tierra, hasta que no es posible acumular más. En ese momento, esta energía aglomerada se dispara en forma de radiaciones electromagnéticas sobre la ionosfera terrestre, creadora, principalmente, de dichos efectos visuales.

Sea como fuere su proceso, el avistamiento de auroras boreales se ha convertido a lo largo de los años en un hobby para muchos y un reto para otros, pues, cuantas más se consigan contemplar, más intenso será el recuerdo fotográfico que quede impreso en la retina.

El círculo polar ártico es la mejor zona para disfrutar de este fenómeno natural, ya que se pueden suceder hasta 200 auroras boreales al año. Aunque la temporada adecuada comprende desde septiembre hasta marzo, los meses de enero y febrero son los mejores para su avistamiento. No obstante, estas luces del norte son caprichosas y esquivas, y el avistador tendrá que colmarse de una buena dosis de paciencia -pero no de ropa de abrigo- para satisfacer su objetivo.

El turismo, cada vez más imparable, que mueve estos bellos fenómenos naturales, ha propiciado que a día de hoy sea posible disfrutar de estas luces encandiladoras sin salir de la habitación. Los países más famosos donde observar las auroras boreales albergan hoteles que posibilitan al huésped el disfrutar de este fenómeno en pijama, desde la cama y sin mayor esfuerzo que contemplar su alrededor.

He aquí algunos de los más populares por su originalidad, calidad y, por supuesto, vistas.

TreeHotel #Suecia

En la provincia sueca de Borrbotten, ubicada a medio centenar de kilómetros del Círculo Polar Ártico, se encuentra la localidad de Harads, un pequeño lugar donde es posible hacer realidad uno de los sueños más recurrentes de la infancia. Entre los abetos de un precioso y frío bosque sueco, se encuentran encaramadas a los troncos seis lujosas habitaciones que se alzan entre cuatro y seis metros del suelo. Con un diseño propio, diferente y original, pues cada una de estas estancias ha sido diseñada por diferentes creadores, estos habitáculos poseen toda la comodidad y lujo jamás pensado en la copa de un árbol, además de la sostenibilidad tan característica de los países escandinavos. Con todo, desde el interior de estos variopintos aposentos es posible presenciar las luces del norte sin tener que abandonar la cabaña del árbol.

Hotel Rangá #Islandia

Miembro de la colección Small Luxury Hotels of the World, al sur de Islandia, el Hotel Rangá es uno de los lugares más renombrados del país. Su atractivo entorno también tiene gran parte de culpa, pues el enclave se encuentra rodeado por Monte Hekla, el famoso volcán, el glaciar Eyjafjallajökull, una cadena montañosa al noreste y las islas Westman al sur. Exactamente, se encuentra ubicado junto al río Rangá de Hella, y es que, cuanto más lejos nos encontremos de la contaminación lumínica, más posibilidad habrá de disfrutar de estos fenómenos naturales. Pero de esto tampoco tienen que preocuparse los huéspedes, porque además de una extensa parrilla de lujo y exclusividad, los trabajadores del resort se encargan de avisar a los usuarios cada vez que una aurora boreal ilumina el cielo.

Levin Iglut-Golden Crown Finlandia

La región más al norte de Finlandia, Laponia, a unos 180 kilómetros del Círculo Polar Ártico, se halla un resort con 24 iglús de lujo. Aunque la palabra iglú nos traslada directamente a un imaginario de esquimales, frío y pocas comodidades, este enclave cuenta con paredes de cristal que no se empañan, calefacción, wifi y una cama con posición ajustable para poder contemplar las auroras boreales a gusto de consumidor. Conocido como la noche polar o Kaamos, en los meses de diciembre y enero no hay sol en este lugar, por lo que solo ven luz desde las 10.00 horas hasta las 15.00 horas. Esta condición meteorológica se torna ideal para el avistamiento.

Aurora Borealis Lodge Alaska

Ubicado a solo 20 millas al norte de Fairbanks, en la famosa área de Cleary Summit, cuenta con las mejores vistas de auroras boreales de Alaska desde el año 2003. Las habitaciones están compuestas por grandes cristaleras que, al igual que los enclaves ya mencionados, permiten al cliente disfrutar de esta amalgama de luces desde la misma cama, sofá o donde le plazca. Con poco más de 30.000 habitantes, es la segunda ciudad más poblada de Alaska, después de Anchorage, y sus oriundos aseguran que un turista que se quede tres noches seguidas en Fairbanks durante el invierno, tiene un 80 por ciento de probabilidades de ver una aurora boreal, o varias, según su suerte.

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