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Besos, uvas o plomo para celebrar el Año Nuevo

Imagen: Istock
Madrid

Aunque muchos van a esperar al lunes, este sábado es un día de preparativos y de compras para dejar casi lista la Nochevieja. Una cena que tiene un menú libre pero con un ingrediente que no puede faltar: las uvas. La fruta con la que los españoles despedimos el año y que nada tiene que ver con lo que sucede en el mundo, desde besos, lentejas o romper vajillas.

¿Por qué las uvas?

El origen de esta tradición no está del todo claro y existen diferentes explicaciones. Una de las teorías viaja hasta 1909. Ese año hubo un excedente de cosecha de uvas y los agricultores decidieron venderlas como las uvas de la suerte para darle salida. A lo largo de los años esta tradición se habría ido puliendo hasta convertirse en algo imprescindible. La otra de las teorías se remonta al año 1882 y responde a una protesta satírica por parte del pueblo madrileño. Por esa época, el ayuntamiento había decidido prohibir la celebración del Fin de Año en las calles de la ciudad. Entonces, un grupo de ciudadanos decidió reunirse en la Puerta del Sol para escuchar las campanadas del reloj y tomar uvas. Un alimento barato en esa época pero que además se había puesto de moda entre la burguesía española, que imitaba la costumbre de la alta sociedad francesa de tomar uvas y champagne.

Las uvas pasas

En Portugal y en algunos países de América Latina la tradición es tomar uvas, pero en este caso pasas. Otra tradición bastante asentada es la de vestir alguna prenda de ropa interior azul y poner dinero en sus zapatos o incluso en los bolsillos, la tradición dice que sirve para atraer la suerte en el ámbito económico.

Tradiciones europeas

En Italia es habitual cenar un plato de lentejas porque se cree que así el nuevo año vendrá cargado de abundancia, riqueza y dinero. Cuantas más se coman, más riqueza se tendrá el año próximo.

En Dinamarca la tradición es romper la vajilla tras la cena de Nochevieja como forma -curiosa- de expresar cariño y buenos deseos para el nuevo año. En Francia tampoco se escuchan campanadas, ni se comen uvas. Cuando son las doce la gente se besa debajo del muérdago y brinda con champagne. En el Reino Unido, por su parte, la costumbre típica es el first footing, correr para ser el primero en visitar a familiares y amigos para felicitarles el año nuevo.

En Alemania la tradición dice que hay que quemar una figura de plomo sobre una cuchara con una vela hasta que se funda y verter el líquido en un vaso de agua. La figura que resulte pronosticará lo que el Año Nuevo te traerá. El proceso de adivinación sigue los mismos pasos que la lectura de los posos del café.

El beso americano

En Estados Unidos y también en algunos países latinos, la primera acción que se tiene que hacer después de celebrar la entrada del año es elegir a una persona y besarla. El objetivo es atraer el amor para el nuevo año. En el país norteamericano es tradición además hacer una cuenta atrás y celebrarlo en Times Square, en Nueva York.

América Latina

En algunas regiones de latinoamericanas como México, Perú o Venezuela es habitual fabricar un muñeco con trapos viejos y rellenarlo con cohetes. La meta final es prenderle fuego, hecho que simboliza la quema de lo malo que ha sucedido. Este fuego también es habitual en algunos países de Europa, pero en formato de fuegos artificiales.

Tirar cubos de agua en Uruguay es la costumbre de la noche del 31 de diciembre. La creencia dice que esta acción echa las posibles malas vibraciones de casa y la deja limpia de esas energías.

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