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La Bien Aparecida cumple tres años y consolida su renovada filosofía

  • Notoria evolución hacia una memoria culinaria más refinada con toque de autor
Madrid

Un nombre curioso que es todo un homenaje a la virgen patrona de Cantabria, pero que también es la 'joya de la corona' del Grupo Cañadío, de origen santanderino y con tres restaurantes más en Madrid. La aventura de Paco Quirós, junto a su socio Carlos Crespo, ha dado mucho juego en la capital al descubrir una gran cocina, injustamente relegada y ensombrecida frente a la potencia de la vasca o la asturiana.

La Bien Aparecida cumple este año su tercer aniversario tras una importante etapa de consolidación que le ha llevado a ahondar en una memoria culinaria ahora más refinada, con numerosos toques de autor e inmersa en guiños contemporáneos y creativos. Evolución que ha desembocado en una oferta con dos vertientes: junto a algunas preparaciones tradicionales, aparecen otros platos de elaboraciones y técnicas más avanzadas. Son las dos facetas de un mismo restaurante, logradas y bien ejecutadas- lo que no es fácil de combinar-, por el chef José Manuel de Dios. La Bien Aparecida se distingue así de otros establecimientos del mismo Grupo.

En cuanto a decoración todo sigue igual. La firma de Sandra Tarruella ideó un luminoso comedor en una primera planta donde, además de la sala convencional, cuenta con una espectacular barra para tomar algo rápido o alguno de los platos del restaurante. Un ambiente cálido y animado para disfrutar de una carta centrada en productos de primera categoría sobre los que se construye una apetitosa dualidad. A gusto del cliente.

Así, el delicioso cocido montañés, las crujientes rabas o las almejas a la sartén constituyen un canto a lo clásico; como también ocurre con el arroz de pollo de corral o el meloso de 'almejas finas como en Pedreña'. Las croquetas de lacón y huevo son una delicia.

En el capítulo creativo la berenjena asada con anchoa y pesto resulta anodina, mientras la versión de la purrusalda con cocochas y bacalao muestra las altas cotas de finura y modernidad que puede alcanzar este plato. Los pescados en general y la merluza en particular son las estrellas de la casa: en ésta última, preparada al horno con su cococha, sobresalen sus bondades y perfecto punto. Entre las carnes, el steak tartar con helado de mostaza resulta fresco y original. Atractivos postres entre los que brilla la soberbia tarta de queso de Cañadío.

Ofrecen dos menús degustación (95 y 58 euros, sin bodega). Nutrida y excelente carta de vinos- bastantes etiquetas internacionales también-, a cargo del eficiente sumiller Gonzalo San Martín, con destacables capítulos de generosos y espumosos.

El Menú

Primero: Crema de marisco con migas de centolla y colinabo asado

Segundo: Taco de bacalao con cebollas nuevas y jugo de novilla

Postre: Tarta de queso

Precio medio: 60-75 euros

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