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La III edición de 'La tapa&pincho de elEconomista' tiene ganador

  • El Museo del Traje fue el escenario de la tercera edición del concurso
  • Un evento patrocinado por Hyundai con ayuda del Grupo Lezama
  • No soy tarta, de Miguel Ángel López Pulido, fue la tapa ganadora
Madrid

La gastronomía pisa fuerte y cada día son más los mortales que se animan a poner a prueba su creatividad, gusto y buen hacer delante de los fogones. Como todo lo que significa disfrutar de un rato agradable y llenar la barriga con algún bocado exquisito debe repetirse, el encuentro ya consolidado de La tapa&pincho de elEconomista, patrocinado por Hyundai con ayuda del Grupo Lezama, celebró el pasado miércoles su tercera edición en el Museo del Traje de Madrid, que se ha convertido ya en el templo culinario de la cita.

Como en ediciones anteriores, aquellos que visiten el restaurante de alta cocina española Café de Oriente, podrán pedir elEconomista, pero no para leer. Se trata de la tapa No soy tarta, una elaboración de Miguel Ángel López Pulido que consiguió alzarse con el primer premio por su "exquisito sabor y originalidad", según fallaba el jurado, y que podrá disfrutarse durante todo el mes de diciembre en el restaurante madrileño.

Como su propio nombre indica, la tapa ganadora, que aparentemente luce como un delicioso postre, esta compuesta de un bizcocho de cerveza negra acompañado con una mousse de foie, espuma de queso de cabra y mermelada Pedro Ximénez. Es decir, una composición de alimentos que nada tienen que ver con un postre y que consiguió ser un éxito por ese mismo contraste entre apariencia y sabor.

El concurso siguió el ritmo habitual de las ediciones anteriores. Contó con 10 finalistas que, en una fase previa, habían sido seleccionados y se batieron ante un jurado formado por cuatros expertos en gastronomía como Ana Marcos, nuestra crítica gourmet; Luis Cepeda, experto gastronómico; Roberto Hierro, jefe de cocina de Café de Oriente, y Jonatan Armengol, periodista y crítico gastronómico. En esta tercera edición, el conductor del encuentro fue el Mago Borruel, que aprovechó el tiempo que el jurado necesitaba para degustar cada tapa para sorprender al público con algunos de sus trucos.

El podio lo completaban Roberto de Pedro, que logró el segundo puesto con su Sánwich de manitas de cerco, con dulce de membrillo al palo cortado, y Cristina Berná, que se alzó con el tercer galardón gracias a su Nido de patata con espuma de huevo frito y escamas de pimentón, una creación que dedicaba con mucha emoción a su padre.

En esta cita también se pudo conocer el nuevo Hyundai i30 Fastback, un vehículo que cuenta con precisas superficies esculpidas, una silueta estilizada y detalles elegantes y sofisticados en su diseño. Además, este modelo de coche ofrece tecnología avanzada de LED, techo panorámico y reflectores traseros y faros antinieblas.

La valoración de expertos

La tapa&pincho de elEconomista ha contado, como en ediciones anteriores, con dos fases. La primera tuvo lugar desde el 31 de octubre hasta el 16 de noviembre, donde todo aquel que quisiera participar con sus creaciones gastronómicas podía inscribirse vía online. Tras este primer paso, el jurado del concurso seleccionó a diez de los concursantes para pasar a la fase final, que fue la celebrada en el Museo del Traje esta semana, en la que los finalistas pudieron elaborar sus creaciones in situ en la cocina de la pinacoteca.

El alto nivel de la edición ha logrado el quórum absoluto entre los expertos. "Me ha parecido de un nivel tan alto que más de la mitad podrían haber competido en un concurso profesional", aseveraba Jonatan Armengol, uno de los miembros del jurado. En idéntico sentido, su compañera de mesa, Ana Marcos, aportaba que "cada año va subiendo el nivel, las tapas son cada vez más elaboradas y originales. Este año muchas me han sorprendido", remataba.

El trío ganador

Respecto a la creación de Miguel Ángel López, el primer premio, todos los expertos coinciden que "estaba claro porque el sabor estaba muy logrado". Para Marcos, No soy tarta ha sido una tapa deliciosa, sorprendente y muy bien elaborada. No obstante, Armengol añade que "era ganadora absoluta porque era una de las más arriesgadas", además, explica "ha conseguido algo que para mí, que soy un jurado ciego, es muy complicado: que el plato se trasladara tanto a la vista como al gusto. La mayoría de los trampantojos no me gustan, y este era absolutamente increíble. Cuando lo he probado, he tenido que hacer un esfuerzo increíble para no comérmelo entero", bromea el crítico. Así las cosas, López podrá disfrutar de dos cenas desgustación dobles en el Café de Oriente y la inclusión de su tapa en la carta del restaurante del Grupo Lezama durante todo el mes de diciembre.

Los premiados podrán disfrutar de una cena degustación en el  Café de Oriente y un curso de cocina

Respecto a la segunda creación ganadora, Sánwich de manitas de cerdo, con dulce de membrillo al palo cortado, el jurado coincide que el ingrediente principal, las manitas de cerdo, es un producto muy arriesgado porque no a todo el mundo le gusta la casquería. No obstante, Roberto de Pedro, que es ya veterano de podio en este concurso, consiguió agradar a los cuatro miembros del jurado con un sabor delicioso y una prestación, con la tapa encima de un azulejo y sujetada de forma vertical con un muelle, de lo más original. No obstante, gracias a su acertada elaboración, de Pedro podrá disfrutar de una cena degustación doble en Café de Oriente y un curso monográfico de cocina en el mismo local.

Por último, Cristina Berná, también conocedora de podio de ediciones anteriores, logró impresionar al jurado tanto antes como después de probar su bocado. Su Nido de patata con espuma de huevo frito y escamas de pimentón, que a primera vista sorprende por la parquedad y simpleza de los productos que la componen, le mereció el reconocimiento de cada uno de los miembros del jurado. "El tercer premio es refinadísimo, con un concepto como de finales del siglo XIX ha conseguido hacer una creación tan deliciosa, tan suave y armónica, que nos ha encantado", exponía Marcos. Por su parte, Hierro, explicaba que por su composición, al principio fue el que generó más dudas, pero terminó convenciéndoles por "lo bien que estaba elaborado". De la misma manera, Armengol confesaba que en un primer momento, cuando supo en qué consistía el plato, pensó: "Cómo puede presentarse con un nido de patata. Es algo primario, de andar por casa", pero cuando lo probó, admitió que el resultado final era "perfecto". "Con estas cosas te das cuenta que con algo tan nuestro y básico como son los huevos con patatas y jamón, puedes darle la vuelta y encontrar el clic. Me ha dado una lección de humildad, porque te demuestra que siempre se puede ganar si te lo curras", remataba el periodista. Por su parte, Berná podrá disfrutar de una cena doble degustación en Café de Oriente.

A pesar de la gran elaboración, este tercer puesto de Cristina fue uno de los más complicados de la noche. El jurado en su deliberación tuvo claro el primero y el segundo, sin embargo, costó más llegar a un acuerdo para esta posición: "El tercero hubo más dudas, había varios que nos gustaban mucho", explicó el miembro del jurado Roberto del Hierro.

Una de esas tapas que causó mucho interés al jurado antes de la deliberación fue la de Le petit Oria de David Luego. Este industrial de 43 años presentó una modernización del clásico pollo en pepitoria. Amante de la cocina por culpa de su madre y abuelas, Luengo se inspira en la cocina tradicional para intentar reinventarla. Así, su tapa era una combinación de un salsa elaborada con la guarnición habitual de la receta de la pepitoria, que presentó en una taza vintage, y una especie de pepito dulce relleno de pollo y con huevo en dos elaboraciones: con la yema, una crema dulce y con la clara, una espuma de azafrán.

Otra de las tapas que mereció un reconocimiento por parte del jurado fue el Helado de guisantes con crujiente de bacon. Durante la degustación de la tapa, el chef ejecutivo del Café de Oriente felicitó a Rosalía de la Rosa, su autora, por la buena textura que había conseguido en el helado. De la Rosa, no obstante, contó que había sido muy sencillo: solo hay que cocer los guisantes con leche, añadirle nata y azúcar invertido y pasarlo todo por una máquina específica para conseguir la textura deseada.

Una noche para recordar

Más allá del concurso, todos los participantes aseguraron que La tapa&pincho de elEconomista es una gran noche para recordar, vivir la experiencia, hacer amigos y disfrutar de su pasión casi a nivel profesional. Uno de los ejemplos más claros de este espíritu fue el de Irene Montero, una apasionada de la cocina que se presentó al concurso sin saberlo, porque fue su hermana la persona que lo hizo. Así, durante el comienzo del concurso se mostró más nerviosa que el resto de sus compañeros pero a medida que pasaba el tiempo disfrutaba más de la experiencia. Su tapa fueron unos Mejillones en salsa oriental.

Un ejemplo de compromiso con la cocina fue el de Ignacio Martínez, de 42 años. Este abogado penalista acudió al concurso con muletas porque estaba recién operado de un menisco: "La experiencia está siendo traumatológica porque estoy operado de menisco…", bromeó Ignacio. Un contratiempo que no evitó que presentase una gran tapa: un Lomo de cordero lechal y parmentier de castaña. Una receta que surge de lo mucho que le gusta el cordero. Lo cierto, este abogado de profesión asegura ser un apasionado de la gastronomía y siempre se anima a hacer cosas en comidas y reuniones familiares entre familia y amigos.

Los concursantes aprovechan este concurso para vivir la experiencia y  dar rienda suelta a su gran pasión

El ejemplo de la constancia lo representó Julio Sánchez Moreno. Este traumatólogo de 76 años es la tercera vez que se presenta al concurso de La tapa&pincho de elEconomista. Tercero en la edición del año pasado, Julio no tuvo suerte este año pero su propuesta fue una gran tapa que cautivaba por los ojos: un Damero de foie y dulce de guayaba sobre pan especiado. No obstante, el veterano confiesa que en este concurso siempre hay un gran nivel y que hay gente que casi es profesional.

La propuesta más saludable fue la de Noelia Moreno Martínez, de 40 años. Esta administrativa es una amante del deporte y por ello para este concurso se propuso preparar una tapa sana y de gran tamaño: "Soy deportista y me he inspirado en que tenemos que comer mucha proteína libre de grasa", explicó. El resultado fue el Bocadito relleno de gulas y bayas de Goji, una tapa a base de una tortilla con cúrcuma, jengibre, semillas de chía y aceites esenciales. Las gulas, por su parte, las cocinó con vino blanco, cebolla, un poco de ajo y bayas. Además, su tapa era muy grande respecto al resto "porque los deportistas comemos mucho", dijo.

Una noche gastronómica celebrada a todo lujo

La tapa&pincho de elEconomista se celebró el pasado martes en el Café de Oriente Museo del Traje, del Grupo Lezama. Un marco inigualable donde se dio a conocer los campeones de la tercera edición de esta competición, que ya es un clásico de la gastronomía amateur de Madrid.

El Hyundai i30 fue uno de los protagonistas de la noche. Los nueve participantes del concurso culinaria tuvieron la oportunidad de retratarse con él y descubrir de primera mano las novedades que presenta este modelo de Hyundai.

El vehículo de la automovilística surcoreana destaca por sus nuevos y elegantes faros que utilizan proyectores LED tanto para luces largas como para las cortas. Lo cierto, estos son más brillantes y eficientes desde el punto de vista energético que los convencionales;y por su techo de cristal panorámico que es practicable con una amplia visión aérea. El interior, por su parte, destaca por la sosegada sencillez del salpicadero y del habitáculo, que transmite una sensación de espacio, calidad y elegancia que responde a que el i30 es uno de los más espaciosos de su clase.

Los participantes de este concurso también pudieron probar, junto al resto de invitados a La tapa&pincho de elEconomista, sus propias elaboraciones en una cena tipo cocktail que estuvo acompañada de un surtido de delicias gastronómicas. Quesería La Antigua de Fuentesaúco ofreció a todos los invitados una mesa repleta de quesos, de diferentes tipos e intensidades. El corner de Casa Santoña fue la oportunidad de saborear delicias de mar como sus famosas anchoas. Un buen jamón ibérico no pudo faltar, en esta ocasiones de la mano de Castro González. Y tampoco auténticos tesoros gastronómicos nacionales como el azafrán o el aceite de oliva, que corrieron a cargo de Karkom y 'Yo Verde'.

El maridaje de este evento fue responsabilidad de la cervecera Hijos de Rivera con una de sus propuesta más longeva, la cerveza 1906. Y un gran surtido de vinos y espumosos como Privat Chardonnay, Conde de la Salceda, Cruor, la Encina del Inglés y Chivite Chardonnay. El café corrió a cargo de Cafés Guilis, empresa dedicada al tueste de café natural y es líder en el sector de hostelería en la Comunidad de Madrid.

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