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¿Cuánto pagaría por un traje que puede lavarse en la lavadora?

Madrid

El traje es un básico o una obligación en muchos ambientes laborables. Una norma que tiene un lado bueno porque hace más sencilla la tarea diaria del qué me pongo, pero obliga a la molestia de llevar todas las semanas el traje a la tintorería para tenerlo a punto. Z Zegna, la firma más juvenil de Ermenegildo Zegna, rompe con esta obligación y presenta el traje que se puede meter en la lavadora.

Esta propuesta de la firma italiana se compone de un 100% de lana merino de gran calidad pero que ha sido sometida a un proceso tecnológico para producir el denominado Techmerino, un tejido que se puede meter en "una lavadora doméstica", explica la compañía. En concreto se debe lavar a una temperatura de 30 °C "sin alterar su confortabilidad, rendimiento o calidad estándar", añade.

Para un resultado óptimo, el traje de Con Z Zegna incluye una funda que se debe utilizar en el lavado. Como explica la firma, hay que doblar la prenda dentro de la funda, cerrarla y volver a doblar la funda en tres partes y asegurarla con unas bandas elásticas. Después de lavar y secar, la prenda está lista para su uso si se desea un estilo natural, o si se prefiere se puede planchar ligeramente. El precio de este traje se eleva a los 1.295 euros.

La camisa que no se mancha, ni arruga

Las firmas de moda cada vez están más concienciadas con conseguir la mayor comodidad en las prendas de trabajo. Por ello, cada vez es más común que se animen con productos de este tipo que facilitan la vida de los ejecutivos. Así, la startup española Sepiia tiene a la venta la camisa perfecta para el ejecutivo: no se mancha, no genera olor y no se arruga. Federico Sainz de Robles, su fundador, explicó en una entrevista a Evasión que la clave está en "la modificación de la tensión superficial del tejido".

Estas camisas están fabricadas con una fibra de poliéster más estable que recupera su estado de manera más rápida para evitar la arruga. Y han recibido un tratamiento especial que modifica la tensión superficial del tejido que consigue repeler los líquidos y las sustancias oleosas. De Robles explica que su tejido se inspira en el conocido efecto flor de loto, que se refiere a la capacidad de las hojas de esta planta de provocar que las gotas de agua logren una forma esférica y resbalen. También, las fibras de este tejido llevan miles de nanopartículas de plata que actúan sobre las bacterias que causan el mal olor.

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