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Nueva Zelanda más allá de la Tierra Media

  • Una buena forma de recorrer Nueva Zelanda es en coche o autocaravana
  • Tasmania, lugar donde los maoríes creían que los espíritus dejaban el mundo
Imágenes: Daniel de Pablo
Madrid

Desde que en 2001 Peter Jackson llevara al cine la primera entrega de la trilogía de El señor de los anillos creada por J. R. R. Tolkien, han sido legión los fans que han peregrinado hasta Nueva Zelanda para seguir los pasos de Frodo y su comunidad por la Tierra Media. Pero más allá de poder entrar en las casas de los hobbits o hacer una ruta por los valles nebulosos del terrorífico Mordor -cuya localización se encuentra en el parque nacional de Tongariro-, los más de 1.600 kilómetros de longitud de las dos principales islas de la nación, en un contorno de más de 15.000 kilómetros de línea costera, permiten al viajero disfrutar de un sinfín de contrastes, desde las costas norteñas del mar de Tasmania, pasando por el área de actividad hidrotermal de origen volcánico de Rotorua o por sus numerosos lagos, hasta los fiordos con cataratas de más de mil metros de Milford Sound, en la parte más meridional del país cuyo símbolo es un ave nocturna que no vuela, el kiwi. Otro icono son los All Blacks, la poderosa selección de rugby conocida mundialmente por la haka que ejecuta antes de sus partidos, una danza y grito de guerra de origen maorí que en el ámbito deportivo es una muestra de respeto hacia el rival.

El glaciar Tasman y sus nieves perpetuas

Iniciamos nuestro viaje en Christchurch, la tercera ciudad del país, situada en la costa este de la isla sur, aún en proceso de reconstrucción tras los violentos terremotos sufridos en 2011 y 2016. Una buena forma de recorrer Nueva Zelanda es por medio de un coche o autocaravana. Para dormir podemos seguir la red Top 10 Holidays Park, que dispone de 50 establecimientos donde estacionar nuestro vehículo o alojarnos en cabañas bien equipadas. Algunos de los campings disponen incluso de piscinas de aguas termales. En la región de Otago nos encontramos con el lago Tekapo, con sus aguas color turquesa -debido a la harina de glaciar fina suspendida en su superficie- rodeadas de montañas nevadas. Es un excelente observatorio para contemplar la aurora austral entre abril y septiembre. La colonia de pingüinos enanos de Oamaru; la victoriana Duneidin -el Edimburgo austral- y su playa de Moeraki con rocas esféricas gigantes; y Queenstown, la ciudad de la multiaventura, nos saldrán al paso en nuestro camino hacia el sur.

Hobitton, el hogar de Frodo

Ya en la costa oeste se encuentra Milford Sound, la "octava maravilla del mundo", según el poeta británico Rudyard Kipling. Sus fiordos con cascadas de más de mil metros pueden recorrerse en barco, kayak o vuelos panorámicos.

Ya con la brújula señalando el norte, el Parque Nacional del Monte Cook nos recibe con la imponente presencia de la montaña más alta del país, 3.754 metros, y la nieve milenaria del glaciar Tasman. Muy cerca se encuentra otra lengua de hielo, el Franz Josef, que se puede sobrevolar también en helicóptero. Antes de coger el ferry en Picton hacia la isla norte, los amantes del vino podrán hacer una cata por las numerosas bodegas de la región de Marlborough.

El parque Tongariro, el tenebroso Mordor en la ficción

Al otro lado del canal de Cook nos espera Wellington, la capital del país. Desde allí nos adentraremos en el parque nacional de Tongariro. Montañas volcánicas rojizas rodean estos nebulosos valles que en la ficción cinematográfica se transformaron en el tenebroso Mordor, el reino de Sauron. Bordeando el lago Taupo pisaremos sobre el cinturón de fuego del Pacífico que origina un área de 8 kilómetros cubierta por cráteres de-rrumbados, piscinas de lodo frío o ardiente y fumarolas de vapor. En Rotorua podremos visitar un poblado maorí -esta ciudad es el centro neurálgico de la cultura de este pueblo indígena-, adentrarnos en las grutas de las larvas luminosas de Waitomo o bañarnos en piscinas de aguas termales. En Matamata Peter Jackson localizó las colinas de pastos verdes de la granja Alexander, que fue transformada en Hobbiton, el hogar de Frodo y del resto de hobbits en el corazón de La Comarca. El lugar encaja perfectamente con la descripción que hizo Tolkien en sus libros, y en él se construyeron las casas o agujeros de los hobbits, alguna de las cuales se puede visitar por dentro.

Mar de Tasmania

Ya en la parte más septentrional en la costa oeste no podemos dejar de disfrutar de las playas del mar de Tasmania, lugar donde los maoríes creían que los espíritus de los muertos dejaban este mundo y regresaban a su tierra natal. En la costa este se halla Bay of Islands, una microregión compuesta por 144 islas, paraíso de los deportes náuticos, donde se pueden avistar ballenas, delfínes o peces espada. Nuestro viaje finaliza en Auckland, la ciudad más grande del país oceánico, en cuyo centro se erige la Sky Tower, el edificio más alto del hemisferio sur, desde cuya cima los más atrevidos podrán hacer puenting.

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