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Un chapuzón por las mejores piscinas naturales

  • Espacio para el baño con la intervención humana justa
  • También son una opción las piscinas públicas o de urbanización
  • Extremadura merece un capítulo aparte en cuestión de piscinas
Los Pilones de los Infiernos (Cáceres)
Madridicon-related

Es cierto que estamos rodeados de agua, y que cada uno de los mares que nos circundan ofrece todo tipo de parajes maravillosos con playas de impresión, pero existe algo casi holístico que ni el Cantábrico ni el Mediterráneo ni el Océano Atlántico pueden ofrecernos y eso es un contacto directo con la naturaleza a través de espacios puros libres de química creados a lo largo de los siglos o con mínima intervención del hombre.

Además, estos espacios llamados piscinas naturales nos ponen en una órbita que se está convirtiendo en tendencia últimamente: volver a aquellos hábitos pre siglo XX. Porque seamos francos, ¿cómo se han quitado el calor los seres humanos desde el principio de los tiempos? Pues en ríos, riachuelos, pozas y lagunas, ¡nunca en la playa!.

Según el denominador común de la información, una piscina natural es un espacio (natural, claro está) para el baño con la intervención humana justa, cuya limpieza y conservación no es química y que aloja normalmente agua que proviene de un cauce fluvial y de manera excepcional, agua de mar.

Hablamos de tres piscinas naturales situadas al lado del mar, una en la península y las otras dos en las Islas Canarias.

Piscinas naturales de Agaete

Al norte de la isla de Gran Canaria, se trata de tres piscina naturales (o charcos) con vistas a los famosos acantilados, y que son perfectos para el relajo con el agua oceánica.

Los Charcones en Lanzarote

Aunque tiene cierta dificultad de acceso, este prodigio de la naturaleza situado en las inmediaciones de Playa Blanca, es el resultado de muchos años de ira por parte del océano Atlántico contra esta costa de orografía volcánica con una consecuencia maravillosa: una experiencia única en un entorno que no parece real.

Playa de Gulpiyuri

Un capricho del Cantábrico es lo que es este espacio. Se trata de una playa de interior entre Llanes y Ribadesella en la que la naturaleza ha jugado con sus límites recreando un escueto litoral (apenas 50 metros) al filtrar agua de mar a través de las rocas.

Piscinas de urbanización 

Pero no todo en el universo de las opciones de remojo al natural es igual de espectacular. Volviendo a lo que es el turismo de interior puro y duro, España tiene una oferta increíble de piscinas que se asemejan a lo que llamamos públicas o de urbanización pero cuya realidad pasa por ser completamente naturales.

Las Presillas, en la Comunidad de Madrid, es la mejor muestra de ello. Una solución excelsa contra el calor de la capital situada en el Valle del Paular, con una vistas espectaculares desde el Pico de Peñalara, que cuenta con amplias zonas verdes pero que pese a las limitaciones de cupo tiende a estar muy masificada.

Otro ejemplo de este tipo de piscinas naturales son las de Arenas de San Pedro (Ávila), que tienen hasta un trampolín y su temido chiringuito pero siempre aporta algo más que la de un club deportivo. Y en un plano superior pero también con una inteligente intervención humana y con mucha afluencia, Las Fonts de Algar (Callosa d'en Sarrià, Alicante) es la demostración de que lo comercial, tratado con cariño, puede resultar una experiencia muy satisfactoria siempre que el paraje merezca la pena

Piscinas de ensueño

Y si lo que buscamos son parajes de ensueño donde experimentar esa parte holística comentada anteriormente, el abanico de posibilidades es increíble. Empezando por Cataluña, en Aniol d'Aguja (Girona) están las pozas y saltos de Gorg Blau, un festín para los sentidos y una recompensa para aquellos que están dispuestos a hacer una ruta de más de 10 kilómetros para bañarse en sus aguas transparentes.

En el sur, seleccionamos La Poza de los Patos (Nerja, Málaga), con un recorrido de unos 6 kilómetros que sirve de aperitivo a unas aguas cristalinas que invitan a olvidarse del mundanal ruido. Otro lugar espectacular son Las Chorreras del río Cabriel (Cuenca). Un compendio de la fusión del agua con la naturaleza con cascadas, gargantas, rápidos y pozas de color turquesa, a las que se llega después de un largo paseo (casi 15 kilómetros) desde Enguídanos.

Extremadura, cuna de piscinas

Y para terminar, una reflexión sobre la mejor zona del país para experimentar este tipo de turismo: Extremadura. Esta comunidad merece un capítulo aparte gracias al gran número de puntos de interés de nombre dramático: El Charco de la Olla (Las Mestas, Las Hurdes), Los Pilones de los Infiernos (Valle del Jerte) o La Garganta de Gualtamino o del Diablo (Villanueva de la Vera).

El Charco de la Olla es una belleza donde convergen los ríos de aguas cristalinas Batuecas y Ladrillar. Una piscina natural de unos 300 metros de diámetro que recibe ese nombre tan peculiar por el desgaste de la piedra que ha dejado una poza de gran profundidad.

Los Pilones de los Infiernos son parte de los que se llama la Garganta de los Infiernos y se puede llegar a pie con una ruta de unos 6 kilómetros o en todo terreno y se trata de un tramo en concreto en el que las aguas han ido labrando de manera caprichosa una fosas naturales creando una especie de marmitas. La tercera en discordia, la Garganta de Gualtamino, en la que se encuentra la cascada conocida como la Chorrera del Diablo que cuando lleva mucha agua convierte la piscina en un atronadora vivencia.

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