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Los rascacielos de Cuenca, arquitectura al servicio del terreno

  • El barrio de San Martín, un skyline del medievo
  • Sus edificios alcanzan hasta los once pisos de altura
  • Estos rascacielos son un atractivo turístico esencial de Cuenca

Las Casas Colgadas configuran una de las imágenes más famosas de Cuenca, que tienen hasta un licor como embajador. Este grupo arquitectónico resume en una potente imagen el particular urbanismo conquense que está al servicio de su abrupta geografía, un cerro rocoso bordeado por el cauce del río Júcar y su afluente, el Huécar. Sin embargo, los rascacielos del barrio de San Martín también son una buena muestra de la especial arquitectura de Cuenca, de hecho, este grupo ha sido descrito como un auténtico skyline del Medievo. "Las casas se agarran unas a otras, por no despeñarse en aquel plano inclinado, y las hay con tantos pies de altura como siglos de antigüedad", dijo José Ortega Munila, padre de Ortega y Gasset, en una de las primeras descripciones de la ciudad en el siglo XIX.

La Real Academia Española define un rascacielos como un "edificio de gran altura y muchos pisos". Una definición que podría encajar con el grupo de edificios del barrio de San Martín. Sin embargo, María del Carmen Mota Utanda, doctora en Urbanismo y profesora de la Universidad de Castilla-La Mancha, explica que hacer la traslación de esta definición a este conjunto de casas es más complejo porque el concepto de rascacielos de hoy en día hace referencia a edificios bastante más altos. Sin embargo, siempre ha sorprendido la estrechez y la altura que alcanzan alguna de estas edificaciones. Aunque las fachadas de menor altura apenas alcanzan los cuatros pisos, hay otras que suman hasta diez u once. Una altura importante para unos edificios que datan principalmente de los siglos XV y XVI , "con lo cual sí parece que merecieron sobradamente hacerse llamar rascacielos", asegura la profesora de la Universidad de Castilla-La Mancha.

"Están unas casas sobre otras, por ser edificadas en cuesta, y suelen tener, hacia la calle principal, dos suelos no más, y por la trasera diez y 12 suelos"

Además, a esta altura también hay que sumar el desnivel de la roca sobre la que están edificados, que en ocasiones es complicado saber dónde finaliza y empieza el edificio, "y esto ocurre, por lo general, a más de 20 metros de altura", explica Mota Utanda. Una característica que contribuye a la verticalidad de estos edificios y en general de toda la ciudad, que le valió la famosa descripción de Pío Baroja en su obra La Canóniga: "Un nido de águilas hecho sobre la roca".

María del Carmen Mota Utanda explica que el crecimiento de estos edificios en pisos se debe principalmente a un cambio demográfico en las familias y en el desarrollo de la ciudad. La profesora cuenta que se piensa que al comienzo estas casas tenían tres plantas, una baja para usos artesanales y otras dos como vivienda. Sin embargo, con el cambio de tipología unifamiliar a plurifamiliar, el fondo fue progresivamente aumentando y con ello la necesidad del crecimiento hacia abajo que conseguía sumar nuevas plantas a la edificación. Un crecimiento que es coetáneo al desarrollo de la ciudad.

Cuenca, un prototipo de ciudad fortaleza medieval que conjuga un equilibrio entre paisaje natural y cultural

Aunque la conquista de la ciudad por Alfonso VIII a los musulmanes supone para Cuenca la adquisición del Fuero (1.177) y su desarrollo a lo largo de la Baja Edad Media como centro organizador de un amplio territorio. No es hasta el siglo XVI -fecha de la que datan estos edificios-, cuando la ciudad se reorganiza, densifica y desarrolla en altura, relata la profesora tomando como referencia la obra del investigador en Geografía Humana Miguel Ángel Troitiño. En esa época es cuando se instaura el plano cuyo entramado sirvió para acoger la vida urbana conquense hasta principios del siglo XX. "Están unas casas sobre otras, por ser edificadas en cuesta, y suelen tener, hacia la calle principal, dos suelos no más, y por la trasera diez y 12 suelos", escribió en torno al año 1600 Sebastián Covarrubias, lexicógrafo, criptógrafo, capellán del rey Felipe II, canónigo de la catedral de Cuenca y escritor español.

Actualmente, estas casas son un atractivo turístico esencial de Cuenca y causan asombro por el colorido de sus fachadas. Sin embargo, la arquitecta consultada cuenta que estos colores no son originales. Las vistas que Anton van den Wyngaerde realizó de la ciudad de Cuenca en 1565 registran una ciudad con todas las casas de color blanco "y continúan apareciendo así en sucesivos documentos". "No es hasta el siglo XIX cuando se empiezan a pintar las fachadas de colores", añade. Estos rascacielos son un ejemplo representativo del valor arquitectónico de Cuenca, un prototipo de ciudad fortaleza medieval que conjuga un equilibrio entre paisaje natural y cultural.

La ciudad de Shibam

Existen otros ejemplos a lo largo del planeta de edificios de esta antigüedad o mayor que se asemejan a los rascacielos de la actualidad. Un ejemplo claro es la ciudad árabe de Shibam, al este de Yemen. Una urbe que data del siglo II antes de Cristo y que gracias a su particular urbanismo le ha valido el apodo de la Manhattan del desierto o también la descripción de "la más antigua ciudad de rascacielos del mundo". Shibam está formada por edificios de varios pisos de altura, fabricados en adobe, y que están separados por laberintos de callejones estrechos.

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