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Los tópicos se han roto: el yoga ya no es de frikis, mujeres o hippies

Imagen: Dreamstime

Igual que la muletilla Internet y las nuevas tecnologías comienza a quedar demasiado anticuada, quizás habría que revisar otra frase: El yoga y la meditación están de moda. Moda ya no es la palabra para definir el nivel de implantación de dos disciplinas procedentes de Oriente que cada vez cuentan con más practicantes en nuestra sociedad occidental. Tanto el yoga como la meditación han llegado para quedarse y cada vez son más los profesores que las imparten y más las personas que se inician en la práctica de ambas. También, al tener más posibilidades de conocerlas mejor, los viejos prejuicios sobre toda práctica venida de lejos desaparecen poco a poco y la idea general sobre éstas se desestigmatiza. Más noticias en la revista digital elEconomista Seguros.

Los tópicos se han roto: hacer yoga y meditación ya no es de frikis, ni de mujeres con mucho tiempo libre, ni de personas con la cabeza a pájaros que no están en la realidad. Son disciplinas que pueden ayudar, y mucho, a personas de todas las edades. Sus beneficios, que no tienen nada de mágicos, son tangibles, tanto en el aspecto físico -y no, no hablamos solo de la apariencia- como en el mental y emocional.

Unimos tanto ambas disciplinas porque, en realidad, son caminos complementarios que confluyen en una misma vía, y los beneficios que se obtienen mediante su práctica prolongada y constante son similares. El yoga físico -hatha yoga- conlleva además un ejercicio completo para todo el cuerpo, mientras que la meditación ayuda a la mente a calmarse y al cerebro a estar más centrado. Los beneficios físicos derivan en una mejora psicológica y viceversa, pues en realidad cuerpo y mente forman parte de un todo en cada persona y están íntimamente relacionados.

Mil y un beneficios

Vayamos entonces a lo concreto: ¿qué beneficios presenta la práctica del yoga y la meditación? Son muchos pero vamos a tratar de resumirlos en las siguientes líneas.

El primero es centrar y serenar la mente fijándola en la realidad y en el presente. A menudo estamos inmersos en miles de millones de pensamientos, que nos enredan en bucles mentales de los que es difícil salir y nos complican la vida. La meditación y el yoga contribuyen a que salgamos de esos pensamientos repetitivos y a menudo dañinos, ayudando a la mente a ver la realidad tal y como es y a vivir y disfrutar más el presente.

Otro efecto beneficioso es la reducción de la ansiedad y el estrés. Si técnicas meditativas como el mindfulness empiezan a impartirse cada vez más en los centros laborales es por algo. La meditación calma el espíritu y ayuda significativamente a reducir estados emocionales tan negativos como la ansiedad, el estrés y la depresión, por desgracia protagonistas de un tiempo en el que se corre mucho y se cavila poco.

Beneficios para cuerpo y alma

El yoga y la meditación favorecen la autoestima, el positivismo y la empatía. Ayudándonos a ser más conscientes de nuestras carencias y aceptándonos mejor no sólo seremos más honestos y amables con nosotros mismos, sino que empatizaremos más fácilmente con las circunstancias y comportamientos de los demás. El yoga y la meditación también son caminos de conocimiento personal y de aprendizaje social.

Estas disciplinas también cuentan con beneficios físicos internos. El hatha yoga comparte con el deporte numerosos beneficios físicos en el organismo. Si lo analizásemos sólo en clave deportiva concluiríamos que es un deporte muy completo, pues gracias a él se ejercita todo el cuerpo, y que además no resulta ni peligroso ni agresivo para huesos, músculos o articulaciones. La práctica del yoga permite mejorar, entre otras condiciones, la fuerza, la resistencia y la flexibilidad. Además, ayuda a corregir malas posturas y mejora considerablemente los sistemas nervioso, circulatorio, respiratorio y digestivo.

Y también ofrecen beneficios físicos externos. Aunque sea una consecuencia y no un objetivo, es cierto que el ejercicio suave pero intenso del yoga deriva en una mejoría del aspecto físico. No sólo ayuda a quemar calorías -y bajar kilos-, sino que trabaja todas las partes del cuerpo y eso, al igual que sucede gracias a la práctica de otras disciplinas deportivas, ayuda a tener un mejor aspecto externo y una apariencia más saludable.

En definitiva, tanto el yoga como la meditación empujan a quien los practica a llevar a cabo una vida más sana. Con la constancia en el yoga y la meditación es fácil que consigamos adoptar, poco a poco, hábitos de vida más saludables, pues prestaremos más atención a lo que mejor nos viene a cuerpo y mente y nos pondremos con más voluntad a ello. Cuidar mejor de nuestra alimentación y nuestro descanso, dejar de lado hábitos perniciosos como el tabaco o el alcohol, pasear más a menudo, evitar en la medida de lo posible costumbres o dinámicas perjudiciales, etc., son solo algunas acciones que están en nuestra mano para mejorar nuestra salud física y mental con poco esfuerzo y muchos beneficios asociados.

Pero estas dos disciplinas son sólo la punta del iceberg, el asidero de cada vez más personas que se ven desbordadas por el caos de la sociedad actual, la crisis de valores y el frenético e insano estilo de vida actual en Occidente. Por eso cada vez más personas se interesan por ellas en particular y, de manera genérica, por cualquier práctica que ayude a mantener -o recuperar- su bienestar tanto físico como emocional.

Las vías para conseguirlo pueden ser miles: desde el deporte, que también aporta un gran beneficio a cuerpo y mente,

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