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¿Cómo adelgazar en el gimnasio con un entrenamiento de fuerza?

A la hora de perder peso haciendo deporte hay una creencia popular que parece estar muy arraigada. Gran parte de la población piensa que la mejor forma de adelgazar es realizando ejercicio cardiovascular, como el running. Esto motiva a muchas personas a evitar los entrenamientos de fuerza (con peso) cuando su objetivo es la pérdida de kilos.

La realidad es bien distinta a la premisa anterior. Un buen entrenamiento de fuerza puede ser la clave para lograr un adelgazamiento óptimo, sin perder músculo, y de forma más controlada. Aunque, obviamente, no por hacer pesas sin control la báscula va a mostrar estos resultados. Entrenar de la mano de un buen profesional del deporte y la salud física es esencial.

Claves para perder peso en el gimnasio

Básicamente hay dos claves, que deben ir unidas, si te has propuesto adelgazar haciendo deporte. Por un lado, está la alimentación y por otro el ejercicio.

-Nutrición: para perder peso es muy probable que debas realizar pequeños cambios en tu alimentación. Nada de dietas milagro ni pasar un hambre voraz. La clave está en introducir todos los grupos nutricionales en la dieta, pero de forma ordenada y en la cantidad justa. Lo de las 5 comidas sigue siendo algo en auge, ya que te va a ayudar a acelerar el metabolismo y quemarás más calorías.

-Deporte: el ejercicio físico es la segunda clave de la pérdida de peso controlada y eficaz. El mejor consejo es unificar el entrenamiento anaeróbico con el entrenamiento aeróbico. Al unirlos será más fácil deshacerte de esos michelines que están dando guerra desde hace tiempo.

Entrenamiento de fuerza vs. entrenamiento cardiovascular

Está claro que un entrenamiento cardiovascular de alta intensidad es fabuloso para adelgazar rápido. El problema principal de este tipo de sesiones deportivas es que tienen que ser muy intensas, para que los objetivos se puedan cumplir. Por otra parte, además de perder grasa y calorías, el músculo también tenderá a desaparecer. Por lo tanto, no es la mejor opción si lo que quieres es un cuerpo moldeado y bonito.

Por su parte, el entrenamiento de fuerza nos ayuda a crear músculo. La masa muscular necesita mucha energía para funcionar a lo largo del día. Y esa energía se transforma en un mayor gasto calórico, incluso en reposo. Es decir, los músculos son capaces de quemar más grasas, aún estando en reposo.

Es cierto que los ejercicios cardiovasculares potencian la capacidad pulmonar. Esto es algo esencial para poder practicar deporte de elevada intensidad con total seguridad. También son óptimos para quemar grasa durante el entrenamiento. Sin embargo, los ejercicios de musculación potencian el desarrollo muscular, que promueve una quema de calorías eficientes.

Uno de los principales problemas al que se enfrentan quienes desean adelgazar y escogen el entrenamiento de fuerza es la báscula. Tras un tiempo potenciando su masa muscular y practicando deporte en el gimnasio la báscula mantiene el mismo peso o, incluso, algo más.

Los expertos aconsejan no dejarse llevar por el número que marca este aparato, sino por los centímetros perdidos y por el efecto en la ropa. El músculo pesa más que la grasa, eso es una realidad. No obstante, tras unos meses de entrenamiento efectivo, la báscula mostrará todos los resultados esperados.

La conclusión es que lo más conveniente para adelgazar en el gimnasio es combinar los entrenamientos de fuerza con ejercicios cardiovasculares de bajo impacto. Conforme vayas ganando capacidad pulmonar y fuerza en tus articulaciones y músculos podrás aumentar la intensidad y el impacto del entrenamiento aeróbico. Y no te olvides de seguir una nutrición excelente, con todos los aportes alimenticios que el cuerpo necesita.

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