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Cómo asegurarse una buena cena de empresa navideña: como en 'casa' en ningún sitio

Imagen: Dreamstime.

Encontrar un lugar donde celebrar la cena de navidad de la empresa -o comida para esos afortunados cuyas empresas eligen esta opción- no es tarea fácil. Sea el departamento de RRHH el encargado de gestionarlo o sea Pepe, el último compañero en entrar en la oficina y al que le ha caído el sambenito de organizarlo, lo más probable es que cada año tal evento se acabe resumiendo en unos entrantes medio fríos, una carne pasada y un vino más bien caliente.

No se trata de una cuestión de presupuesto o tiempo. Se reserve en marzo o en noviembre y sea el presupuesto de 35 euros cabeza o 200, el problema de las comidas navideñas es siempre el mismo: la masificación. Cada 15 de diciembre, más o menos según el año, cientos de trabajadores se reúnen alrededor de las mesas para festejar la navidad provocando que por bueno que sea el restaurante el servicio se complique y la comida que se sirve no esté a la altura de las expectativas. Sea el restaurante elegido una tasca de confianza o un recién galardonado Estrella Michelín.

Por ello cada vez más empresas optan por una alternativa 'personalizada': un catering en exclusiva en las instalaciones de la propia empresa o en un local alquilado para ello. Y es que la empresa puede contratar solo la parte correspondiente al catering o ir más allá y encargar además el servicio de cocina, el menaje, los camareros o hasta la decoración y protocolo, explica Marta de Cárdenas Maestre, cocinera y directiva del catering Isabel Maestre.

Desde 50 euros por persona y con tan solo 10 días de antelación, una compañía puede encargar una comida o cena navideña que promete ser menos masificada, de mayor calidad y donde los menús no son cerrados y se adaptan a las necesidades y gustos de cada empresa. "Este año la tendencia gira en torno al producto: tiene que ser auténtico y natural. Además priman temas tan actuales como la salud o el medio ambiente: tienen que ser platos que sienten bien, con un equilibrio en cuanto al uso de grasa, sal, azúcar…", explica de Cárdenas Maestre, una de las herederas de esta empresa con orígenes vascos y cuyo objetivo es hacer revivir a sus clientes las exquisitas comidas familiares que su fundadora, Isabel Maestre, vivió durante su niñez en la casa de sus bisabuelos en San Sebastián.

Por ello recomienda encargar menús a base de buenas aves como la pularda o el capón, de pescados como la lubina o "una buena" merluza y de productos típicos como los cardos o las alcachofas . "La gente en las fiestas quiere comer platos que conozca. Es difícil introducir mucha vanguardia en fiestas tan tradicionales como las navidades", asegura la cocinera.

Pero también hay opciones para las compañías más innovadoras con menús que introducen semillas tan de moda como el açai o la chía. La gastronomía más suntuosa como podría ser el caviar, marisco, grandes vinos es otra opción. "Pero eso ya serían otros precios", aseguran desde Isabel Maestre.

Si lo que se quiere es redondear el festejo, la empresa tiene además la opción de encargar además de la comida un detalle para sus trabajadores. Un roscón, una cesta de navidad o algún regalo gastronómico típico de las fechas. Y es que ya se sabe, empresarios: con la panza llena se piensa mejor y un trabajador feliz es un trabajador productivo.

Dos propuestas de menú de Isabel Maestre

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