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Los guardianes del Santo Grial, viaje por Las Merindades

Imágenes: Ignacio Vasallo

Para subir a la ermita románica de San Pantaleón, en el Valle de Losa, hay que estar en buena forma física. La ermita se construyó sobre una enorme peña en forma de barco. Para visitarla hay que caminar un buen trecho, siempre cuesta arriba y campo a través los últimos doscientos metros.

En el exterior un bien conservado Atlante, esculpido en piedra, vigila la entrada. Una vez traspasado el umbral dos guerreros, o monjes, se sitúan en alto sobre un pequeño ábside, uno de ellos todavía con los ojos profundos siguiendo al visitante en sus movimientos.

Es lógico que lo primero que venga al pensamiento sea que se trata de los guardianes del Santo Grial, de acuerdo con la leyenda que se extendió por la zona y reforzada por la proximidad de la Sierra Salvada- Montsalvat-

Son precisamente las iglesia románicas lo más interesante de esa zona del Norte de Burgos tan poco explotada turísticamente. Dos de ellas, San Lorenzo de Vallejo y Santa Maria de Siones , ambas de los Siglos XII- XIII, de una tranquila belleza y muy interesantes capiteles se pueden visitar conjuntamente en una ruta organizada eficazmente por la Oficina de Turismo del Valle de Mena al módico precio de un euro por persona e Iglesia. A la vista de lo cual el párroco ha decidido explotar las visitas directamente, privatizando la utilización turística, a pesar de que las obras de restauración se pagaron con dinero público.

Ambas son fundaciones de origen nobiliario y , en el caso de la primera donada por la fundadora Doña Endrequina de Mena a la Orden de San Juan de Jerusalén.

En la vecina Merindad de Valdivielso se encuentra San Pedro de Tejada, muestra del románico más puro y antiguo de la zona, que es una de las obras más importantes del románico burgalés.

Pero el monumento religioso más significativo de la comarca es el Monasterio de San Salvador de Oña , fundado en 1011 por el Conde Sancho Garcia, nieto de Fernán Gonzalez y allí enterrado . También se puede ver el enterramiento del Rey D. Sancho II asesinado por Bellido Dolfos en el cerco de Zamora, por cuenta de Alfonso VI y cuyos restos fueron depositados allí por El Cid , antes de obligar a este último a prestar el Juramento de Santa Gadea.

Aquí nace Castilla

Olvidándonos del arte religioso, unas cuantas villas atraen a un cierto turismo de proximidad. Frías con sus casas colgadas y un imponente Castillo ofrece una digna selección de restaurantes y bares, con alta ocupación en los fines de semana. En las cercanías, Toberas, se encuentra la ermita de Santa Maria de la Hoz , esculpida en la roca y sin interés artístico, pero si paisajístico. En las afueras el rio Ebro atraviesa un bello puente medieval de origen romano.

Espinosa de los Monteros es, como no, la cuna de los Monteros de Espinosa, orden de hidalgos encargados de guardar el sueño de los Reyes y fundada por el mismo Sancho Garcia de Oña. Numerosas casas restauradas, cada una con su escudo, dan un baño de nobleza a la villa de tan ilustre nombre.

La atracción más visitada de toda la zona, junto con Frías es el conjunto de cuevas de Ojo de Guareña , con la Ermita de San Bartolomé y San Tirso en su interior. Las cuevas , a pesar de su extensión, carecen de la grandiosidad o la belleza de tantas otras abiertas al público en España.

El Ebro y sus afluentes dan a la comarca un aire cantábrico tanto paisajística como climatológicamente, de una gran belleza verde y sin que, aparentemente, se hayan cometido destrozos medioambientales. Las construcciones de muchos de los pueblos son de piedra. Las casas están bien mantenidas y, aunque la explotación turística sea escasa, es lugar de veraneo de vascos y cántabros, lo que ha permitido un nivel de restauración y mantenimiento superior al de otras zonas

La ausencia de un aeropuerto cercano dificulta la llegada de turistas extranjeros. La forma más sencilla es desde Santander ,para los británicos e irlandeses que han desembarcado allí en el ferry proveniente de Southampton. Algunos hacen recorridos en bicicleta en itinerarios organizados desde la capital cántabra. Los nuevos jubilados están sustituyendo la bola por la rueda.

La buen conservación de las carreteras permite una fácil comunicación entre los valles a pesar de la dificultad de la orografía más parecida a la gallega que a la clásica castellana. Una aceptable oferta de Casas rurales se acomoda a las necesidades del turismo actual.

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