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La Palma, paraíso del senderista

Imagen: Visit La Palma

Con más de mil kilómetros de senderos señalizados, la isla de La Palma es un verdadero paraíso para el senderista . La falta de conexiones aéreas a buen precio y lo poco conocida que la Isla Bonita es en los principales mercados turísticos europeos, incluida la España peninsular, o incluso la confusión con otros destinos de nombres similares como Las Palmas de Gran Canaria y Palma de Mallorca ha tenido como resultado que no se haya visto beneficiada por los altos flujos turísticos que tienen cuatro de la siete Islas Canarias, pero tampoco perjudicada por los efectos destructivos y depredadores del turismo masivo.

El conjunto de la Isla es Reserva de la Biosfera y el 35% del territorio tiene algún tipo de protección, la Caldera de Tamburiente es Parque Nacional desde 1.954, uno de los primeros en España. El conjunto arquitectónico de Santa Cruz de la Palma, la capital, está considerado como una linda muestra de arquitectura colonial milagrosamente respetado ante los acosos de la especulación destructiva que ha tenido lugar en tantas bellas ciudades de España.

Con poco más de 85.000 habitantes, no solo no ha crecido en población, como las Islas mayores, sino que incluso ha disminuido y sobre todo la población se ha envejecido por la emigración de muchos de los jóvenes en busca de trabajo en otros lugares.

El principal sector económico sigue siendo la agricultura, muy centrada en la recolección del plátano, un 60% de la economía local, y secundariamente de la vid -producen el famoso vino de malvasía, hoy día de producción minoritaria - y en algunos cultivos semitropicales como la papaya. El plátano, como en otras, Islas pervive gracias a las subvenciones provenientes de la Unión Europea, aunque ya no se trata de un monocultivo como ocurrió a lo largo de casi todo el siglo XX.

El turismo, que hubiera podido ser un elemento generador de empleo no consigue despertar. Tan solo cien mil turistas extranjeros visitaron el pasado año la Isla, la mayor parte procedentes de Alemania y una cifra similar de nacionales, en su mayor parte procedentes de las otras Islas.

La población y el empresariado local están interesados en promocionar el turismo, pero se encuentran atenazados por el temor a verse invadidos por un turismo joven de poco gasto y alto consumo alcohólico. La escasa infraestructura hotelera tiene además un exiguo factor de ocupación, de solo el 42%.

Los atractivos de La Palma

Imagen: Visit La Palma

Lo cierto es que La Palma tiene atractivos suficientes para ser un interesante destino turístico, magníficos paseos, tanto dentro de la Caldera, como la famosa Ruta de los Volcanes, la visita al Roque de los Muchachos, centro astrofísico de importancia mundial, el punto más alto de la Isla con maravillosa vistas y un precioso amanecer para los pájaros matutinos, así como la posibilidad de practicar deportes exclusivos como el parapente o el submarinismo, todo ello en un entorno relajado y con un paisaje de variada flora.

El sistema permitiría un importante crecimiento del turismo al estar infrautilizado, tanto en el aspecto alojativo, como señalado, como en el transporte al disponer de un aeropuerto que no utiliza más allá de un tercio de sus posibilidades y que es un ejemplo del despilfarro de los años dorados. Un edificio entero del parking se encuentra abandonado y deteriorándose.

Al otro lado de la Isla, en el Oeste, la zona más poblada y con mejor clima, en la que vive una importante colonia de alemanes, el puerto de Tazaconte , ha sido construido e inaugurado hace varios meses pero sigue sin barcos, convirtiéndose sus explanadas en un paraíso de los ciclistas y los patinadores.

La Isla fue conquistada por el Adelantado Fernandez de Lugo al tiempo que se producía el descubrimiento de América y eso se nota en el aroma colonial de muchos de sus edificios y en la planificación urbanística. De los primitivos habitantes, los benahoaritas que se cree que eran de origen bereber, quedan pocos restos, principalmente cerámica, puesto que habitaban en cuevas e inmediatamente se mezclaron con los nuevos pobladores de origen español, pero también portugués italiano y flamenco.

La gastronomía es sencilla, basada en la pesca de cercanía y las patatas arrugadas con mojo. Los vinos blancos, criados en tierras volcánicas merecen la pena, mientras que los tintos mantienen el tipo.

Las erupciones volcánicas de 1.949 - muy destructiva- y la de 1.971 del volcán Teneguia han dejado un rastro de lava que da a la parte suroeste un aire de naturaleza creada recientemente.

Esperemos que La Isla encuentre el camino para un desarrollo armónico, basándose en un turismo sostenible, que sepa disfrutar de unas condiciones difíciles de encontrar en otros lugares.

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