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Legado, respeto y honestidad: la excelencia de Dominio Basconcillos, un vino de altura sostenible

Madrid

Dominio Basconcillos significa mucho más que un negocio familiar dedicado al campo, al vino y a su proceso de elaboración. Esta bodega, ubicada en un paraje único en altura en la Ribera del Duero más desconocida, lleva más de 20 años apostando por la excelencia en cada trago a través de los valores intrínsecos de la familia Basconcillos: tradición, honestidad, autenticidad y respeto por la naturaleza.

Con una visión fresca, innovadora e internacional, este negocio familiar impulsado por José María Basconcillos a finales de los 90, y quien ahora regentan sus dos hijas, Carmen y María José, entiende la viticultura como un homenaje a la naturaleza, a la tierra y al entorno que les rodea. Un hecho que los llevó, en 2004, a obtener su certificado ecológico, algo para lo que continúan trabajando de forma exhaustiva y que les posiciona como auténticos pioneros en viticultura orgánica.

La historia de un legado familiar en un paraje único de la Ribera del Duero

Dominio Basconcillos fue fundado, a finales del siglo pasado, por José María Basconcillos tras su especial conexión con la naturaleza y el campo. Dejando a un lado su pasado industrial pero siempre mirándolo de cerca, y aprovechando su conocimiento y experiencia para trasladarlo al vino, este padre de familia apostó por un proyecto que es, a día de hoy, un negocio familiar del que ya tres generaciones disfrutan compartiendo una pasión común.

Sus dos hijas, Carmen y María José Basconcillos, recogen ahora su testigo para continuar transmitiendo íntegros cada uno de los valores iniciales de su fundador con la mirada puesta en un futuro mejor, más honesto y fiel a sus raíces y filosofía.

Su bodega con identidad propia, está inspirada en los conocidos Châteauxes franceses, con una distribución única donde Bodega y Viñedo forman una unidad en un paraje exclusivo dentro de la Ribera del Duero menos explotada y conocida. Tras dos décadas trabajando el viñedo de forma natural, la finca se ha convertido en un auténtico refugio de biodiversidad.

La excelencia de un vino de altura con carácter artesano

El conocido históricamente como Paraje del Alto del Cura en la Ribera del Duero, lugar donde ya en la Edad Media los monjes Benedictinos trajeron el cultivo de la vida alrededor de su monasterio, es el rincón que cautivó a su fundador.

Un paraje en altura, a unos 1.000 metros sobre el nivel del mar con una orientación sur en la zona noreste de la Ribera del Duero, que presume de unas condiciones excepcionales ya no solo por su altitud y orientación, sino por la orografía del terreno, la diversidad del suelo y las diferencias térmicas entre el día y la noche.

Entre los valores diferenciales de esta bodega se encuentra la artesanía dentro del proceso de elaboración. Un factor fundamental que obliga a que todas las labores se realicen de forma manual y eliminando cualquier producto de síntesis química, o cualquier tratamiento mecánico que pueda dañar la biodiversidad. La vendimia, uno de los momentos más emocionantes del ciclo vital de sus cepas y que permite una primera selección en viñedo, también se realiza manualmente.

La naturaleza como hilo conductor

Dominio Basconcillos y naturaleza han ido de la mano, y continúan haciéndolo, desde sus inicios. Con su certificado ecológico desde el 2004, la conexión de su fundador con la tierra y el respeto por la biodiversidad y el medio ambiente, presente en cada uno de los pasos que se dan dentro del proceso de elaboración, ha hecho de esta, una forma de trabajar el vino donde el ecosistema y la actividad vitivinícola se funden en un mismo ser.

"Cuidando y entendiendo la naturaleza, se puede obtener el mejor producto"

Desde Dominio Basconcillos tienen claro que "sólo respetando los ciclos naturales se consigue lo mejor de ello". Así es como, tras dos décadas trabajando el viñedo de forma natural, la finca se ha convertido en un auténtico refugio de biodiversidad.

Innovación hacia el futuro vitivinícola

Siempre con miras hacia un futuro y a la vanguardia de las últimas tendencias en innovación e investigación, desde Dominio Basconcillos buscan aprovechar los beneficios de la tecnología llevados al campo y a los procesos de elaboración del vino.

Dispositivos con inteligencia artificial, sensores de medición, Big Data aplicado a la viticultura, imágenes vía satélite, gestión de residuos procedentes del viñedo en beneficio y enriquecimiento del suelo, o fijación de CO2, son algunos de los avances que en los últimos años se han incluido, y que día a día se siguen trabajando con miras a proyectos aún más ambiciosos. Esta filosofía, que camina hacia la agricultura del futuro, se suma a un nuevo reto I+D con la premisa de ser los mejores en su sector y conseguir la excelencia en cada botella.

Empoderamiento femenino

En un sector liderado en su gran mayoría por hombres y visualizado como un oficio poco explorado por la mujer, Carmen y María José son pioneras. Tras recoger el legado de su padre, ambas han querido llevar esta tradición familiar a su máximo esplendor a base de sacrificio y vocación. Un acto de valentía y pasión por continuar siendo una familia referente de bodegueros en España.

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