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Alto de Inazares, el vino 'heroico' de Murcia que lucha contra la nieve, el viento y el granizo

  • Los viñedos y la bodega están a 1.373 metros de altura
  • Están situados en la Región de Murcia, en la frontera con Albacete y Granada
  • Elaboran vinos varietales como Chardonnay y Syrah, y también Monastrell
Una de las parcelas de Alto de Inazares, en la Región de Murcia, cubierta por la nieve.
Madrid

La bodega Alto de Inazares elabora vinos ecológicos y con la mínima intervención en un contexto de altura único: sus viñedos son los más altos del continente europeo. Gracias al intenso sol de Murcia y la altitud que proporcionan las montañas, las uvas de Chardonnay, Pinot Noir, Syrah o Viognier crecen como si estuvieran en el mismo centro de Europa.

Durante buena parte del año, el paisaje de Inazares recuerda al de la Toscana, con su terreno ondulado, sus lomas en pendiente y sus caminos bordeados por cipreses. Pero tras esa imagen bucólica se esconde un clima extremo y un suelo rocoso que hace de la elaboración de vinos todo un desafío. Es lo que se conoce como viticultura heroica.

En este pequeño caserío, que forma parte del municipio de Moratalla (en el noroeste de la Región de Murcia), está el viñedo más alto del continente europeo, propiedad de la bodega independiente Alto de Inazares. Las uvas crecen en distintas parcelas a 1.373 metros de altura y con ellas se preparan los vinos varietales Chardonnay, Pinot Noir, Syrah y Viognier, así como los coupages Majarazán, Mulato y Blanco de Blancas.

A pesar de estar a tan solo una hora del mar, en estas montañas, que sirven de frontera entre Murcia, Granada y Albacete, los inviernos son crudos con temperaturas mínimas de hasta -18ºC y las nevadas son abundantes, como frecuentes son las heladas. En días de fuerte viento, las ráfagas pueden alcanzar incluso los 120 km/h y el granizo cae amenazante durante cinco meses al año, obligando a instalar sobre la vid un sistema complejo de redes de protección.

En cambio, la amplitud térmica es una característica de los veranos en este lugar, con fríos nocturnos que permiten a las cepas relajarse durante la etapa de maduración. De esta forma, las uvas mantienen gran parte de la acidez hasta que entran a fermentar.

"La frescura es el elemento diferenciador de Alto de Inazares. La altitud genera esas condiciones de clima que dificultan mucho el cultivo, pero que también permite que la expresión aromática gane intensidad y pureza", explica la enóloga María José Fernández Llamas, que se implica en todo el proceso de producción.

"Genera, sin duda, unos vinos de corte más continental que mediterráneo, rasgo muy característico de nuestros vinos. Los dota, además, de longevidad y de una mayor capacidad de guarda y crecimiento en botella", añade la experta.

Exaltar los aromas de la uva

En los viñedos de Alto de Inazares se practica una agricultura ecológica y regenerativa, y aseguran que siguen el proceso tradicional de mínima intervención en la elaboración de los vinos. Las cepas, traídas originalmente de las regiones vitícolas francesas del Ródano, la Borgoña y Alsacia, se benefician de casi 3.100 horas de sol al año y una tasa ultravioleta extrema que engrosa la piel de la uva y, como consecuencia, le otorga un alto contenido de extracto, aromas, color y taninos suaves.

A diferencia de lo que ocurre en otros lugares, en Inazares la mayoría de los vinos experimenta una lenta crianza sobre sus propias lías, en depósitos de acero inoxidable, y no pasa tiempo en barrica. "Busco que cada parcela se exprese a través de la uva que tiene plantada con el menor maquillaje posible", cuenta Fernández Llamas.

"Doy prioridad a los aromas primarios propios de la uva, entre los que se incluyen no solo la fruta y las flores, sino también las especias, los herbales, los propios del suelo, como minerales y yodados", apunta la enóloga. "La barrica, muchas veces, opaca esos matices, haciendo los vinos más uniformados y similares entre sí -añade-. Criar sobre lías, usar parte de barricas de tercer año en adelante, permite mantener y ensalzar la pureza de cada parcela".

Otro de los vinos estrella de esta bodega es el Monastrell, variedad mediterránea por excelencia, que se cultiva a unos 900 metros de altura en otra zona de la región. El año pasado, el Alto de Inazares Monastrell 2019 recibió la Medalla de Oro en el Mondial des Vins Extrêmes de Milán. Asimismo, la Guía Peñín otorgó 93 puntos al Monastrell 2020 y otros 92 puntos al Syrah 2020 y Chardonnay 2020.

Si quiere degustar estos vinos de altura murcianos con espíritu francés, puede visitar la tienda online de la bodega (www.altodeinazares.com). Pero si prefere desplazarse allí en persona, los viñedos y el centro de elaboración se pueden visitar, y también puede solicitar una cata personalizada.

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