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Navegar en La Goletta, hedonismo en su máxima expresión

  • La Goletta, la nueva embarcación de Beso Beach que se ha convertido en una elegante embarcación con todo lujo de detalles
Madrid

No hay duda de que surcar los mares es una de las experiencias más placenteras que existen, pero si a eso le sumas embarcarte en una goleta turca totalmente rehabilitada, con interiores de maderas nobles, amplios espacios, camarotes con baños individuales y una exclusiva cubierta desde donde ver atardecer cada día, dicha experiencia se convierte en insuperable. Y eso es lo que ofrece La Goletta, la nueva embarcación de Beso Beach que, con motivo del décimo aniversario del grupo este año lo que era un velero se ha convertido en una elegante embarcación con todo lujo de detalles para hacer de los días que estés en alta mar, todo un disfrute para los sentidos.

"Después de crear Beso Formentera y Beso Beach Ibiza pensamos que sería una buena idea conectar ambos lugares para que la gente pudiera disfrutar de ambos lugares en un solo día y vivir una experiencia tan mágica y llena de energía", nos comentan Angie López y Rafa Viar, propietarios de Beso Beach.

Nuestro punto de partida es Beso Beach Ibiza, desde donde La Goletta nos espera imponente con esa clase y elegancia que tienen las goletas turcas que rememoran las de épocas pasadas. Nada más subir y a modo de bienvenida, la tripulación abre una botella de champagne antes de enseñarte lo que va a ser tu hogar durante el tiempo que dure la travesía. Un hogar que es lo más parecido a un hotel de cinco estrellas flotante distribuido en 23 metros de eslora y 6 metros de manga donde se mezclan la belleza y autenticidad de un barco clásico de madera. Copa en mano, paseamos por la amplia cubierta donde en la zona de popa se dispone de un espacio ideal para almorzar o cenar al fresco y con capacidad para diez personas. Tampoco falta un sofá detrás del puesto de mando, perfecto para echarse la siesta bajo un toldo que se agradece los días más calurosos y un solarium con ducha exterior en la proa.

El espacio interior está muy bien aprovechado con cinco camarotes, de los cuales el camarote del armador, situado bajo la popa y ocupando toda la manga del barco, es el más amplio y lujoso. Tres camarotes dobles y uno twin, todos con baño propio y surtidos con toallas y amenities, completan el cupo. "Una de las cosas que más llama la atención de La Goletta es lo espaciosa que es lo que permite disfrutar sin estrecheces y de todas las comodidades ¡en un barco!", comenta Rafa Viar. "Viajar en esta goleta es hedonismo puro. Aunque al principio pensábamos en nuestros clientes, nuestra Tribu como nosotros les llamamos, a la hora de ofrecer este servicio, La Goletta Beso está dirigida a todos aquellos que quieran desconectar y disfrutar de una escapada que puede ser de hasta una semana en el mejor hotel del mundo flotante", añade Angie López.

La embarcación cuenta con tres camarotes dobles y uno twin, todos con baño propio.

Y como todo buen hotel, dicha embarcación cuenta con unos servicios únicos como puede ser asistir a una clase de yoga al amanecer, relajarte con un masaje mientras se esconde el sol por el horizonte o bailar al ritmo de un DJ mientras disfrutas de un aperitivo en cubierta. "Todo está pensado para el placer, la diversión y el entretenimiento", comenta Rafa Viar.

Al poco de zarpar en la travesía que nos lleva de Ibiza a Formentera, hacemos un alto en el camino para fondear en Espalmador, explorar a pie el lugar y disfrutar seguidamente de unos baños de barro antes de volver a embarcar a la goleta donde nos reciben con un exclusivo aperitivo en cubierta. El desembarco se produce en la playa Cavall d'en Borras, dentro del Parque Natural de las Salinas de Ibiza, donde hace diez años Angie y Rafa vieron cumplido su sueño de tener un chiringuito, más parecido a una cabaña que a un restaurante, en un lugar que para ellos es el paraíso, como ellos mismos nos relatan sin ocultar su emoción. "Porque igual que nos apetece beber Dom Perignon, para nosotros lujo también es sentarnos en una silla plegable y comer sin mantel unos mejillones de roca", comenta entre risas Angie Lopez. Con una comida en la que los pescados y mariscos de la zona son los protagonistas y, que si lo prefieres también te lo pueden llevar a La Goletta, la tarde llega cargada de mojitos y de música en directo para despedir al sol que se esconde por el horizonte, mientras piensas si prefieres alargar la noche en Beso Formentera o irte ya a disfrutar de una noche de camarote envuelta por los aromas a madera, higuera, cedro y roble que recrean el entorno mágico de Ses Salines.

Las vitas que ofrece esta embarcación son distintas cada mañana.

La salida del sol se confunde con el olor a café y a pan tostado en una mesa con todo lujo de detalles dispuesta en la cubierta para dar la bienvenida a otro día en aguas del Mediterráneo, que desde el grupo Beso Beach también se encargan de preservar. "La navegación a vela además de gastar menos combustible, contamina mucho menos y esto siempre ha sido una prioridad para nosotros. De hecho, dentro de las acciones sostenibles y proyectos con los que colaboramos, este año apoyamos a Ibiza Perservation que aboga por una educación de la navegación consciente", afirma Rafa Viar.

La salida del sol se confunde con el olor a café y a pan tostado en una mesa en la cubierta que da la bienvenida a otro día

Volvemos a zarpar, alejándonos de Formentera, mecidos por el mar sin ningún ruido de motor de fondo, lo que también se convierte en un auténtico placer. Y es que, después de 24 horas en La Goletta, no nos extraña nada que una pareja se quisiera casar a bordo con el paisaje de Es Vedrá de fondo. De hecho, al preguntarles a Rafa y a Angie si hay algo que escape a su control a bordo, lo tienen claro: "No podemos controlar el clima, pero tenemos la suerte que en Baleares la meteorología casi siempre es favorable". Y es entonces cuando llega la hora de dejar el paraíso y confirmar la frase que los propietarios nos dijeron durante la travesía: "Viajar en La Goletta por las Pitiusas es una experiencia increíble que todos deberían vivir una vez en la vida". Pues sí...

Rafa Viar y Angie López, propietarios de Beso Beach. 
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