Status

El fenómeno de los Alexia, los sombreros con lista de espera que arrasan este verano en Madrid

  • Alexia Álvarez de Toledo: "El sombrero sólo te enamora cuando te lo pones. Hay que hacerlos para cada cara, cada pelo y cada piel"
Madrid

En una de las calles por las que deambulaban los escritores del Siglo de Oro de la Literatura española, se esconde el Atelier Cervantes 20. Es la punta del iceberg. La artesanía retorna como el nuevo lujo, un salvavidas del buen gusto en un mundo globalizado, que pone en valor la excelencia de lo hecho a mano, de los productos de proximidad y del disfrute por las pequeñas cosas.

La vida parece detenerse en este rincón situado frente a la casa de Lope de Vega. A primera hora de la mañana de un día entre semana, el tiempo transcurre lento, mientras que los viernes las calles estallan. Da la sensación de ir con el paso cambiado. Anticuarios, restauradores, tiendas de decoración, gourmets, tabernas, restaurantes de moda, salas de conciertos... un conglomerado de arte y buena gastronomía, cultura cañí y bohemia chic.

Al fondo del coqueto espacio, decorado con cabezas de maniquís, bolsos estampados, caftanes, entre un mar de hilos y retales traídos de todas las partes de mundo, sombreros de paja, yute y hoja de palma, está la protagonista de esta entrevista. Se llama Alexia. Es una emprendedora actual con estampa de otra época. Una mujer deslumbrante sacada de una novela. La sombrerera del Siglo XXI.

David García

La descubrí a través del perfil de IG de Jorge Vázquez, que subió una fotografía del día de su boda. El diseñador gallego la había vestido como sólo él lo sabe hacer. Al verla, bajo una encina, tan sofisticada, pensé: "Vaya taco de novia". Con una tiara de brillantes a la frente, el pelo corto capeado y una generosa sonrisa, me pareció insuperable. Casualmente, esta joven aristócrata, hija de la artista Guiomar Álvarez de Toledo y del diplomático Alejandro Abella, comenzó a fraguar su negocio el mismo día en el que dio el "sí, quiero" a Alonso Bernaldo de Quirós. "Al ver a todas las invitadas con mis tocados, me di cuenta de que me tenía que dedicar a esto", nos confiesa. Hasta ese momento había empleado su tiempo a comunicar la imagen de otros jóvenes empresarios en los medios. "Reconozco que el trabajar con los proyectos de mis clientes me picó para arrancar mi propia empresa. Sin respaldo económico alguno, con mi propios recursos, me lancé en plena pandemia a realizar mis diseños. Para mí, ese momento de encierro fue una oportunidad. Me animé a contactar vía Zoom con proveedores, hacer mi web y antes de que nos dejaran volver a salir a la calle, ya tenía encargos e ingresos. Fui ahorrando", nos comenta en una terraza de la Plaza de Matute, mientras bebe una copa de vino bien fría, para matar la sed de una mañana de primavera que ya deja entrever el bochornoso junio que acecha Madrid.

Autodidacta, se formó en una escuela de sombrerería de la capital: "Aprendí a coser el sombrero de principio a fin. Mi sueño sería tener una tienda propia con un atelier visto al fondo y, mi espejo, Philip Treacy".

David García.

"Tengo una línea de tocados, otra de campo, los de playa y otros, pensados exclusivamente para ciudad"

Alexia se inspira en sus viajes -ha vivido en distintas partes de mundo por la profesión de su padre: El Salvador, Francia, Bélgica, República Dominicana…-, en películas de los 50 en las que se desliza la figura de Audrey, pero también bebe de documentales que le traen a la retina la moda de la calle: "Voy dando al stop y quedándome con looks y sombreros".

La democratización de un objeto de capricho

Su máxima sería cubrir a Charlotte Casiraghi. Pero ya ha tenido el honor de vestir la cabeza de otros miembros de la realeza española, como es la Infanta Doña Elena, una de las mujeres que hoy en día muestra cómo ha vuelto la moda del sombrero a la calle, sin premisas y sin necesidad de eventos ni protocolos. "Don Juan Carlos fue de las personas que me animó desde el comienzo con esta pasión que se ha convertido en mi modo de vida. Me encargó un sombrero de campo para su hija", confiesa tímidamente, casi entre dientes.

Y mientras posa para el objetivo del fotógrafo de Status, la diseñadora recibe los elogios de un matrimonio de turistas sicilianos que caen rendidos al verla pasar. La piden hacerse una fotografía juntos. No pasa desapercibida. Llama la atención con el pamelón bicolor con el que se sienta tras el escaparate de una tienda de ultramarinos de la zona. Parece Sira, la protagonista de la novela de María Dueñas. "Ahora el sombrero es un complemento necesario. Ha pasado de ser ornamental para convertirse en un objeto que representa cuidado y la salud", matiza.

David García

"Ha llegado la democratización del sombrero, que es realmente mi objetivo, que todo el mundo lo pueda lucir"

Alexia utiliza fibras vegetales, que dejan transpirar el pelo, y cuenta con el apoyo de pequeños proveedores de Toledo, Guadalajara y Córdoba. "Si tuviera que hacer cada pieza ahora mismo de principio a fin yo misma a mano, no daría abasto y costarían un dineral. Los talleres con los que trabajo hacen ese paso. Confío en el producto español, igual que los socios con los que comparto estudio, Catalina Cadierno, que hace bolsos; y el fotógrafo Luis del Amo, que diseña trajes de baño de hombre. Tenemos una espacie de co working en el que nos vamos dando cobertura. Luis, por ejemplo, me hace las fotos de producto. Somos todos vecinos y nos conocimos en el gimnasio", explica. Ahí, en la calle Cervantes, a pocos metros de donde dicen que reposan los restos del autor de El Quijote, se les puede ver realizando en directo sus encargos, muchos totalmente a medida. "Cada persona tiene su sombrero, no podemos decir que a unas les queden mejor que a otras, pero hay que tener en cuenta cada cara, cada pelo, cada piel… Además, no existe el flechazo a primera vista. El sombrero te enamora cuando te lo pones". Y así ha conquistado a nombres como el de bloguera María León, el diseñador Lorenzo del Castillo, Vega Royo-Villanova, la aristócrata Alejandra de Rojas, la actriz Antonia Sanjuan o la presentadora Nuria Roca.

Cómo ensombrerarse con estilo

Comenzó sola hace un par de años, ahora tiene dos empleados y lista de espera para varios de sus diseños icónicos. Se trata del de yute personalizado con las iniciales en la banda, y el de paja moldeable. "Ha llegado la democratización del sombrero, que es realmente mi objetivo, que todo el mundo lo pueda lucir. Tengo una línea de tocados, otra de campo, los de playa y otros, pensados exclusivamente para ciudad. Además, me encanta que las clientas saquen el mayor partido al que se compran, por eso les doy la opción de cambiar el tipo de cinta para distintas ocasiones", explica la sombrerera.

Pero, ojo, a pesar de ser para todos los días y tener la pretensión de invadir las calles otra vez, no todo vale. Cubrirse tiene su técnica y protocolo.

- No se debe coger nunca un sombrero por la copa. Acabará cediendo y quebrándose. Ha de sujetarse por el ala.

- Hay que dejarlo caer en la cabeza sobre las cejas.

- No hay que metérselo y tirar de él hacia abajo.

- Tampoco ladearlo.

- Y, mucho menos, echárselo hacia la nuca, hacia atrás.

"Esto es una modernez que hacen algunos cantantes e influencers como Dulceida. Por más que quieran crear tendencia, no se debe hacer, porque ¡así no se lleva un sombrero!".

comentarios0WhatsAppWhatsAppFacebookFacebookTwitterTwitterLinkedinlinkedin
FacebookTwitterlinkedin