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Tendencias en viajes de lujo: ultrapersonalización y experiencia extrema

White Dessert organiza expediciones a la Antátida en jet privado.

Fitur representa un termómetro preciso de por dónde irán las tendencias de viaje este 2022 –y más allá–, pero los viajes de lujo siguen las suyas propias. Y la máxima privacidad, comodidad y exclusividad ya no son suficientes.

Fitur, la única feria del sector que no ha cancelado ninguna edición a lo largo de su historia, tampoco durante la pandemia, es el lugar perfecto para "conocer la mitad del mundo antes de recorrerlo". Acaba de cerrar su edición número 42 por la que han pasado más 110.000 visitantes –batiendo sus previsiones de asistencia–, 7.000 empresas, 600 expositores, 107 países y 70 representaciones oficiales internacionales han presentado sus propuestas, todas con el objetivo de diferenciarse y marcar tendencia.

Pero hay un nicho que tiene sus propios códigos, el sector de los viajes de lujo, y la tendencia que impulsa el futuro del sector es un cambio de valores de lo material a lo experiencial. La máxima privacidad, comodidad y exclusividad se presuponen, es el paradigma del mundo del lujo, pero en el ámbito de los viajes, crece la inclinación por la autenticidad de la experiencia.

Las compañías que ofrecen viajes en el ámbito de lujo coindicen en sus propuestas: viajes a medida y ultrapersonalizados, incluso en los transportes y desplazamientos. Destinos remotos que brinden experiencias extremas y singulares. Y estancias largas, con preferencia por las residencias en hoteles y complejos de lujo que sientan como su propia casa.

Yate Lady Azul, del crucero privado de Pelorius por el archipiélago Mergui de Myanmar.

Ultrapersonalización: más allá de los viajes a medida

La personalización es la tendencia más a la vanguardia de la experiencia en viajes. En el caso del sector del lujo, su futuro pasa por la personalización llevada a su extremo. El consumidor de lujo moderno, cada vez más dispar en su composición, no puede circunscribirse a una zona geográfica, ni a un segmento específico de edad: cada cliente es su propio segmento.

La ultrapersonalización supone un paso más allá de la planificación de los viajes llave en mano que ofrecen las agencias de viajes, cada vez más especializadas y diversificadas. El objetivo de los profesionales ya no es conocer sus preferencias, sino anticiparse a ellas. Se trata de un servicio que está cobrando protagonismo en los hoteles de lujo. Ultima Collection, operador de residencias privadas y hoteles de ultralujo ofrece itinerarios inigualables de experiencias únicas, personalizadas, a sus huéspedes.

Los clientes, cuando llegan al destino, encuentran sus manjares favoritos –por difíciles que sean de conseguir–, su guardarropa provisto con sus marcas preferidas de esquí o trajes de baño, o aquellos servicios que les van a permitir disfrutar al máximo la experiencia. Un ejemplo: The World, el yate residencial más grande del mundo, proporciona aquellos cursos y conferencias que permita a los viajeros disfrutar al máximo de sus expediciones a cargo de antropólogos, oceanógrafos, historiadores, hasta algún premio Nobel.

También los transportes se adaptan a la personalización. Four Season ha puesto a disposición de los viajeros un servicio de jet privado para personalizar al máximo el desplazamiento a sus destinos en todo el mundo. Y para las distancias cortas, traslados en helicóptero. Un ejemplo: cada propiedad que ofrece Ultima Collection tiene un helipuerto en las proximidades, incluso helipuerto propio.

Cumbre de Kamchatka, en el extremo oriental de Rusia. Viatges Jetlag organiza expediciones de trekking.

Destinos remotos, estancias largas y experiencia extrema

En un mundo globalizado, en el que los lugares más indómitos son accesibles, los viajes de lujo buscan destinos remotos y exclusivos, fuera de los circuitos habituales de turismo. Como los Polos o el espacio. Destinos (casi) secretos como el archipiélago de Raja Ampat, en Indonesia, con sus aguas turquesas y 1.500 islas, uno de los últimos paraísos intactos de la tierra, es una propuesta de Luxaviation. O las islas secretas de Thailandia, que oferta Black Tomato. O la isla de Socotra, en Yemen, una de las islas de origen continental más aisladas del mundo a la que (casi) nadie puede acceder, pero que Cookson Adventures oferta en su cartera de viajes. Heritage Expeditions propone un viaje a la costa de Kamchatka, uno de los rincones más remotos del Lejano Oriente Ruso.

También expediciones audaces –a la Antártida, a las montañas más altas del mundo–, que además de un destino son un desafío. Y si son experiencias únicas, mejor. Como sobrevolar todos los ochomiles del Himalaya en un planeador por primera vez (algo que todavía no se ha conseguido), una experiencia ofrecida por la agencia Untold Story Travel para la que solo hay una plaza, y que incluye un auténtico viaje inmersivo por Nepal durante las cuatro semanas previas al vuelo para pasar un periodo de entrenamiento con toda la familia. Empresas de viaje como Cookson Adventures, Intrepid, Arcadia Expeditions y Aurora Expeditirons siguen lanzando nuevos itinerarios.

A esta tendencia a las largas estancias también se suma la motivación medioambiental, que implicar realizar menos vuelos, y la adopción masiva del teletrabajo. Trabajar desde casa ha borrado los límites entre la vida personal y profesional, y los altos ejecutivos se inclinan cada vez más por reubicarse de manera semipermanente en residencias privadas, a menudo durante varios meses, que pueden adaptarse a un entorno de trabajo y proporcionar las instalaciones y servicios necesarios para continuar la vida cotidiana de una manera "fuera de lo normal". Compañías como Unsettled, Hacker Paradise o Inspirato, planifican destinos en casas de lujo, hoteles o experiencias boutique únicas y a medida para este tipo de "viajeros".

La Villa Corfú, de Ultima Collection, con muelle propio y servicios de hotel de lujo.

Residencias frente a hoteles, para estar como en casa

Las residencias "privadas" dentro de los hoteles premium son la máxima garantía de privacidad, comodidad y exclusividad. Es el sello de "lujo excepcional" que están replicando los mejores hoteles del mundo. Como Le Cheval Blanc, el primer hotel de LVMH –en colaboración con Dior– abierto hace unos meses en París. The Apartment, un espacio de 1.000 metros cuadrados y siete habitaciones, con todo tipo de servicios propios (hamman, sauna, sala de tratamientos y sala de fitness), sala de proyección privada, su propia piscina y una terraza con vistas panorámicas a toda la ciudad, supera con crecer el concepto de suite de lujo. Por supuesto, tiene espacio de estacionamiento y ascensor exclusivos e independientes, "para un acceso completamente confidencial", y servicio de mayordomo las 24 horas al día, siete días a la semana.

La otra alternativa son las residencias privadas, independientes, gestionadas como un auténtico hotel de cinco estrellas, como la de Ultima Collection, una de las marcas líderes de alojamientos de lujo, casas de ultralujo en ubicaciones privilegidas con máximo nivel de servicio y personalización (empezaron con un hotel en Gastaad y su colección de chalés y refugios se extiende entre los Alpes y el Mediterráneo), han elevado el listón de la hospitalidad y el lujo a medida, servicio de un cinco estrellas superior, atendido en total privacidad.

En primavera se inaugura un nuevo concepto, The Other House, un club de residentes en South Kensington, un punto intermedio entre un hotel y un apartamento o casa privada de alquiler con todo tipo de servicios de lujo, y personal para atenderlos, donde los huéspedes pueden quedarse una noche o todo un año.

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