Status

Palacio Príncipe Real, un nuevo concepto de hotel de lujo cargado de historia en el corazón de Lisboa

  • La historia y el lujo se dan cita en el corazón de Lisboa
El nuevo hotel se ubica en una casa palacio en Príncipe Real, el barrio de moda de Lisboa.

El hotel Palacio Príncipe Real, un nuevo concepto de hotel de lujo cargado de historia, ha abierto sus puertas en el barrio de moda de la capital portuguesa.

El nuevo hotel está en una de las zonas más exclusivas de Lisboa, el barrio Príncipe Real, salpicado de mansiones del siglo XIX, un vecindario que se ha convertido en una de las zonas más dinámicas de la ciudad por su oferta cultural y de ocio, sus tiendas y restaurantes emergentes, y que ahora incorpora un nuevo concepto de hotel de lujo en su oferta, el Palacio Príncipe Real.

Era un antiguo palacio, punto de reunión de la alta sociedad lisboeta desde que fuera construido en 1877 por el cofundador de uno de los principales periódicos de la ciudad, el 'Diario de Noticias'. Desde entonces ha pasado de generación en generación hasta llegar a las manos de la familia Teixeira da Mota, propietarios del palacio hasta 1980.

Cuando los actuales propietarios, Miles y Gail Curley, descubrieron el edificio en 2014 fue un auténtico flechazo, y decidieron devolver la casa palacio a la vida social de la ciudad, conservando su imponente arquitectura –y toda su magia– para crear una colección de estancias muy cuidadas, en las que se nota la mano personal de los propietarios.

Las habitaciones conservan elementos arquitectónicos cargados de historia con muebles de diseño.

El resultado es un establecimiento único por sus características arquitectónicas, su hospitalidad basada en brindar una experiencia de lujo y su localización envidiable. Una majestuosa escalera de paredes de color rosa palo y un brillante tragaluz reciben a los visitantes, que se sumergen desde ese instante en una experiencia inmersiva en el elegante estilo de vida de la ciudad. Merece la pena estar bien atento a los detalles y a las sorpresas que depara, como la bodega "secreta" hecha a medida bajo las escaleras.

Algo viejo, algo nuevo

Sus 28 amplias habitaciones y suites, cuidadosamente restauradas, están decoradas personalmente por Gail Curley. Los techos altos de sus estancias, blancas y luminosas, cuajadas de restos arquitectónicos de otras épocas, combinan a la perfección con muebles de diseño actual en los que no faltan audaces notas de color y detalles Art Decó. Todas son diferentes, y no falta el más mínimo detalle para consagrarse al bienestar: mat de yoga, secador Dyson, mininevera Smeg, cafetera Nespresso y una majestuosa bañera antigua en cada una de ellas. Pero las habitaciones que dan directamente al jardín tienen el privilegio de verse envueltas por el sonido del fluir del agua de la piscina y el canto de los pájaros.

Una de las habitaciones, todas distintas, y la espectacular escalera central coronada por un tragaluz.

El jardín, de 1.400 metros cuadrados, es un remanso de paz que se disfruta en todas las estaciones del año, con su infinity pool de estilo asiático que se calienta a través de un sistema de paneles solares ocultos. Y muchas flores, y mucho verde, y un sol generoso hasta en invierno.

comentarios0WhatsAppWhatsAppFacebookFacebookTwitterTwitterLinkedinlinkedin