Status

Abre sus puertas Le Cheval Blanc, el alma de París en el corazón de la ciudad

Vistas desde la habitación Louvre Deluxe Room.

Primer hotel de LVMH, en colaboración con Dior, que afronta la hostelería como "un laboratorio al servicio del lujo".

El conglomerado de lujo más grande del mundo, LVMH, abre su nuevo hotel Le Cheval Blanc en París. Es el quinto establecimiento de una "marca pequeña" que se ha marcado como objetivo capitalizar la experiencia de "lujo excepcional".

Acaba de abrir sus puertas Le Cheval Blanc París, la apertura más esperada en la ciudad desde hace décadas. El emblemático edificio Art Decó cerró sus puertas en 2005 para emprender un profundo y ambicioso proceso de remodelación, que no ha estado exento de polémicas puntuales por la condición de Patrimonio de la Unesco.

El pasado mes de junio volvía a abrir sus puertas La Samaritaine. París –y el grupo LVMH, accionista mayoritario– recupera los míticos almacenes, reconvertidos en emporio multimarca del lujo, tras dieciséis años de obras.

La joya arquitectónica con estructura Eiffel, que ha recuperado su esplendor y retoma su objetivo de representar la quintaesencia de la vie à la française, se encuentra inmersa en la celebración de su 150º aniversario, a lo grande, con actos y eventos que comenzaron a principios de septiembre y se van a prolongar a lo largo de dos meses.

Ahora es el turno del hotel, erigido en lo alto de La Samaritaine, con sus 72 impecables habitaciones y suites, y su diseño de interiores a cargo de Peter Marino, que proyectó el hotel con el espíritu de un apartamento parisino.

La terraza de Le Tout-París, en la última planta, a cargo del chef William Béquin. Maxime Frédéric, maestro pastelero de Plénitude.

'Emociones', más que 'experiencias'

Porque Le Cheval Blanc no quiere ser un hotel de lujo al uso. Su vocación es acoger a una clientela acostumbrada a un estilo de vida ultrarrefinado como si estuviera en su casa, una filosofía que se materializa en The Apartment, un espacio de mil metros cuadrados y siete habitaciones, con todo tipo de servicios propios (hamman, sauna, sala de tratamientos y sala de fitness), sala de proyección privada, su propia piscina y una terraza con vistas panorámicas a toda la ciudad. Por supuesto, tiene espacio de estacionamiento y ascensor exclusivos e independientes, "para un acceso completamente confidencial a la Maison", y servicio de mayordomo las 24 horas al día, siete días a la semana. Su precio permanece en secreto, solo se ha facilitado el de la habitación, a partir de 1.150 euros la noche.

La piscina de 30 metros, la más grande de cualquier hotel de París, revestida de un mosaico artesanal del artista Michael Mayer.

Su vocación experiencial también se extiende a las cuatro propuestas gastronómicas y al complejo de bienestar y spa del hotel, único en su género, exclusivo de Dior: Dior Spa Cheval Blanc. Por eso no se conforma con ofrecer lujo experiencial, ofrece "emociones", siempre con el sello LVMH, presente en cada detalle –desde el coñac hasta los produstos de spa, pasando por las obras de arte, a cargo del equipo de la Fondation Louis Vuitton–. Y con París y su charme como escenario.

Y con la apertura del hotel abre sus puertas el restaurante Plénitude, con Arnaud Donckele al frente, el chef con tres estrellas Michelin responsable hasta ahora de la oferta gastronómica de The Cheval Blanc Saint-Tropez.

comentarios1WhatsAppWhatsAppFacebookFacebookTwitterTwitterLinkedinlinkedin

Comentarios 1

En esta noticia no se pueden realizar más comentarios

VIO
A Favor
En Contra

Es realmente entretenido leer con calma esta sección que muestra algunos de los lugares de lujo más refinados del mundo, como sin duda es este hotel Le Cheval Blanc, que se acaba de inaugurar bajo el lema, el alma de París en el corazón de la ciudad, es decir, muy céntrico. Parece ser que su vocación es acoger a una clientela acostumbrada a un estilo de vida ultrarrefinado como si estuviera en su casa, que busca emociones más que experiencias. Creo que es muy reconfortante encontrar ese lujo tan exquisito en algunos lugares, que da servicio a una clientela exclusiva, y que genera bienestar y riqueza a su alrededor. Desde tiempos del Rey Sol Luis XIV, la industria del lujo les genera a los franceses tanto dinero como a los españoles de la época el oro que traían de América. Aunque esta noticia tan glamurosa uno la observa de lejos, con cierta reserva, sin que le afecte demasiado el no poder disfrutar de ese lujo tan exquisito y tan distante al que por formación, educación y cultura no está acostumbrado y no echa de menos. Por ello, pienso como contrapartida, que también tienen su encanto otros hoteles más económicos y habitados por un público más popular, que cumplen su cometido por un precio más asequible. Sí, después habrá que tomar el metro para llegar al centro y observar durante el trayecto como late la ciudad cada día, con sus múltiples caras e idiomas de todo el mundo, con sus emigrantes de trajes multicolores y sus voces chillonas y sus mendigos, -la última vez que visité Paris me llamó la atención el elevado número que había-, y los cantantes callejeros, y las terrazas acristaladas de los bistrós y sus mesas en las aceras, pero es una forma de viajar que me gusta y que no cambiaría por ese lugar tan glamuroso. De todas formas, leer estas reseñas me recuerdan las fantasías locas de Las mil y una noche, de una ciudad de embrujo y de lujo excesivo envuelto en el refinamiento más exquisito, digno de un Maharajá o de un Sultán turco, todo hecho por los diseñadores más emblemáticos y punteros del momento para un público muy exigente y, por qué no decirlo, paso un buen rato.

Puntuación 0
#1