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Lopud 1483, el refugio croata de Francesca Thyssen-Bornemisza

  • Un pequeño monasterio frente a Dubrovnik es hoy una de las cimas del turismo de lujo
Francesca Thyssen concibe Lopud como un lugar de curación, sobre todo espiritual, un lugar que quería compartir. firma

Ha llevado mucho tiempo restaurar el monasterio de Lopud hasta convertirlo en un alojamiento del siglo XXI. Pero no un alojamiento cualquiera. Es un refugio-museo privado para vivir una experiencia sanadora a través de la historia y el arte.

Cuando Francesca Thyssen-Bornemisza descubrió hace veinte años, por casualidad, un pequeño monasterio dentro de una fortificación en ruinas en la costa Adriática, frente a Dubrovnik, en Croacia, experimentó algo muy parecido a un flechazo. Había establecido vínculos con la zona fruto de su labor de restauración de obras de arte tras la guerra y desintegración de Yugoslavia.

Cuando supo que el recinto, inaccesible, casi secreto, al que solo se accede en barco, estaba en la lista de vigilancia de edificios en peligro de la World Monuments Foundation, decidió actuar. Cuenta que Frank Gehry le dio algunos buenos consejos mientras le enseñaba las ruinas: escucharlas, para devolver el monasterio a la vida. Desde entonces se ha consagrado a su restauración, con sensibilidad y un absoluto respeto a su historia, bajo la dirección de la arquitecta Zagreb Rujana Markovic. Y veinte años después ha decidido compartir su rincón secreto, su refugio privado. El resultado es Lopud 1483, un lugar de retiro privado, disponible para ser alquilado exclusivamente para estancias y eventos privados, con un servicio cinco estrellas, incluido un chef privado, y que brinda a sus huéspedes una experiencia muy especial.

La terraza Sunset, con vistas al mar, es uno de los espacios destinados a la práctica del yoga.

Está en Lopud, la mayor de las tres islas del archipiélago Elaphiti, a quince minutos en lancha desde Dubrovnic. Es la única posibilidad de acceder a este rincón idílico, salpicado de casas centenarias de piedra y cipreses y apenas trescientos habitantes, donde no está permitida la circulación en coche.

Lopud 1483 está encaramado en el extremo norte de la isla y goza de una posición privilegiada, con acceso propio al mar a través de una cueva, entre huertos centenarios y unas vistas soberbias de la costa. Un paraíso dentro del paraíso.

Solo cinco suites

En su interior solo cinco suites a partir de las trece celdas originales que ocupaban los monjes franciscanos del monasterio, fruto de una rigurosa y exquisita restauración histórica, en la que se han empleado técnicas de reconstrucción ancestrales, convertidas en un espacio privilegiado para la propia colección de arte de Francesca Thyssen, TBA21, que fundó en 2002.

Como la antigua cocina, ahora lugar de reuniones informales y comedor, donde es posible degustar panes y pizzas preparados en el horno original. O el comedor principal, amueblado con auténticos tesoros de la colección de arte familiar, gran parte de los cuales procede de Villa Favorita, en Lugano (Suiza), que vendieron en 2015. Como la mesa de nogal florentino, de 1550, que en su día se utilizó para las cenas familiares. Ahora está en Lopud, rodeada de sillas de nogal y cuero fabricadas en Dresde en el siglo XVIII. Domina la estancia el San Sebastián de Furini, de principios del siglo XVII, uno de los favoritos de Francesca.

La fórmula se replica en todo el recinto, interior y exterior, en una suerte de diálogo entre pasado y presente, que ha convertido el lugar en un santuario idílico para disfrutar una "experiencia sanadora a través de la historia, el arte y exploración botánica", como propone la propia Francesca.

Salón con una talla de madera de tilo del siglo XVI y una obra contemporánea de Thomas Struth.

Jardín "sagrado"

Porque el concepto de restauración en Lopud va más allá de los ladrillos y se extiende al entorno. Hay un jardín "sagrado", diseñado por un chamán, con nueve puntos especiales de meditación lleno de hierbas aromáticas. Se anima a los huéspedes a recoger sus propias verduras y hortalizas del huerto para que el chef privado las prepare. En el jardín renacentista hay más de ochenta especies de plantas, un prodigio de restauración paisajística. Y en el jardín medicinal, hierbas para todos los remedios antiguos, reconstruido a partir de un trabajo de investigación que les llevó por todas las bibliotecas de la zona en busca de manuscritos originales sobre plantas medicinales de la época.

Del diseño de los interiores se ha ocupado Paola Lenti, que ha diseñado muchos de los muebles, hechos a mano, en el que conviven piezas históricas renacentistas con pintura contemporánea clásica y fotografía, lo que convierte a Lopud 1483 en un singular y exclusivo museo privado. Para disfrutar este auténtico tesoro, cuando no está reservado para uso privado se realizan visitas guiadas con cita previa.

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