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Construyendo la casa ideal del futuro con Teresa Sapey

  • "El confinamiento nos ha obligado a parar y a reflexionar sobre nuestro espacio".
  • "De repente todo el mundo quería cambiar su casa, quería otro color, cambiar los muebles de sitio…".
La arquitecta, interiorista y diseñadora Teresa Sapey. Foto: Lupe de la Vallina.

Hay una forma nueva de pensar las casas, los interiores, los espacios en general, después de la pandemia, para que sean habitables, funcionales y saludables. Teresa Sapey nos da las claves de la 'casa perfecta pospandemia'.

La pandemia lo ha cambiado todo, literalmente. Y ha puesto en valor la casa. De golpe, "el confinamiento nos ha obligado a parar y a reflexionar sobre nuestro espacio. Y le hemos visto millones de defectos, porque no la habíamos pensado para estar mucho tiempo en ella. Ya no nos gustan los colores, la distribución, los muebles; ya no nos parecía tan cómoda", cuenta Teresa Sapey, arquitecta, diseñadora, interiorista y, sobre todo, creativa.

Pasábamos muy poco tiempo en ellas, "las utilizábamos para dormir, para comer… y a veces ni eso. Nos daba igual si el sofá era cómodo, el color, los muebles". Durante los últimos años se han estado utilizando como lugares de paso para ir a la oficina, al restaurante, al gimnasio, como "habitaciones de hotel donde entrábamos, nos duchábamos, nos cambiábamos y salíamos".

Nos ha pasado a todos, también a los profesionales, que están poniendo su torrente creativo a trabajar en la casa que vamos a necesitar. Porque la posibilidad de enfrentarnos a nuevas crisis sanitarias o climáticas centrará el esfuerzo creativo para repensar las casas del futuro.

Durante los duros meses de confinamiento, en la primavera de 2020, puso en marcha 'Before & After by Sapey'. Fue su especial aportación a esa corriente colaborativa y solidaria que surgió durante el confinamiento y empujó a la gente a hacer algo por los demás, a ayudar en lo que cada uno podía. Sapey lanzó la propuesta, "envía tu rincón y te lo cambiamos", y empezó a recibir fotos y fotos. "Tuvo mucho éxito. De repente todo el mundo quería cambiar su casa, quería otro color, cambiar los muebles de sitio…", explica. Un desafío a la medida de la audacia creativa de Sapey, capaz de transformar un "no-espacio" –desde un pasillo a un parking– en el rincón favorito de la casa o en un espacio lleno de glamour, ideal para eventos.

Porque lo que no ha cambiado es el "mundo Sapey", alegre –incluso divertido–, lleno de energía, donde el color es "su principal material" a la hora de trabajar y refleja un torrente de emociones que se percibe a simple vista y hace inconfundible su trabajo.

La Casa Dálmata debe su nombre al prototipo original, blanco y negro, de ahí su condición de bicolor en colores personalizables.

'Casa Dálmata'

"La gente está dispuesta a transformar la casa para hacerla más a su medida", y no solo desde el punto de vista utilitario, aquí la importancia del componente emocional que Teresa Sapey proyecta en todo su trabajo le hace saltar como un resorte: "Porque mi casa soy yo, refleja quién soy, es un doble de mi personalidad y necesitamos vernos mucho más reflejados". Es marca de la casa. En su estudio, Teresa Sapey + Partners, diseñan "espacios con sentimientos".

En este contexto recibieron un encargo que era todo un reto: diseñar una casa a medida, prefabricada, económica, con un interiorismo muy cuidado y de calidad, sostenible y ecoeficiente. El resultado, Casa Dálmata, una casa prefabricada a un precio imbatible, que se puede instalar en cualquier sitio, con los interiores de madera a medida. Y, por supuesto, fabricada con materiales naturales, reciclados, procedentes de kilómetro cero. Un prototipo de casa sostenible, biotérmica y abierta al exterior. Un prodigio de diseño.

Además del exterior, también puede personalizarse el interior de la casa, tanto en materiales como en composición.

Aunque Teresa Sapey ha repetido una y otra vez que no cree en la "casa perfecta", en este proyecto ha sintetizado toda su magia creativa –y mucho sentido común– para crear una suerte de "casa perfecta" para "vivir muy bien en su interior". Y trabajar, y convivir, y disfrutar, y garantizar la privacidad individual, por si hay que volver a confinarse. De hecho, "tiene algo que yo antes no hubiera incluido –confiesa Sapey–, un espacio específico de trabajo y un baño para cada uno".

Casa Dámata es el ejemplo perfecto de "proyecto poscovid", de cómo ha afectado la pandemia a la arquitectura y al interiorismo, un reflejo de las circunstancias. Comercializada por Ecotech Houese, una constructora de viviendas industrializadas con alma de madera, sostenibles y eficientes, parte de un proyecto de 100 metros cuadrados, ampliable según las necesidades del cliente a partir de módulos. Es una casa pensada para reflejar nuevos estilos de vida y de vivir, una casa que lo es todo: oficina, gimnasio, dormitorio, colegio, restaurante, cine… Se compone de dos módulos principales, uno más público y otro más privado, uno más diurno y otro más nocturno, reflejados en el exterior a través del color.

El interior se ha previsto en tonos, acabados y materiales cálidos, naturales y sostenibles.

Espacios híbridos y flexibles

La pandemia ha cambiado totalmente el foco de los profesionales de la arquitectura, el diseño y el interiorismo, y esa labor de repensar los espacios y transformar las tendencias ya se plasman en sus trabajos. "Nos ha hecho reflexionar, vemos el mundo de otra forma. De golpe vemos las cosas diferentes. Hay una cosa que estoy volviendo a poner muchísimo en la cocina: la despensa. Hace tiempo que ya no se incluían en los proyectos –explica Teresa Sapey–. O una entrada". Así, desde el concepto loft, de espacios abiertos, que ha primado en los últimos años, ahora vuelve a ser necesario contar con un "espacio híbrido entre el mundo exterior y el mundo interior", como la entrada. Y en los proyectos se incluyen espacios específicos de trabajo, innecesarios hasta ahora por la posibilidad de "trabajar en cualquier sitio, con la tableta o el portátil". Y es que, además de ser necesarios los espacios comunes, son más necesarios que nunca los "espacios privados propios" para los habitantes de la casa.

En síntesis, vamos a necesitar espacios abiertos y flexibles, versátiles, capaces de tener más de un uso, o de aportar valor más allá de él. Además, deben estar bien iluminados y ventilados, creados con materiales de calidad pero sostenibles, equipados con la más alta tecnología y ecoeficientes.

Pero también casas que incluyan espacios privados, porque la intimidad individual es una necesidad que Teresa Sapey pone en valor, más que nunca. Porque tan importante como garantizar la salud física a través del espacio es garantizar la "salud emocional". El desafío es mayúsculo, pero para eso están los profesionales, repensando cómo vamos a vivir.

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