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La pandemia pasa, pero la virtualidad (en el mercado del arte) se queda

  • ARCOmadrid vuelve a abrir sus puertas en una inusual "edición de verano"
Jay Chou, fotografiado con 'Sin ti?tulo' de Jean-Michel Basquiat / Sotheby's.

El confinamiento ha supuesto un desafío para todos –ferias, galerías y casas de subastas–, y la digitalización, un reto. La radiografía del mercado del arte durante la pandemia revela su futuro. Y será (también) digital, o no será.

ARCOmadrid regresa del 7 al 11 de julio con el reto de reactivar el mercado. Una fecha excepcional para tiempos excepcionales, imprescindible para garantizar la seguridad y la movilidad internacional. Pero en la "nueva normalidad" del mundo del arte y su mercado todo es nuevo.

Todavía hace falta un poco de perspectiva para valorar la aceleración en los cambios –o la disrupción– que ha supuesto una pandemia que no ha terminado, pero su huella ya es profunda. Solo hay que ver las cifras de mercado. El informe The Art Market 2021, elaborado por Art Basel y UBS, nos deja una imagen nítida del pasado inmediato del mercado del arte, en plena pandemia; pero también del futuro postcovid.

Las cifras de 2021 no son buenas: las ventas mundiales de arte y antigüedades alcanzaron una cifra estimada de 50.100 millones de dólares en 2020, un 22 por ciento menos que en 2019. Eso sí, las ventas online, un año antes insignificantes, alcanzaron cifras de récord: 12.400 millones de dólares, un 50 por ciento más que el año anterior y ya representan un 25 por ciento del valor total del mercado.

Pero más allá de los hechos cuantificables, los cambios –a veces imperceptibles, pero sostenidos y transversales– considerados en su conjunto, están revolucionando al mercado del arte tal y como lo conocemos. O lo conocíamos.

El avance del mercado asiático –si existe una guerra comercial en el mercado del arte, va ganando China–; la irrupción de los NFT (token no fungible) y del arte ultramoderno y las nuevas plataformas, como OpenSea; la aparición de nuevos compradores, más jóvenes, más apegados a los artistas que a las galerías…Y por encima de todo, la virtualidad y la digitalización.

Los cambios son intrínsecos a un sector tan dinámico y tan vivo. Y todo apunta a que el coronavirus dejará tras de sí una sociedad transformada, impulsando una evolución que se hubiera producido de manera natural en una o dos décadas. Han cambiado las tendencias, los valores de mercado y posiblemente los gustos de los coleccionistas, porque han cambiado los perfiles de los compradores y los modelos de compra.

De momento, la pandemia ha puesto de manifiesto una debilidad: una dependencia excesiva de los canales tradicionales (ferias de arte físicas, exposiciones en galerías, subastas…), según los operadores del mundo del arte tradicional. Y una necesidad: hay que ser extraordinariamente ágiles para adaptarse a unos cambios que se producen a una velocidad inusitada. En ambos casos, se hace imprescindible la presencia digital para mantener el negocio a flote.

Las casas de subastas

En este contexto, las subastas están marcando el paso del mercado. Privados de ferias de arte, inauguraciones de galerías y exposiciones internacionales, los coleccionistas prestan más atención que nunca a las obras que circulan en el ámbito de las subastas y ventas privadas. La pandemia les pilló, además, con un calendario digital bien engrasado. Sotheby's, Christie's y Phillips ya habían planeado una estrategia digital para 2020, incluidas pujas virtuales, antes de que el mundo se paralizara por el virus.

En realidad, los recursos online ya estaban disponibles, pero ahora se visibilizan con mayor empeño y no solo como herramienta de acceso al arte, también como oportunidad. Por ello, el nuevo rumbo digital ha sentado de maravilla a las grandes casas de subastas. También en el ámbito del criptoarte.

'Todos los días: los primeros 5.000 días', de Beeple / Christie's.

El arte digital rompía récords el 1 de mayo con la venta por casi 70 millones de dólares de un archivo JPG en una subasta histórica en Christie's. "Todos los días: los primeros 5.000 días", de Beeple (Mike Winkelmann) –un monumental collage que utiliza un NFT y tecnología blockchain, que permite autenticar y verificar que la pieza es genuina–, era la primera obra de arte puramente digital ofrecida en una subasta por Christie's. Y su precio de venta fue el tercero más alto de la historia pagado por un artista vivo en subasta, por detrás de David Hockney y Jeff Koons. Hay mercado. El inversor hispanoestadounidense Pablo Rodríguez-Fraile se ha convertido en el mayor coleccionista de arte NFT del mundo, y está ganando suculentas cifras con ello.

"El año pasado ha sido un periodo extraordinario para el mercado del arte, y el resultado de la subasta es un tributo apropiado a la importante transformación digital que ha tenido lugar en Christie's. Nuestro negocio ha evolucionado, porque también lo ha hecho la forma en la que se está haciendo arte" afirmaba Noah Davis, especialista en Arte Contemporáneo de Christie's, en un comunicado de prensa tras la subasta.

Pero no todo el mundo en el sector estaba preparado para incorporar el arte digital en sus circuitos. Apenas un puñado de galerías han reaccionado presentando sus primeros NFT, y algunos críticos se han apresurado a comparar el fenómeno con el mercado holandés de los tulipanes en el siglo XVII.

Las casas de subastas también han sabido detectar, anticiparse y canalizar la tendencia emergente del mercado asiático. Un buen ejemplo es la primera serie de subastas 'Comtemporary Curated: Asia' de Sotheby's, comisariada por la superestrella del cine y la música Jay Chou, que concluyó su audición el 18 de junio con el cien por cien de los lotes vendidos, por un importe de casi 110 millones de dólares. El artista chino, a sus 42 años, se ha convertido en uno de los coleccionistas privados más importantes del mundo.

Las ferias

Las grandes ferias –con excepciones– también han demostrado cintura. Algunas galerías y ferias internacionales supieron reaccionar al cierre con propuestas novedosas. BRAFA, una de las mayores y más prestigiosas ferias de arte y antigüedades, que se celebra a principios de año en Bélgica, apostó por no cancelar ni posponer y se lanzó a una edición digital. Le siguió Art Basel Hong Kong, en marzo de 2020, a través de las 'Online Viewing Rooms'. Y TEFAF, que celebró la última edición en Nueva York, en octubre del año pasado, en versión online. Y repite este año con TEFAF Maastricht, que no tendrá feria presencial, pero sí virtual en septiembre. Ya han anunciado que tendrá edición presencial en 2022, en marzo, y la cita tendrá carácter híbrido, presencial y online.

Ferias como Frieze, Art Basel o TEFAF ya han creado sus marketplaces digitales donde los galeristas exponen usando Online Viewing Room (salas de visualización en línea), en un primer momento gratuitos, a partir de ahora con un coste de entrada para las galerías expositoras.

Pero son las ferias y las galerías las que afrontan el mayor reto. La virtualidad anula una gran variedad de actividades aparentemente no comerciales que a menudo son el germen que impulsa el crecimiento del valor para los artistas y de la propia actividad del mercado. Pero las soluciones digitales no son un mero plan b, una solución intermedia hasta que vuelva la normalidad, sea lo que sea que signifique. El sector lo tiene claro: los galeristas deben avanzar en la digitalización de forma individual, o aglutinarse en los proyectos que surjan a nivel internacional. La apuesta por las Ventas Privadas y las salas de visualización en línea no solo es una tabla de salvación en época de pandemia, puede ser la receta para sobrevivir. Las ventas millonarias en subastas en línea lo confirman, como la de "Globo Venus Lespugue (rojo)" de Jeff Koons (2013-19), vendida por ocho millones de dólares en una subasta Online Viewing Room de la galería David Zwirner, en junio de 2020.

'Globo Venus Lespugue (rojo)' de Jeff Koons (2013-19) / Galería David Zwirner.

ARCO

Este es el escenario al que vuelve ARCO, del 7 al 11 de julio en los pabellones 7 y 11 del recinto ferial de IFEMA, en Madrid. Es una edición especial, la 40ª, y tiene vocación de convertirse en un homenaje al sector en estas cuatro décadas de historia. Por lo demás, se ha mantenido el clásico proceso de selección de galerías para el Programa General, 131 en esta ocasión, el 54 por ciento internacionales, de 27 países. También Opening, su espacio para explorar galerías nuevas y artistas jóvenes, "una especie de feria boutique dentro de ARCOmadrid", en palabras de Chris Sharp, comisaria de esta edición de Opening junto a Luiza Teixeira.

Bruno Munari 'De los colores de la curva de Peano' (1975) Galeri?a Maam, Programa General. Lily Kemp 'Coming home' (2021) Galeri?a Duarte Sequeira, Opening Programme / ARCOmadrid.

Tres novedades: la presencia de Latinoamérica toma protagonismo, al incorporar una sección específica de arte latinoamericano. Y el desarrollo de dos herramientas, E-Talks y E-Xhibitions. Puesto en marcha el pasado mes de noviembre, E-Talks es un foro de intercambio de ideas "creado para dar voz a galeristas, artistas, coleccionistas y comisarios a través de webinars, vídeos, entrevistas y podcasts", en palabras de la organización de la feria. E-Xhibitions es su sala de visualización en línea, el nuevo espacio virtual de ARCO para que coleccionistas, profesionales y aficionados al arte contemporáneo descubran las exposiciones en 3D creadas por las galerías participantes en ARCOmadrid y ARCOlisboa. Desde la plataforma tendrán la opción de hacer búsquedas, marcar favoritos y contactar con las galerías de manera privada. De momento, son las dos únicas concesiones a una virtualidad parcial.

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