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Dormir a cuerpo de rey: pasar la noche en el Palacio de Versalles ya es posible

Una de las habitaciones disponibles para hospedarse en el Palacio de Versalles

Hay hoteles de cinco estrellas y hoteles de cinco estrellas gran lujo. Y hay un puñado de hoteles a los que la clasificación oficial se les queda corta, porque superan con creces los estándares establecidos. Todo empezó con el hotel Burj Al Arab Jumeirah, en Dubai. Convertido en icono del lujo, inauguró una reducida lista oficiosa de siete estrellas, con servicios que excedían los límites tradicionales.

Pero seguir estándares de calidad excepcionales y proporcionar a los clientes servicios exclusivos ya no es suficiente para destacar. Alta cocina, entorno espectacular -natural o arquitectónico-, servicios no solo personalizados, sino a medida... Todo eso se presupone. Ahora el verdadero lujo es proporcionar experiencias únicas que ningún otro establecimiento pueda ofrecer. En esta carrera, los establecimientos en Asia y Oriente Medio han llevado la delantera. Algunos tienen la ventaja de ofrecer alojamiento en el mismo paraíso, como el Laucala Island Resort, en las Islas Fidji.

Pero la apuesta por el segmento del ultralujo se está haciendo fuerte en Europa, y en España con Madrid a la cabeza, decidida a poner muy alto el listón. Acaba de abrir sus puertas el Mandarin Oriental Ritz, un hotel-museo cuya suite Real roza los 15.000 euros la noche. Y a finales de año lo hará el Rosewood Villa Magna.

La apertura de Le Grand Contrôle Airelles Château de Versailles, dentro del recinto del mismísimo Palacio de Versalles, es el mejor ejemplo. Acaba de ser inaugurado y ya forma parte del top internacional de exclusividad, porque ofrece algo que nadie puede hacer: brindar una auténtica experiencia a cuerpo de rey.

En un edificio de 1681, construido por el arquitecto favorito de Luis XIV, Jules-Hardouin Mansart, los huéspedes de sus 14 habitaciones (a partir de 1.700 euros la noche) pueden disfrutar de todas las comodidades, servicios y lujos imaginables, incluido mayordomo, restauración a cargo de Alain Ducasse, con sus 20 estrellas Michelin, o conciertos privados en The Royal Opera del Palacio. Pero nada se puede comparar a vivir la experiencia Versalles, su principal y exclusivo aliciente, con acceso directo al Palacio -a los Apartamentos de Estado, el Salón de los Espejos, la Ópera Real, la Capilla Real- y a sus jardines fuera de los horarios de visitas, con posibilidad de realizar recorridos nocturnos con su propio guía que incluyen habitaciones y rincones que no son accesibles al público.

Aroma a María Antonieta

Planes exclusivos, como revivir los pasos de María Antonieta, con un día repleto de actividades que empieza con una prueba de disfraces en su suite y un recorrido privado por el Trianon. Por la tarde, tratamientos en el Spa Valmont, seguido por una degustación de macarons; para terminar con una cena privada en la Salle des Hoquetons, antiguo apartamento de las hijas de Luis XV, convertida en un evento teatral que reproduce los banquetes reales, amenizado por un cuarteto de cuerdas.

La propiedad está decorada en gran parte con muebles, pinturas y objetos de época originales, hasta los uniformes del personal del hotel han sido diseñados siguiendo los cánones de la época. Y en lugar de televisores, los huéspedes pueden disfrutar de las vistas de los jardines de Orangery y el lago de la Guardia Suiza.

La joya de la corona es la suite Necker, antiguo apartamento privado de Jacques Necker, el ministro de Finanzas durante el reinado de Luis XVI. Con 120 metros cuadrados y techos de cuatro metros, es perfecta para revivir el lujoso estilo de vida del palacio.

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