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Iconos de la moda: Salvatore Ferragamo, el 'zapatero de las estrellas' que usó la anatomía como inspiración

  • El diseñador emigró a Hollywood y abrió una tienda de confección a medida
  • Se inscribrió en la Universidad de California para estudiar Anatomía
  • Se le reconoce como el creador de los tacones de cuña, de jaula y stilettos
Dreamstime.
Madrid

No son muchos los mortales que no identifiquen el nombre de Salvatore Ferragamo con con los zapatos más 'ergonómicos' de la Tierra, tal y como pretendía su fundador en la primera década de 1900, cuando comenzó su aventura.

Salvatore Ferragamo nació en 1898 en Bonito, un pequeño pueblo pescador de la región italiana de Campania. Fue el undécimo de 14 hermanos, y con solo nueve años descubrió lo que se convertiría en la pasión de su vida al diseñar los zapatos de sus hermanas para su confirmación. Con su vocación clara, el italiano estudió confección de calzado en Nápoles durante un año y, después, abrió una modesta tienda en la casa de sus padres.

En 1914 Ferragamo emigró a Boston, Estados Unidos, donde estuvo trabajando en una fábrica de botas junto con uno de sus hermanos. Poco después, se volvió a mudar a California, primero, y a Hollywood después, donde abrió una tienda para confeccionar y arreglar zapatos a medida que se convirtió en un éxito fulgurante entre las celebrities y actrices del momento. Una vez alzado como el 'zapatero de las estrellas', Ferragamo quiso dar un paso más en la confección de sus piezas y se obsesionó con la idea de diseñar unos zapatos que fueran, a la vez de bonitos y estilizados, cómodos para el pie. Por este motivo, el diseñador se inscribrió en la Universidad del Sur de California para estudiar Anatomía, donde adquirió los conocimientos suficientes para crear, posteriormente, los hoy conocidos como tacones de cuña, de jaula y stilettos.

En 1927, Ferragamo volvió a su país de origen, pero esta vez se afincó en la ciudad de Florencia, donde creó calzado para las mujeres más poderosas de la época, como Marilyn Monroe, Eva Peró, Audrey Hepburn o Cary Grant, entre otras. Todas ellas querían hacerse con unos 'Ferragamo', ya que era garantía de comodidad, artesanía, lujo y diseño a partes iguales.

Más tardes, el diseñador extendió su negocio con líneas de marroquinería y prendas de vestir masculinas y femeninas. En los años de 1950, tras haberse declarado años anteriores en bancarrota por malas gestiones, su empresa homónima se expandió por todo el mundo de la mano de 700 artesanos especializados, que confeccionaban hasta 350 pares de zapatos al día.

Salvatore Ferragamo murió en 1960 a los 62 años de edad y el imperio que entonces levantó, tras haber pasado por diferentes manos, está dirigido actualmente por Ferruccio Ferragamo.

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