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Los mejores parques del mundo para correr: Villa Borghese

  • El más elegante de los parques públicos: la villa Torlonia, abierto en 1978
  • Villa Ada, es el mayor parque de Roma, cuenta con 160 hectáreas
  • Villa Borghese une la Roma barroca con la burguesa
Madrid

En el idioma italiano ascendemos un peldaño sin movernos del sitio. Un señor es un "dottore", un edificio de viviendas es un "palazzo" y un parque una "villa". Mucho más elegante. En Roma, mi ciudad italiana preferida para correr, hay una "villa" que destaca sobre los otros parques de la ciudad por su belleza y su situación: la "Villa Borghese", en honor a la familia tan importante en la historia de la ciudad y que incluyó entre sus miembros, por matrimonio, a la famosa Paulina Borghese, de soltera Bonaparte, hermana de Napoleón, cuya escultura en mármol, obra de Antonio Canova, podemos admirar en la extraordinaria Galleria Borghese que se encuentra dentro del parque.

Correr por Villa Borghese es un lujo que debe disfrutarse a hora temprana porque a partir de las diez las hordas de turistas roban la necesaria tranquilidad.

Villa Borghese une la Roma barroca con la burguesa. Se puede entrar por la "porta pinciana" desde Via Véneto y correr hasta la Galería, cerca de la otra entrada, la del Parioli, el exquisito barrio moderno de la alta burguesía, cruzando el teatro del Globo y el Templo de Esculapio, hasta la terraza del Pincio, sobre la "Piazza del Popolo" para disfrutar de las mejores vistas de la ciudad y de todos los turistas del mundo. El recorrido elemental es corto, solo dos kilómetros, pero como el parque tiene ochenta hectáreas se pueden ampliar los recorridos para extender el placer. Hay que acceder a la vecina "Villa Medici", sede de la Academia francesa en Roma, en la que residió Velázquez en su etapa romana y de la que nos dejó el recuerdo de sus dos pequeños y maravillosos paisajes que pueden ser admirados en el Prado.

Cuando corres en este parque tienes siempre el riesgo de que te dé el "mal de Stendhal" al llegar al Pincio.

Por supuesto nada es igual, pero en la ciudad hay otros lugares para correr que merecen ser explorados, por ejemplo la Villa Ada, al otro lado del Parioli en el norte de la ciudad. Es el mayor parque de Roma, 160 Hectáreas y el más adecuado para corredores avanzados por sus interesantes desniveles.

Para disfrutar, incluso más que para correr, se continua hacia el noroeste para llegar al más elegante de los parques públicos: la villa Torlonia, abierta en 1978, famosa por sus elegantes jardines ingleses y por haber sido residencia de verano de Mussolini que la alquilaba por una lira al año a la familia de ese nombre. Tiene un camino con gravilla muy adecuado para trotar.

Los que no quieran alejarse del centro pueden optar por un circuito único y a la medida, el "lungotevere", a lo largo del rio, que se puede empezar y terminar donde se quiera o hasta que uno no pueda más de tanta belleza, con grandes vistas al Vaticano, el Trastévere, el Castell Sant´Angelo, la Isla Tiberina e infinidad de edificios barrocos y renacentistas.

Los más aventureros o los que disponen de más tiempo y se pirran por las ruinas romanas de la antigüedad clásica, suelen aprovechar una estancia en la capital italiana para acudir al "Parco degli Aquedotti", que forma parte del Parque Regional de la Via Appia, a unos ocho kilómetros del centro en el que se pueden admirar restos de acueductos y disfrutar del campo entre pinos. La proximidad de Cinecitta hace que el sitio haya sido escogido para el rodaje de variadas escenas cinematográficas.

En verano hay que correr temprano por el calor y el riesgo de fuertes chaparrones avanzada la mañana. El resto del año la temperatura templada es magnífica. Claro que hay que ser buen aficionado o disponer de mucho tiempo para no imitar a los millones de turistas que cada año visitan la "ciudad eterna" para deambular por los infinitos lugares de su historia milenaria.

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