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Pueblos abandonados de Europa que puedes visitar este verano para conocer la historia del siglo XX

  • Cinco ciudades fantasmas que hoy en día permanecen en ruinas
  • Lugares repletos de historias que nos permiten conocer un poco mejor el pasado
  • Un recorrido por algunos de los pueblos abandonados más interesantes del continente
Oradour-sur-Glane, Alto Vienne (Francia)
Madrid

Se calcula que en Europa hay miles de pueblos abandonados. Ciudades que en el pasado estuvieron llenas de vida y que, hoy en día, no son más que ruinas debido a guerras, desastres nucleares o invasiones. No obstante, y a pesar de ser lugares desiertos, cada vez son más las personas interesadas en visitar y conocer estos pueblos que, aun sin habitantes, están repletos de historias que nos permiten conocer un poco mejor el pasado para entender el presente.

Así, Indie Campers, una de las plataformas líderes de alquiler de autocaravanas y furgonetas camper en España y Europa, recoge a continuación algunos de los pueblos abandonados más interesantes del continente que podemos visitar este verano para descubrir más sobre la historia del pasado siglo XX:

Belchite, Zaragoza (España)

MaGrc

Cuando hablamos de pueblos abandonados en España, hemos de recoger, sin duda alguna, Belchite ya que en él se encuentran las ruinas del Pueblo Viejo de Belchite, escenario de una cruenta batalla durante la Guerra Civil. Durante la contienda, el pueblo, que por aquel entonces contaba con unos 5.000 habitantes, fue bombardeado y quedo totalmente arrasado. Hoy en día, son muchos los visitantes que intentan captar psicofonías, por lo que se ha convertido en un lugar imprescindible para quienes creen en sucesos paranormales. No obstante, Belchite también ha servido como escenario para películas, series y programas de televisión. Dado su éxito, solo se puede visitar de manera guiada a través de la oficina de turismo de la localidad.

Pripíat, Kiev (Ucrania)

Jbuket

Se acaban de cumplir 35 años del desastre nuclear de Chernobyl, que acabo, literalmente, con la ciudad de Pripíat pues al estar situada cerca de la central, sus habitantes tuvieron que ser evacuados de manera inmediata tras el accidente. Pripíat se construyó, expresamente, para acoger a los trabajadores de la central nuclear de Chernóbil y a sus familias. Y, todos ellos, abandonaron la ciudad tras la explosión del reactor nuclear, que lanzó al aire quinientas veces más materiales radioactivos que los liberados en la bomba atómica de Hiroshima. Hoy en día, podemos visitar Pripíat acompañados de un guía ya que la radiación en muchos sitios de la ciudad ha disminuido, reduciendo el riesgo para la salud.

Varosha, Famagusta (Chipre)

Zairon

En la década de 1970 la ciudad fue uno de los destinos más importantes de Chipre y uno de los favoritos de estrellas de cine como Elizabeth Taylor o Rachel Welch. Sin embargo, en 1974, la ciudad fue abandonada tras la invasión de Turquía del norte del país, que dividió la isla en dos. En ese momento, tanto los turistas como los 40.000 habitantes de Varosha, abandonaron la ciudad y muchos edificios se han mantenido casi intactos a lo largo del tiempo, aunque otros han sucumbido al derrumbe. Actualmente, Varosha permanece vallada bajo mando del ejército turco pero se puede observar desde las ciudades colindantes y visitar su playa, que se abrió al público el pasado año.

Imber, Wiltshire (Inglaterra)

Adrian Farwell

Este pueblo de apenas 150 habitantes fue requisado por el ejército británico en 1943 para servir de entrenamiento a las tropas de cara a la invasión aliada. Y, desde entonces, es propiedad del Ministerio de Defensa, por lo que ninguno de sus vecinos ha podido volver a sus hogares. A pesar del fin de la contienda, el pueblo continúa abandonado y solo abre la Iglesia del siglo XIII, que es Patrimonio Mundial, el sábado más cercano al 1 de septiembre, que es St Giles Day, y en otras festividades como Navidad o con la llegada del verano.

Oradour-sur-Glane, Alto Vienne (Francia)

TwoWings

El 10 de junio de 1944, la ciudad francesa fue escenario de una horrible masacre a manos del ejército nazi y, desde entonces, permanece en ruinas. Ese día, los alemanes atacaron el pueblo en represalia por un ataque de la resistencia, y acabaron con la vida de la mayor parte de sus habitantes, fusilándolos y quemándolos vivos en la iglesia de la localidad. Además, antes de marcharse, prendieron fuego al resto de edificios del pueblo, dejándolo irreconocible. Tras la guerra, el presidente francés Charles de Gaulle, decidió mantener Oradour-sur-Glane en el estado en el que se encontraba como recuerdo de los crímenes ocurridos durante la contienda.

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