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Iconos de la moda: Christian Lacroix, el diseñador francés que se inspiro en el folclore español para triunfar

  • Lacroiz fue la primera marca creada por el grupo LMVH desde cero
  • En 1985 lanzó su primera colección de alta costura inspirada en España
  • En 2009 la firma cerraba sus puertas por falta de liquidez
Madrid

El gran icono de la moda de los años ochenta y noventa, Christian Lacroix, nació el 16 de mayo de 1951 en la ciudad francesa de Arles. Estudió Historia del Arte en la Universidad de Montpellier, y cuando terminó su formación, se mudó a París con el objetivo de trabajar en un museo como convervador de arte. Para su sorpresa, La Ciudad de la Luz -que no era especialmente del agrado del diseñador-, le regaló mucho más de lo que imaginaba, ya que fue allí donde conoció a la parisina Françoise Roesensthiel, que sigue siendo su esposa en la actualidad.

Fue Roesensthiel quien le animó a dedicarse al mundo de la moda, y comenzó a trabajar primero en Hermès y después como diseñador en Jean Patou, donde empezó a definir su peculiar estilo, marcado por las siluetas barrocas y folclóricas. Más tarde, fue su esposa también la que le presentó a Jean-Jacques Picart, el jefe de prensa de Mugler, de Ungaro y de un joven Bernard Arnault, por aquel entonces al frente de Financière Agache, origen del Grupo LVMH. Y junto con Arnault, Lacroix crearía su propia firma de alta costura, que se convirtió en la primera marca creada por el grupo LMVH desde cero.

En 1985 lanzó su primera colección de alta costura inspirada en España. Concretamente, en el folclore, la cultura gitana y las corridas de toros del país, unas experiencias de las que se había nutrido desde que era muy joven. Su colección destacó por los colores brillantes, el cuidado de los acabados, los trajes voluminosos y las formas imposibles, con el satén, el terciopelo, el bordado o los encajes como materiales protagonistas.

El éxito le llegó muy poco después de lanzar su primera colección, ya que los medios de su país pronto lo comparon con diseñadores de la talla de Christian Dior o Yves Saint Laurent. Tanto fue así, que el New York Times tituló la crónica de su primer desfiles como: "Para Lacroix, un triunfo; para la costura, un futuro". La firma del diseñador francés siguió en la cresta de la ola durante un largo periodo, pues la opulencia y ornamentación que predominaba en la moda de los años ochenta podía encontrarse de forma sobresaliente en sus colecciones. Además, sus trajes eran conocidos por su elevadísimo precio, al que solo podían acceder mujeres millonarias de la época y que, junto a la imposibilidad de sus diseños para mujeres trabajadoras, despertaron la crítica de feministas como Gloria Steinem, editora de la revista Ms y una de las protagonistas de la serie Mrs America (2020), quien califcaba sus diseños como "una reacción al progreso de las mujeres".

Gracias a sus buenas cifras, Lacroix diversificó su negocio y lanzó nuevas líneas de perfumes, joyas, accesorios y moda masculina, y abrió tiendas en diferentes ciudades de todo el mundo. Sin embargo, los años noventa supusieron un gran golpe para la firma del francés, cuando el minimalismo y la sencillez desterraron a la opulencia y los diseños imposibles.

Esta nueva era hizo que el grupo LVMH vendiera la firma de Lacroix al grupo Falic, un hecho que afectó mucho al diseñador profesional y personalmente. En el años 2009, después de varios intentos por relanzar la firma, Lacroix echaba el cierre de su firma debido a la falta de liquidez.

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