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Iconos de la moda: Claude Montana, el diseñador que redibujó la silueta de la mujer en los años 80

  • Comenzó creando joyas de bisutería en papel maché cubierto de pedrería
  • Apostó por las siluetas de formas pronunciadas y las grandes proporciones
  • Fue pionero en realizar desfiles pensados para los medios de comunicación
Madrid

Hablar de Claude Montana (París, 29 de junio de 1947) es hablar de uno de los diseñadores más importantes de la década de los ochenta, ya que marcó un antes y un después en el mundo de la moda gracias a sus diseños varguardistas y su nueva forma de hacer desfiles.

El creador parisino, hijo de padre español y de madre alemana, se trasladó a Londres a finales de 1960 para comenzar su carrera de diseño. Fue allí, en la ciudad considerada como la meca de la modernidad, donde empezó creando joyas de bisutería en papel maché cubierto de pedrería, y poco más tarde, se iniciaría en el mundo del cuero. Tras especializarse es este material, trabajó para diferentes compañías peleteras y se convirtió en en diseñador jefe para el fabricante parisino del cuero McDouglas.

En 1979, Montana funda su firma homónima y lanza su primera colección femenina, hasta que dos años más tarde se atreve también con la moda masculina y diseña la primera línea para hombre. El diseñador apostó desde el primer momento por el empoderamiento de la mujer a través de las siluetas extremas de formas pronunciadas y las grandes proporciones. Además, sus prendas estaban marcadas por colores vivos y la utilización de tejidos como la cachemira, el cuero y la seda. Unas características que le hicieron alzarse, junto a los diseñadores Jean Paul Gaultier y Thierry Mugler, como uno de los personajes más relevantes de la moda parisina de la década de 1980.

De 1990 a 1992, el creador recibió dos premios consecutivos Dedal de Oro por los diseños de alta costura que realizó para la casa Lanvin. A pesar de contar con el favor de la crítica, los diseños atrevidos de Montana fueron financieramente desastrosos para la casa, ya que produjeron un sinfín de pérdidas, por lo que, finalmente, fue reemplazado como director creativo de Lanvin por Dominique Morlotti.

Tras esta etapa, el parisino siguió diseñando colecciones pret a porter para su propia firma, donde las protagonistas seguían siendo las líneas fuertes y marcadas. Sin embargo, estos patrones de diseño hacían que sus creaciones fueran amorfas al cuerpo, lo que hacía complicado bajarlas de las pasarelas e introducirlas en el día a día. Por lo tanto, el diseñador tuvo que adaptarse a la demanda real y empezó a crear prendas más prácticas, que convivían a la perfección con el cuerpo femenino.

Una de las señas más significativas de Montana, además de sus prendas, fueron sus desfiles. El diseñador fue pionero en apostar por un show pensado para los medios de comunicación y no solo para los asistentes. De esta manera, tanto modelar para su marca, como asistir a sus desfiles, se convirtió en un auténtico lujo.

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