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Las técnicas manuales de Carmen Navarro, el éxito del centro de estética tras 48 años

  • Ikigai Massage, un masaje facial que trabaja los canales energéticos
  • Los hombres son más disciplinados y constantes que las mujeres
  • Mientras sigamos usando mascarillas, serán clave los tratamientos a base de oxígeno
Carmen Navarro
Madrid

Cuando hablamos de belleza y estética es difícil no pensar en Carmen Navarro y sus centros. Más de 48 años dedicados a la profesión la convierten en referente indiscutible. Viajera incansable, ha vencido sus miedos recorriendo medio mundo, aprendiendo a mantener el equilibrio de la salud física y mental y la importancia del "aquí y ahora". Por eso siempre ha apostado por el concepto de belleza holística e integral y por las técnicas orientales, de las que es una fiel seguidora. Su pasión por la belleza, su búsqueda constante de la excelencia, y su afán de aprendizaje y mejora constantes forman parte de su ADN. Desde sus comienzos, en 1973, Carmen Navarro se enfrentó a un mundo en el que la mujer no solía trabajar y viajó alrededor de todo el mundo investigando nuevos métodos que le permitieran ampliar su visión de la belleza. Si por algo se distingue en su trayectoria es por su profesionalidad, su deseo de aprender algo nuevo cada día y su carácter pionero a la hora de apostar por la tecnología y aparatología de última generación.

Después de 48 años en la profesión, ¿cómo ha conseguido seguir siendo un referente en el sector?

Creo que el secreto para cualquier profesional es amar lo que hace y a mí me apasiona. La pasión y la constancia han sido y son claves en mi día a día. Cualquier obstáculo que aparezca en el camino resulta mucho más fácil de solucionar cuando lo que haces, a lo que dedicas la gran parte de tu jornada, te hace feliz.

"La pasión y la constancia han sido y son claves en mi día a día"

¿Cuándo y por qué decidió crear sus propios productos de belleza? ¿Cuál es su producto estrella?

Hace 30 años creé mi propia marca, pero no cuajó en aquel momento. No había dado con el resultado final que estaba buscando, pero seguí investigando, conociendo nuevos principios activos, hablando con distintos laboratorios porque estaba buscando algo muy especial para ofrecer a mis clientes. Podría decir que fue surgiendo de la inquietud que siempre he tenido por seguir buscando la excelencia y lo mejor para mis clientes.

Pero no fue hasta 2012 cuando di con la clave. Llegó a mis manos un ingrediente que hasta entonces era un gran desconocido en cosmética: la trufa. Era algo novedoso y un antiedad magnífico con unos resultados que enseguida me enamoraron. Sabía que había dado en la tecla perfecta.

Como pasa con los hijos no puedes elegir, pero sí puedo destacar tres que se han convertido en referencia: la crema y el suero de trufa y las ampollas de soja.

¿Cuáles son los tratamientos estrella de la clínica Carmen Navarro?

No hay tratamiento estrella, la estrella para nosotros es el cliente. Son las necesidades de la persona las que nos hacen elegir la mejor combinación para dar solución a todo lo que le preocupa en ese instante.

Siempre estamos a la vanguardia en la última tecnología, pero si tenemos que destacar algo que nos ha diferenciado en el sector durante toda nuestra vida profesional, ese algo es el uso que hacemos de nuestras manos. Son las técnicas manuales, la manera de incluir estas terapias en nuestros protocolos, las que nos han traído hasta aquí.

"...algo que nos ha diferenciado en el sector durante toda nuestra vida profesional, ese algo es el uso que hacemos de nuestras manos"

¿Utilizan algún método o tecnología que sea novedoso en este sector?

Siempre he creído y defendido la belleza holística. Si no estamos bien por dentro, no podemos estar bien por fuera. De hecho, cada vez son más las personas que se ponen en nuestras manos porque conocen los grandes beneficios que aportan las terapias manuales a nuestro estado de ánimo. Buscan en nuestra manera de entender la belleza un bienestar general que se ve y se siente más allá del espejo.

También creemos en la prevención, en la estética preventiva. Y para conseguirlo, lo primero que debemos tener en cuenta, es que ya no vale todo. Una de las prioridades es mantener la naturalidad y los rasgos personales. ¿Cómo lo hacemos posible? gracias al "envejecimiento dirigido". De esta forma, iremos corrigiendo los estragos que el tiempo provoca en la piel, incluso podemos adelantarnos a ellos, pero lo haremos de manera sosegada, sin obsesionarnos, dirigiendo los cambios que se producen hacia una mayor armonía. Es decir, se trata de envejecer, sí, pero con cabeza y con las técnicas más punteras.

De hecho, acabamos de crear Ikigai Massage, un masaje facial que trabaja los canales energéticos y se convierte en un antiedad magnífico. Tal y como refleja la cultura milenaria de Japón, cada uno tenemos nuestro propio Ikigai, una razón para vivir, para seguir adelante y encontrar sentido a nuestra existencia en el día a día. Y es lo que reflejamos en el masaje, combinando las mejores técnicas manuales con la energía y la fuerza del Gua Sha, un ritual con piedras de jade y cuarzo rosa, que nos ayuda a "rascar" y eliminar toxinas, mientras esculpe con destreza el rostro. Con los principios activos de Sofía Bertrand, inspirados en la cultura oriental, como la camelia japónica y potenciados con activos de lujo como el rubí, el champagne y la esmeralda, este protocolo mantiene el estrés bajo control y recarga nuestro organismo de la energía positiva que necesitamos.

"Ikigai Massage, un masaje facial que trabaja los canales energéticos y se convierte en un antiedad magnífico. Tal y como refleja la cultura milenaria de Japón, cada uno tenemos nuestro propio Ikigai, una razón para vivir, para seguir adelante y encontrar sentido a nuestra existencia en el día a día"

¿Qué tienen planeado para el negocio en un próximo futuro?

Lo más importante es seguir avanzando… innovando, siempre mirando hacia delante y continuar siempre en la búsqueda de la excelencia. Con la etapa que nos está tocando vivir hay que agradecer cada día que nuestros clientes sigan cruzando el umbral de nuestra puerta y que se pongan en nuestras manos. No hay mejor plan que el de seguir ofreciéndoles lo mejor y haciéndoles sentir únicos.

¿Qué es la belleza según Carmen Navarro?

Es encontrar la armonía, estar bien por dentro y que se refleje por fuera. Alcanzar ese equilibrio mejora nuestra autoestima y, por lo tanto, nuestra felicidad.

¿Hay mucha diferencia entre las peticiones de los hombres a las que hacen las mujeres a la hora de tratamientos?

La mayor diferencia es que los hombres son muy disciplinados y constantes. Las mujeres también nos hacen caso, pero es cierto que los hombres que se ponen en nuestras manos nunca abandonan. Lo que más les preocupa es la zona de papada, bolsas y ojeras. Y alguno que en su juventud tuvo acné y viene preocupado por cicatrices y marcas. En corporal lo que más les obsesiona es el abdomen.

A la mujer, podemos decir que depende de cada etapa. En la juventud las piernas, celulitis… cartucheras, y a partir de los 40 abdomen. En cuanto entramos en la década de los 50 son los brazos y la pérdida de firmeza, la flacidez en el rostro… En nuestro caso, en el de las mujeres, los factores hormonales son también calves.

¿A raíz de la pandemia, han tenido más demanda? ¿Nota en sus clientes el efecto de la pandemia y confinamiento?

Hemos notado que curiosamente hay mucha demanda de corporales. Al principio, por el tiempo que hemos pasado en casa (en el que a veces se ha descuidado la rutina de limpieza diaria y la ausencia de tratamientos en cabina) el maskné, el acné causado por el roce constante de las mascarillas fue un boom. Además, las pieles estaban más deshidratadas de lo normal y como solo se nos ven los ojos, hubo también un auge de los tratamientos dedicados a esta zona, a tratar bolsas, ojeras, patitas de gallo.

Ahora que se acerca el buen tiempo y que miramos con optimismo el futuro, todos los tratamientos corporales han tenido un aumento espectacular. Necesitamos vernos bien, tener una ilusión.

"...las pieles estaban más deshidratadas de lo normal y como solo se nos ven los ojos, hubo también un auge de los tratamientos dedicados a esta zona, a tratar bolsas, ojeras, patitas de gallo"

De todos los tratamientos que ofrecen, ¿cuáles recomendaría para estos distintos grupos de edades: 30, 40 y 50?

A los 30 necesitamos dar luminosidad a la piel y por eso las higienes faciales son claves. Entre nuestros tratamientos más demandados en este aspecto: Hydrafacial y la Cápsula del Tiempo. Conseguimos exfoliar, limpiar y aportar una combinación de sueros que tratan las necesidades específicas de la piel (manchas, falta de luminosidad) …

A los 40, la grasa que se localiza en zonas rebeldes nos preocupa porque ya no es fácil eliminarla ni siquiera con dieta ni ejercicio. En estos casos está siendo un éxito Adopologie, ultrasonido multifocal de baja frecuencia y baja intensidad que aporta firmeza total desde el interior. Es lo último para mantener bajo control las zonas rebeldes, acabar con celulitis y grasa, compactando el tejido y definir de manera eficaz la silueta.

A los 50 nos preocupa mucho la flacidez, el cuello de Venus y por eso trabajamos con técnicas como ENDYMED PRO, una radiofrecuencia de tercera generación permite trabajar en varias profundidades del tejido, creando un calentamiento muy rápido. Con microagujas de oro penetramos en la piel, generando de manera más eficaz colágeno y elastina y manteniendo el rejuvenecimiento durante más tiempo, el resultado es visible desde la primera sesión.

¿Hay alguna tendencia que prevé en un futuro próximo?

Creo que mientras sigamos en esta etapa empleando las mascarillas, serán clave los tratamientos a base de oxígeno. Las pieles están asfixiadas, a falta de oxigenación. Necesitamos recuperar su vitalidad e hidratación perdidas, y por eso se infusiona con principios activos que regeneran y restauran. Es el reseteo perfecto que nuestra piel necesita.

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