Status

Iconos de la moda: Callot Soeurs, las cuatro hermanas que popularizaron lo éxotico

  • Se convirtió en una de las casas de modas más importantes de la época
  • La firma fue conocida por su ropa interior extraordinariamente femenina
  • Apostaron por diseños exóticos como las mangas de kimono o los medallones
Madrid

En 1895, las cuatro hermanas parisinas Marie Callot Gerber, Marthe Callot Bertrand, Regina Callot Tennyson-Chantrell y Joséphine Callot Crimont abrían las puertas de Callot Soeurs, una casa de modas que se convirtió en una de las más importantes de la década de 1910 y 1920, abasteciendo a una clientela exclusiva de toda Europa y Estados Unidos.

Marie era la única de las cuatro que había obtenido una formación como modista, ya que había trabajado anteriormente en Raudnitz and Co, una reconocida firma de la época. Sin embargo, el resto de las hermanas partían con los conocimientos que les había enseñado su madre, que trabajaba como encajera.

Callot Soeurs comenzó realizando prendas de ropa interior utilizando materiales nobles y técnicas antiguas de bordado. En 1900, se presentaron a la Exposición Universal de París con una plantilla de 200 empleados y unas ventas de 2 millones de francos. Y al año siguiente, habían conseguido triplicar su fuerza laboral y duplicar sus ventas. Tal fue su éxito, que comenzaron a confeccionar más prendas de vestir y en 1914 se trasladaron a un local más grande en la Avenida Matignon de París.

Además de su ropa interior, conocida internacionalmente por sus sedas chinas, bandas de encaje, bordados y cintas, sus prendas de vestir también consiguieron marcar la diferencia gracias a sus detalles exóticos, como los paneles de terciopelo, las mangas de kimono, las fajas de borlas o los medallones. Además, fueron también las primeras diseñadoras en usar lamé dorado y plateado para hacer vestidos.

En 1916, Henri Bendel se alzó como el mayor comprador de Callot Soeurs en la ciudad de Nueva York. Y es que, pese a su éxito, el estallido de la Primera Guerra Mundial hizo que las ventas europeas de la casa de modas cayeran, por lo que Callor Soeurs se apoyó en el mercado estounidense, que seguía comprando entre 300 y 800 piezas de la marca de las cuatro hermanas cada julio.

Diseñadoras tan renombradas como Madeleine Vionnet o Marie-Louise Bruyère perfeccionaron su técnica trabajando en la casa de costuras de las Callot, que se convertiría en la meca de los grandes modistos de la época.

comentarios0WhatsAppWhatsAppFacebookFacebookTwitterTwitterLinkedinlinkedin
FacebookTwitterlinkedin