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Con pasta, pescado, jamón o postres: ¿Qué vino es el ideal para maridar con cada alimento?

  • El mundo del vino se ha convertido en una corriente cultural
  • Cinco falsos mitos sobre el vino y su forma de maridar
Dreamstime.
Madrid

El mundo del vino se ha convertido en una corriente cultural, de la que muchas personas hablan, pero no siempre con acierto. Esto ha originado un buen número de mitos sobre el vino que proceden, en su mayoría, de su consumo y disfrute. Estos días, además, con la llegada de las comidas y cenas de Navidad, aún se confunden más. Por eso, Bodegas Montecillo, la tercera bodega más antigua de la D. O. Ca. Rioja y con 150 años de historia, desmonta cinco falsos mitos sobre el vino y su forma de maridar que serán muy útiles para saber qué vino elegir para sorprender a tus comensales.

Pasta con salsa, cualquier opción es buena

Si hay un plato versátil en la gastronomía, ese es la pasta. Se marida con cualquier bebida, y cuando hablamos de vinos, no iba a ser menos. La realidad es que depende de cómo se cocine la pasta, podemos acompañarla de una variedad u otra.

Así, la más tradicional elaborada con tomate sí necesita un tinto con mayor tanino para compensar la acidez de la salsa. Sin embargo, si la salsa que acompaña está cocinada a base de quesos, boletus, pesto, carbonara o diferentes hortalizas; entonces su mejor compañero será un vino blanco, más fresco y con sabor afrutado.

El pescado, también con tintos

Siempre se ha pensado que el marisco o el pescado conjugan mejor con vinos blancos secos, por la ausencia de tanino en estos vinos, que permite potenciar mejor el sabor delicado de estos mariscos y pescados.

Pero no tiene por qué ser así. Para saber si un pescado combina mejor con un tinto o un blanco, debemos conocer primero la acidez del mismo, su contenido en grasa o la intensidad de su sabor.

Así, por ejemplo, si escogemos un pescado graso como el salmón o semigraso como la trucha o la dorada; lo ideal es acompañarlos de un tinto untuoso, vivaz y envolvente; con un tanino sedoso y una acidez muy elegante con evidentes notas de madera de gran calidad. Por otro lado, otro pescado azul como el atún puede ser perfecto para maridarlo con un vino potente y con refinada acidez. 

Los pescados blancos como el bacalao, la lubina o el lenguado con menor contenido graso se potencian con vinos tintos muy afrutados y aromáticos, pero suaves, que acompañen pero no pisen. Su gran intensidad frutal y la suavidad en el trago hacen que no reste protagonismo a estos pescados que tienen menos potencia de sabor.

El tinto con la carne, depende

Es cierto que la carne roja marida perfectamente con vinos tintos como un Montecillo Gran Reserva o Montecillo 22 barricas Gran Reserva, pero las aves como el pollo, las carnes blancas como el cordero o las ahumadas y especiadas encajan mejor con un vino blanco, a pesar de lo que estamos acostumbrados.

Un blanco perfecto para estas ocasiones es Montecillo Singladuras Albariño. Un vino muy versátil cuya nota salina predomina en el postgusto, en armonía con la intensidad de la fruta blanca y el albaricoque maduro. Un conjunto capaz de favorecer estos sabores.

El jamón ibérico, mejor con vino blanco

Al igual que las carnes rojas, muchas veces por extensión también se cree que el jamón 100% ibérico de bellota debe maridar con un vino tinto, sin embargo, no siempre es así. Los vinos tintos cuentan con mayor presencia de taninos (lo que les aporta mayor amargor) que diluyen el sabor del jamón.

Por ello, recomendamos un vino blanco (o tinto que no sea reserva o gran reserva) suave, bajo en taninos y con un toque de acidez. 

Los tintos también son para los postres

Idealmente el postre se acompaña con vinos espumosos (que a su vez son perfectos para el momento aperitivo). Sin embargo, en este caso todas las opciones son válidas. Desde un vino dulce, hasta uno blanco seco o incluso continuar disfrutando del vino tinto de la comida.

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