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"El reto de la industria textil es enseñarnos que lo que a priori nos parece caro, no lo es"

  • Entrevista con Laura Opazo, autora del libro 'Armario Sostenible'
  • La obra está en el 'top 10' de Amazon de la categoria sostenible y medioambiente
  • El 24 de octubre se celebra 'El Día Internacional del Cambio Climático'
Autora Laura Opazo.
Madrid

El 24 de octubre se celebra el Día Internacional Contra el Cambio Climático. Una efeméride que pretende mentalizar a la población acerca de los efectos del cambio climático y la urgente necesidad de ponerle solución. En este sentido, la industria de la moda ocupa un terrible lugar en el ranking, siendo ésta una de las más contaminantes para el medio ambiente. En Armario Sostenible: aprende a comprar de manera consciente e inteligente (Editorial Zenith), la autora Laura Opazo expone de manera clara la situación actual de la industria textil, qué es la moda sostenible y qué se puede hacer para contribuir al cambio.

¿Cuál fue el detonante del éxito del 'fast fashion' en los años 80? O, en otras palabras, ¿cómo hemos llegado hasta aquí?

Precisamente como eso es algo que muchos nos preguntamos, decidí arrancar Armario Sostenible haciendo una retrospectiva del consumo desde mediados del siglo pasado hasta la actualidad. Para entender por qué hemos llegado a este punto de consumo bulímico hay que entender el contexto socioeconómico que se ha ido sucediendo desde las últimas décadas hasta hoy en día. La situación actual es fruto de una serie de circunstancias y, a pesar de que las alarmas saltaron hace mucho, no es hasta ahora que con la emergencia del cambio climático hemos sido conscientes de que consumir como lo estamos haciendo acarrea grandísimas consecuencias y se nos está yendo definitivamente de las manos.

¿Qué consecuencias ha tenido esta tendencia en la industria textil española?

Pues fundamentalmente en los años 80 con la deslocalización de la producción a los países asiáticos y la liberalización de nuestra economía y posteriormente con el fin del Acuerdo Multifibras en 2005 que puso cuotas por país a la producción de telas, se dio una tremenda crisis en el sector. Hoy en día algunas firmas están relocalizando la producción de nuevo porque se han dado cuenta de la excesiva dependencia occidental de la producción y la cadena de suministros asiática. Esto es buena señal porque fortalece la industria nacional, genera menos gasto en transporte y mayor riqueza local, así que la balanza parece que vuelve a tirar hacia nuestro terreno.

Tal y como explicas en la obra, en la actualidad los jóvenes han crecido teniendo el consumo como hobby. ¿Cómo se puede concienciar de forma efectiva a este segmento de la población?

La generación más mimada de la historia, los millennials, hemos crecido en abundancia pero los que han venido detrás no han crecido con las mismas reglas de juego. Cuando tuvo lugar la crisis anterior eran niños que hoy son adolescentes y tienen una mentalidad mucho más nómada, menos apegada y más concienciada con la naturaleza.

En 'Armario Sostenible', explicas que fue el sobrino de Freud, el publicista Edward Bernays, quien utilizó la psique humana para hacer de la publicidad todo un éxito. Actualmente, ¿qué peso tiene la publicidad en el consumo irresponsable?

Cada día una persona recibe más de 3.000 impactos publicitarios desde diferentes frentes: redes sociales, televisión, publicidad exterior… ¡Es una barbaridad! El mercado publicitario está en continua transformación porque tiene que tratar de captar a un consumidor cambiante que está sobre expuesto a multitud de mensajes publicitarios constantemente. Este sector mueve miles de millones cada año para observarnos y generar necesidades que nos inviten a consumir. Ir a contracorriente es difícil porque la publicidad nos aturde y como vamos subidos a un tren que circula a alta velocidad acabamos consumiendo sin reflexionar, de una forma autómata e irresponsable.

Ir a contracorriente es difícil porque la publicidad nos aturde y como vamos subidos a un tren que circula a alta velocidad acabamos consumiendo sin reflexionar, de una forma autómata e irresponsable.

¿Es posible escapar de la 'sociedad del malestar' para todas las clases sociales?

Si una persona consigue nadar a contracorriente e ignora o hace caso omiso a las reglas del consumo en el mercado se sentirá más libre, menos esclavo y mucho más consciente de sus propias decisiones. No es fácil porque consumir nos hace pertenecer y porque la sociedad de consumo segrega entre consumidores y no consumidores. Te voy a poner un ejemplo muy tonto: recuerdo cuando se empezó a introducir el móvil en España y un amigo mío se resistió, hasta que no le quedó más remedio que comprárselo porque si hacía una entrevista de trabajo tenía que estar localizable, porque sus amigos teníamos teléfono y estábamos conectados entre nosotros y al final indirectamente se quedaba al margen. A veces, por mucho que quieras ir a tu aire, la sociedad de consumo te obliga a adaptarte. Como dice Zygmunt Bauman, los pobres de hoy no son los desempleados, sino "los no consumidores". ¿Cuántos productos hay destinados al target de población activa de entre 25 y 65 años? Por encima de ese margen el consumo te ignora porque entiende que no gastas tanto y no contribuyes. No es fácil, pero lo importante es escapar del malestar interno que genera el sentir que no tienes coche, un móvil de última generación.

En el libro también hay un apartado dedicado a los mitos que existen en torno a la moda sostenible, tales como su elevado precio, la falta de diseño o la dificultad para conseguir estas prendas. ¿Crees que el mundo ya está preparado para consumir únicamente moda sostenible? ¿Es posible para la mayor parte de la población?

Lo más sostenible es reutilizar lo que se tiene, por lo que en realidad, partiendo de esa premisa, la moda sostenible o, mejor dicho, el consumo sostenible, ya lo tenemos a mano si nos vamos de compras todos los días a nuestro propio armario. En el libro desmitifico algunos de los clichés asociados a la moda sostenible. No obstante, la industria low cost nos ha educado en una franja de precios irreal que asumimos de manera normalizada como los precios que deben ser y el reto de la industria actual es educarnos en una franja de precio que a priori, por ese condicionamiento, nos parece cara pero no lo es.

Lo más sostenible es reutilizar lo que se tiene, por lo que en realidad, partiendo de esa premisa, la moda sostenible o, mejor dicho, el consumo sostenible, ya lo tenemos a mano si nos vamos de compras todos los días a nuestro propio armario. 

¿Qué otras alternativas de consumo existen?

El consumo consciente que parte de reutilizar lo que ya tenemos y en consumir de una forma más inteligente y consciente apostando por alternativas como el fashion sharing o alquiler textil y el mercado de reventa vintage y de segunda mano.

¿Qué ejercicios prácticos aconsejarías a las personas para iniciarse en el consumo consciente y responsable?

Fundamentalmente que se enfocase en el autoconocimiento. Considero que es clave porque muchas veces tomamos malas decisiones, nos dejamos arrastrar por las tendencias y compramos cosas que no necesitamos solo porque no nos conocemos. Esto nos ayuda a ser conscientes de quienes somos y qué mensaje queremos mandar al mundo. Parece muy obvio pero no lo es, poca gente viste con coherencia con su esencia personal y su propios valores.

¿Qué parte corresponde a los políticos en todo esto?

La responsabilidad es compartida entre políticos, industria y también ciudadanos aunque con diferente peso para cada una de las partes. Todas tienen su responsabilidad.

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