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Un día con Carlos Coloma, así entrena un medallista olímpico de mountain-bike

  • Bronce en los Juegos de Río 2016, regresa con fuerza en un año lleno de obstáculos
  • Su rutina incluye tanto trabajo de fondo en carretera como ejercicios de explosividad en circuito
  • La firma de relojería Breitling lo acaba de nombrar embajador de su nuevo modelo Endurance Pro
Carlos Coloma (a la derecha), medallista de bronce olímpico de mountain bike, entrenando junto al campeón del Mundo sub23 de triatlón, Roberto Sánchez Mantecón.
Madrid

Son muchos los aficionados que aún recuerdan las imágenes, a pesar de que ya han pasado cuatro largos años. Carlos Coloma (Logroño, 1981) peleaba hasta la última pedalada -en el circuito carioca de Deodoro- contra el ciclista galo Maxime Marotte para conseguir colgarse del cuello una medalla de bronce que casi sabía a oro. Ocurrió durante los Juegos de Rio de Janeiro 2016 y Coloma se subía al podio con unos llamativos bigotes estilo mexicano (una especie de promesa, mezclada con superstición).

Carlos Coloma, recogiendo su medalla de bronce en el podio durante los Juegos de Río de 2016.

Este pasado verano de 2020, Carlos debería haber participado en los Juegos de Tokio e intentado revalidar su éxito, pero como tantos otros cientos de deportistas españoles, se quedaron fríos como el hielo al comprobar que un maldito virus llamado Covid provocaba el aplazamiento de la cita más importante del deporte mundial.

Su especialidad, el mountain bike, sigue siendo un nicho minoritario desde el punto de vista profesional; sin embargo, a nivel popular, su práctica no deja de aumentar. En España se venden más bicis de montaña que de carretera (como un 70% frente al 30% restante) y son miles los aficionados que se lanzan cada fin de semana montaña abajo para disfrutar sobre dos ruedas (bien gruesas, eso sí) de la adrenalina que genera este deporte.

Coloma acumula más de 125.000 seguidores en su cuenta de Instagram, donde cuelga imágenes de sus entrenamientos y carreras. Quizá por ello, ha llamado la atención de la firma de relojería Breitling, que acaba de presentarlo como embajador de su nuevo Endurance Pro, un modelo de marcado carácter deportivo. Es precisamente en el acto de presentación de la marca relojera, donde tiene lugar esta entrevista:

¿Cuánto tiempo has estado parado por culpa del Covid?

Llevo entrenando desde que nos levantaran el confinamiento a los atletas de élite, allá por el mes abril. Yo creo que deberían haberlo hecho antes, quizá limitando las horas o algún otro aspecto, pero la situación no era normal. Gracias a que vivo en un pueblo pequeño (Albelda de Iregua, a unos 14 kilómetros de Logroño) y que tengo las instalaciones de mi equipo bastante próximas (él mismo es el 'propietario', gestor y fundador de su equipo, el BH Templo Cafés) me resultó algo más cómodo.

Tengo entendido que incluso tienes un pequeño circuito privado en el jardín de tu casa.

Sí, lo construí mucho antes de la pandemia. Tiene peraltes y curvas cerradas y me permite realizar ejercicios de técnica. Durante el confinamiento lo amplié un poco para que diera por lo menos la vuelta a casa y así poder hacer series. Fue un acierto enorme haberlo construido, una pura casualidad, pero me permitió no depender del mundo exterior. Una suerte.

¿Cómo es el entrenamiento tipo de un medallista olímpico como tú?

Normalmente, hay dos días a la semana que están dedicados exclusivamente al gimnasio y al entrenamiento de técnica, normalmente durante unas tres horas. Luego, hay otro día de fondo, donde hacemos una media de 120 kilómetros en bicicleta, unas cuatro horas más o menos. Los fines de semana, si no hay competición, hacemos otra día de fondo o semi-fondo, unas tres o cuatro horas, y otro día de técnica. La media de entrenamiento sería de entre dos y media y cinco horas al día. En general, vamos alternando tanto la explosividad como el trabajo fondo.

¿Todo en bicicleta de montaña?

No, en absoluto. Es una idea equivocada que tiene mucha gente. Prácticamente la mitad de la preparación del trabajo de fondo se realiza sobre una bicicleta de carretera. Luego, ese fondo hay que combinarlo con ejercicios de técnica para aumentar la explosividad y otros específicos para las curvas, los descensos o los saltos y derrapes. Pero sí, el esfuerzo básico para luego aguantar tantos kilómetros encima del sillín durante una temporada es sobre una bici de carreras, la misma que podría llevar cualquier corredor del Tour de Francia. El pedaleo de pierna parece distinto pero te sirve igual para conseguir fondo.

¿En qué momento de la preparación estáis ahora mismo?

En crecimiento. Las próximas Copas del Mundo y el Mundial nos van a pillar con falta de carreras e intensidad. En República Checa, Suiza, Francia o Polonia han tenido mucha más competición que nosotros y ya están más rodados. Nos llevan bastante ventaja. Por eso, mi objetivo para lo que queda de este año es terminar lo mejor posible, no caer mucho en el ránking y pensar en la temporada que viene, donde los Juegos Olímpicos son una cita primordial.

¿Son importantes las nuevas tecnologías en vuestro deporte?

Hace ya cuatro años que trabajamos con potenciómetros y cronomatraje para tener referencias de tiempos. Aunque quizá su uso no sea tan sistemático como el ciclismo en carretera, donde siempre ruedan sobre la misma superficie. Nosotros nos metemos en montaña, con senderos cerrados, de piedras y roca, con barro o sin barro, y ahí varía mucho la forma de leer los datos de un ponteciómetro. En cualquier caso, este tipo de ayuda tecnológica siempre nos resulta útil e interesante.

Ahí es donde entra tu colaboración con el Breitling Endurance Pro.

La oportunidad de colabora con Breitling, una marca de gran prestigio, que además apoya distintas especialidades deportivas desde hace años, es algo fantástico. En el caso concreto de su nuevo modelo, el Breitling Endurance Pro, parte de sus funciones han sido diseñadas y desarrolladas por el especialista en triatleta Jan Frodeno, así que resulta muy interesante para cualquier ciclista profesional. Para un deportista, sentirte respaldado por marcas de esta importancia, sentirte querido y reconocido, es algo muy importante a nivel psicológico ya que las alianzas con los patrocinadores te hacen sentir más seguro. Ves que tu proyecto es sostenible.

Y ahora, para terminar, la pregunta más importante de todas: ¿Te volverás a dejar bigotes de mexicano si participas en los Juegos de Tokio el año que viene?

Por supuesto que sí (risas). Si finalmente estamos representando a España en los Juegos de Tokio del año, me los dejaré crecer de nuevo. Desde hace tiempo, es algo ya característico de la selección española, una especie de guiño al público. Simboliza esa imagen de lucha, garra y sufrimiento que caracteriza a este deporte.

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