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El traje también es para teletrabajar: una lista de cinco de los mejores sastres del mundo

  • Sean Connery tuvo que sentir la elegancia para interpretar a 007
  • El actor llegó a admitir que vestir un buen traje resultaba "algo especial".
  • A continuación, cinco sastrerías para adquirir un traje para teletrabajar
Fotograma de la película 'Agente 007 contra el Dr. No', protagonizada por Sean Conery
Madrid

Cuando en 1961 el director Terence Young aceptó la propuesta de adaptar a la gran pantalla la primera aventura del agente secreto James Bond, el primer desafío al que tuvo que hacer frente fue 'refinar' las formas del rudo galán escocés que iba a dar vida al personaje, un Sean Connery de 31 años. Poco amigo de exquisiteces y menos aún de sastrerías, el joven intérprete debía encarnar a todo un bon vivant, así que Young decidió hacerle 'sentir' literalmente la elegancia.

El cineasta, responsable en buena medida de muchos de los detalles exquisitos del Bond cinematográfico, se llevó a Connery a la sastrería de Anthony Sinclair en Saville Row, el epicentro de la moda clásica londinense. Entre la clientela habitual de Sinclair abundaban los miembros de las Fuerzas Armadas, que le familiarizaron con unos trajes de estilo de caballería con pantalones estrechos, chaqueta con sisa alta y un corte típico para montar a caballo; ese estilo acabó siendo conocido como conduit cut (o corte tubo). A Young le gustó la idea de esos trajes de influencia militar para su agente secreto, y no solo encargó varios a medida para Connery, sino que obligó al actor a dormir con ellos puestos para que acabara "sintiéndose cómodo". Al final, el actor terminó admitiendo que vestir un buen traje resultaba "algo especial".

No llegaremos al extremo de recomendar dormir enfundados en un traje pero sí de recordar que ni siquiera el teletrabajo debería alejarnos de la posibilidad de sentirnos cómodos y elegantes luciendo un traje hecho a medida. Actualmente, además de las sastrerías tradicionales, muchas marcas cuentan con servicio de sastrería en sus tiendas para adaptar y arreglar prendas, pero nada como acudir a un verdadero profesional.

Dicen que en Nápoles el 95 por ciento de los hombres atesora uno o varios trajes hechos a medida. Valoran el hecho de que sean algo único, hecho expresamente para ellos y a su gusto, y por tanto, además, les encaja como un guante. Así que si queremos darnos un verdadero lujo (más que un capricho), deberíamos contar con al menos un traje de uno de estos nombres: los mejores sastres del mundo.

1. H. Huntsman & Sons (11 Saville Row, Londres)

Una de las grandes instituciones de Saville Row, no en vano ya en 1886 recibió el primer encargo por parte de la familia real inglesa para el Príncipe de Gales. Con el tiempo vistió a personajes ilustres como Winston Churchill y a lo más granado del Hollywood de los años 50 y 60. Al margen del glamour de las fiestas exquisitas, otra de sus especialidades es vestir la aristocracia de la caza y equitación europea. Desde los años 60 dispone de colección en tienda, aunque ya que vas, mejor a medida, ¿no?

2. Anderson & Sheppard (32 Old Burlington Street, Londres)

Si ves al príncipe Carlos de Inglaterra con un elegante traje cruzado es muy probable que se lo hayan hecho en esta casa, fundado en 1906. Con un estilo que combina la prestancia del traje inglés y la informalidad del napolitano, una de las señas características de sus trajes suele ser la casi ausencia de hombreras en unas chaquetas, por otro lado, con bastante pecho y apenas entretela. Ese es uno más de los detalles del corte por el que es conocida esta sastrería, y que acabó siendo conocido como 'corte Drape inglés', con un corte alto de las sisas y la manga más completa.

3. Caraceni (Caraceni Tailors Via San Marco, 22, Milán)

Domenico Caraceni está considerado el padre de la sastrería italiana. Abrió su primera sastrería en 1913, siguiendo los pasos de su padre Tommaso. Y de Roma a París y posteriormente Milán, fue su hijo Augusto quien terminó desarrollando el mítico traje cruzado de solapas anchas y hombros sin apenas redoble que acabó convirtiéndose en marca de la casa. Cuentan que en esta sastrería era donde Yves Saint Laurent encargaban sus trajes de doble botonadura. Actualmente es la hija de Augusto, Nicoletta, quien afronta la responsabilidad de mantener el nivel de exigencia y calidad de la casa.

4. Rubinacci Milano Atelier (Via Montenapoleone, 18, Milán)

Gennaro Rubinacci creó The London House en los años 30 junto a Vicenzo Attolini, y juntos revolucionaron la moda masculina con el traje napolitano, un diseño pensado para el hombre cosmopolita que pasa horas en la oficina. Para ello tomaron un taje inglés y prescindieron de hombreras, con las entretelas cosidas muy finas, concibiendo así un traje desestructurado. Actualmente es el nieto de Gennaro, Mariano, quien gestiona esta sastrería ubicada en el corazón de Milán. Son consciente de la importancia del tiempo a la hora de confeccionar sus piezas, así que en el precio del traje incluyen seis noches de hospedaje en su propio hotel, Casa Rubinacci, para que el cliente pueda volver a casa con su nuevo traje sin la menor contrariedad.

5. Cifonelli (31 Rue Marbeuf, París)

Karl Lagerfeld llegó a decir: "Reconocería un hombro de Cifonelli a 100 metros". De hecho, desde la propia casa mantienen que son los autores de un corte secreto del tejido que hace que el hombro destaque sombre el patrón de la chaqueta y aporte movilidad a la prenda. El taller está ahora bajo la gestión de Lorenzo Cifonelli y su primo Massimo, que suponen la cuarta generación de esta estirpe francesa, la más respetada de la moda masculina a medida. Aseguran que son necesarias más de 80 horas para rematar cualquiera de sus trajes, con al menos tres pruebas hasta tener la pieza definitiva al -exigente- gusto del cliente. Establecidos en la capital de la moda femenina, esta sastrería masculina sobrevive con éxito más de 130 años después de su nacimiento.

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Buena foto la de Cifonelli, pero lo que hace ver un buen sastre es cómo le queda su traje a un individuo con un cuerpo normalito, no tan perfecto; mi antiguo sastre, ya jubilado, tenía en el probador un cuadro con un jorobado vestido de levita, para que los clientes nos diéramos más cuenta de la dificultad de vestir algunos cuerpos y procuráramos mantener el peso. Tuvimos en España el mejor sastre del mundo, Antonio Pajares, muerto en trágicas circunstancias, pero hoy seguimos teniendo buenos sastres, algunos nada que envidiar a los del artículo; por cierto, sería bueno que dieran los precios que cobran estos sastres, aunque son bastante reacios a decirlo. De todas formas, buen artículo.

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