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¡El tacón ha muerto, viva la comodidad! (o cómo las zapatillas planas van a triunfar en el nuevo entorno laboral)

  • El zapato de tacón, como el corsé, puede acabar relegado en el armario femenino.
  • Sus ventas han caído durante el confinamiento, pero las de 'ugly shoes' se han duplicado.
  • La llegada de Maria Grazia Chiuri a Dior impuso el 'kitten heel', destronando al 'stiletto'.
Melanie Griffith, con traje de ejecutiva y 'sneakers' blancas, en la icónica película de los años ochenta 'Armas de mujer'.
Madrid

Muchos aspectos de nuestra vida pueden llegar a cambiar debido a este tiempo de incertidumbre que vivimos. Hemos eliminado por completo la costumbre de los dos besos a la hora de presentarnos a alguien y nos hemos acostumbrado a guardar una prudencial distancia de seguridad.

El gel hidroalcohólico ha llegado nuestras vidas seguramente para quedarse y no nos planteamos una realidad sin mascarilla.

Ahora son muchas las voces que se plantean si otro cambio de costumbre que vamos a observar va a ser la desaparición del zapato de tacón.

Los meses de confinamiento y las horas de teletrabajo han impuesto la comodidad en el mundo laboral. Basta hacer un repaso somero a los casos de videollamadas en las que alguno de los protagonistas se ha puesto en evidencia al mostrar sin pretenderlo que solo llevaba la parte de arriba del traje: bermudas, pantalón de chándal o pijama, o incluso ropa interior era lo que completaba su look.

Y siguiendo esa dinámica es fácil imaginar que las mujeres no se habrán puesto tacones para estar delante del ordenador en su casa, como sí lo hacen muchas a diario en la oficina.

Esta conquista de la comodidad por tanto parece ser la estocada final a un modelo de zapato que ya vivía horas bajas: "El valor simbólico actual que podemos verle al tacón genera conflicto", asegura Rosa Moreno, analista de tendencias y profesora de sociología de la moda en el IED.

"Puede resultar empoderador como en la película Armas de mujer, pero también puede ser limitador. Hoy en día vivimos un momento en el que se está replanteando el rol de la mujer y es aquí donde ella tiene que pelear por construirse su papel y no relegarse a un imaginario que ella no ha hecho".

Ejemplo de 'Kitten Heels', el modelo que Maria Grazia Chiuri ha propuesto para Dior.

La moda, en parte, también le está dando la espalda a esos diseños. Las marcas cada vez apuestan más por zapatos de pocos centímetros y las zapatillas deportivas triunfan en la ropa sport. Al llegar a Dior, Maria Grazia Chiuri puso de moda los kitten heels cuestionando los interminables tacones de Christian Louboutin.

¿Liberaban estos últimos realmente a la mujer? A esta cuestión parece que responde la escritora feminista Germaine Greer cuando dice: "Si ella nunca se quita sus zapatos de tacón, ¿cómo sabrá hasta dónde puede caminar o cómo de rápido puede correr?".

Colaboración de Proenza Schouler para Birkenstock (un ejemplo de éxito de los 'ugly shoes').

La moda de los ugly shoes (piensen en firmas como Birkenstock, con las que hasta Valentino o Proenza Schouler han colaborado) han puesto de moda la comodidad. Y una vez que la conquistamos, normalmente no le damos la espalda:

"En un largo plazo posiblemente el tacón haga el mismo viaje que el corsé", explica Moreno.

"Son prendas asociadas a un mundo heteropatriarcal que fueron cotidianas pero que se han quedado relegadas a un artículo fetichista. El corsé nunca ha dejado de existir, pero ya no tiene un valor simbólico cotidiano".

Y lo cierto es que cada vez este ocupa menos espacio en la vida de una mujer: de estar presenten prácticamente en cualquier ambiente, ha quedado relegado en su mayoría a la noche o a la fiesta.

El periódico The Guardian afirma que durante el tiempo de confinamiento firmas como las citadas Birkenstock duplicó sus ventas, frente al descenso que sufrieron los zapatos de día. En cambio, las creaciones más coloristas o arriesgadas de firmas como Amina Muaddi o Bottega Veneta las incrementaron en un 70%.

Los zapatos planos (manoletinas, maryjanes), las cuñas o las propias deportivas han ocupado el lugar del zapato de tacón y parece que se lo van a poner muy difícil para su vuelta, más todavía si, como parece que así va a ser, el regreso a la oficina cada vez se alargue más.

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