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Ocho pueblos españoles con playa para disfrutar del turismo nacional este verano

  • Es seguro que este año se practique más el turismo nacional
  • Los pueblos marineros son un buen destino rural pero también de playa
  • Baiona, Conil de la Frontera o Cadaqués son algunas de las localidades
Fornells. Foto: Dreamstime
Madrid

El Gobierno todavía no ha revelado ningún plan específico para la reactivación de la industria turística en España. Mientras, Francia ha presentado un plan de estímulo de 18.000 millones de euros para el sector con los que pretende movilizar, sobre todo, el turismo interior: franceses viajando por Francia. Francisco Maestre, el presidente de la Asociación de Los Pueblos más Bonitos de España, explica a Status que la industria necesitará del ayudas públicas. Sin embargo, confía que de manera natural se produzca un repunte de los viajes internos, sobre todo a los pueblos, donde la incidencia del coronavirus ha sido peor. A continuación, tiene una lista de algunas poblaciones rurales costeras para disfrutar de la gastronomía y de la playas, que seguramente este año tengan aforo limitado o arenales parcelados. 

1. Baiona

Ubicada al sur de las Rías Baixas, Baiona es una villa turística y marinera con un clima de temperaturas suaves durante todo el año. Su centro histórico fue declarado Conjunto de Interés Histórico Artístico en 1993. Lo cierto es que posee un buen legado artístico: su construcción más emblemática es la fortaleza de Monterreal, un recinto almenado de más de tres kilómetros de muralla, pero sobre todo tiene una serie de monumentos, casi todos de la era moderna, creados para recordar la Arribada de la Carabela Pinta al puerto de Baiona en 1493.

El municipio cuenta además con casi cuatro kilómetros de playas, en las que disfrutar del sol, deportes acuáticos y de la gastronomía gallega frente al mar, con establecimientos interesantes como Rocamar, O Mosquito o Paco Durán.

2. Conil de la Frontera

En la costa de Cádiz, a orillas del Atlántico, esta playa da acceso a uno de los pueblos pesqueros más mágicos de Andalucía. Aguas cristalinas, calas escondidas, bares tan conocidos como el Jacaranda y una deliciosa gastronomía, con el atún rojo de almadraba como principal referente, hacen de Conil de la Frontera el destino ideal para viajeros de todas las edades. Y ver el atardecer en las encantadoras Calas de Roche pondrá el toque inolvidable a cualquier cita romántica que se precie.

3. Fornells

Esta localidad, como refleja la Fundación Fomento del Turismo de Menorca, es un bello espacio donde los pescadores pueden refugiarse de la tramontana en plena costa norte de Menorca. Un refugio marítimo con una gran bahía de más de tres kilómetros de longitud que explorar, a través de actividades deportivas como el submarinismo, la vela o también en rutas con kayak.

El pueblo de pescadores es mediterráneo puro y entre sus callejuelas encaladas destaca un paseo marítimo repleto de restaurantes. El sitio, sin duda, donde degustar la tradicional caldereta de langosta, pescada seguramente a unos pocos metros del puerto. El portal turístico Civitatis cuenta que Torre de Fornells, construida por los ingleses a principios del siglo XIX, es visita obligada que garantiza las mejores vistas de la costa. Además, cerca de Fornells, merece la pena conocer calas como Tirant, Cavalleria y Pregonda. Y las localidades de Ciudadela y Mahón.

4. Cadaqués

Cadaqués es uno de los nombres más evocadores de la costa española y destino final de los sinuosos caminos que llevan al mar hacia el Cabo de Creus, en la Costa Brava. Esta pequeña aldea de casas con fachada blanca y piedras de pizarra negra se ha situado en el mapa turístico europeo como un enclave único en el que se concentran encantos naturales, riqueza cultural, gastronomía y el influjo de Dalí (cuya casa museo se puede visitar en el cercano rincón de Portlligat), factores que definen su peculiaridad turística y que atraen cada año a miles de visitantes.

5. Nerja

Este es un municipio pesquero y agrícola perteneciente a la provincia de Málaga. Situado en la parte más oriental de la costa del sol, se encuentra bañado por el mar mediterráneo. Su clima subtropical y sus 320 días de sol al año, hacen que Nerja sea el lugar idóneo para un turismo de relajación y de diversión, gracias a las numerosas actividades acuáticas que ofrece, como excursiones en kayak, con las que poder disfrutar de las impresionantes vistas de la Cueva de Nerja, llamada Catedral natural de la Costa del Sol.

También cuenta con numerosos rincones naturales, como los Acantilados de Maro-Cerro Gordo o el Parque natural de las Sierras de Tejeda, Almijara y Alhama.

6. Llanes

Esta localidad se ha convertido en exponente turístico del Principado de Asturias. Sus más de 30 playas, repartidas a lo largo de los 56 kilómetros que ocupa la línea costera, y su cercanía a la montaña cantábrica, la convierten en lugar idóneo para el turismo de naturaleza. La sierra del Cuera que la circunda es la antesala montañosa de los Picos de Europa. Además, conserva un rico patrimonio artístico, y una arraigada cultura popular que se manifiesta en un sinfin de festejos y ritos propios, relacionados principalmente con la tradición agrícola y pesquera.

7. Altea

Enclavada en una bahía, Altea se hace hueco entre el mar y la montaña, otorgando una imagen casi simbólica de la Costa Blanca. Este pueblo de Alicante se caracteriza por su línea de costa repleta de pequeñas casas blancas, calles estrechas empedradas que van a parar al mar, y por las cúpulas azuladas de su principal Iglesia, visibles desde muchos puntos de los alrededores. Pequeñas y hermosas calas y playas se suceden por un litoral plagado del mismo encanto blanco que guarda su casco urbano. Y por si un fuera poco, camino a Calpe, a la altura de Altea Hills, se ubica una Iglesia Ortodoxa hecha de madera, con unas cúpulas doradas.

8. Comillas

La villa de Comillas, conjunto histórico-artístico desde 1985, destaca por una magnífica arquitectura popular y casonas solariegas. En el centro de la villa, además, cabe destacar la plaza del Corro de Campíos, donde se ubican las principales cafeterías y restaurantes, muy concurridos en la época estival. La playa, de fina y dorada arena, se encuentra en el centro de la población. Además, muy próximo se localiza el Parque Natural de Oyambre, con la playa de Oyambre, una de las mejor conservadas de la región, destacando sus dunas, rodeadas de un paisaje de increíble belleza. Y también podrá disfrutar de deportes acuáticos.

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