Un viernes por la tarde de los meses de julio y agosto podía haber en el aire 16.000 aviones con puntas de 20.000. Hasta doce millones de personas estarían volando en esas horas punta. Y los aeropuertos de Aena registraron 275 millones de pasajeros, de los cuales 189 en vuelos internacionales. Seis años antes en, 2013, las cifras eran de 187 millones en total de los cuales 129 internacionales. El boom de la aviación, con el empuje de las low cost, parecía un negocio seguro y en claro crecimiento. Sin embargo, el coronavirus ha desmantelado el sector y los aviones están en tierra. Una nueva situación que ha provocado que el Aeropuerto de Teruel, el parking de aeronaves más grande de Europa, esté a pleno rendimiento: espera aumentar su beneficio en un 24%, confirman fuentes a este medio, y el consorcio que administra el aeropuerto ha acordado iniciar la tramitación para la ampliación de la fase IV de la campa, que servirá para que se puedan albergar más aviones.
La Plataforma Aeroportuaria de Teruel (Plata) fue noticia la semana pasada porque recibía al Airbus A380, la aeronave de pasajeros más grande del mundo. Actualmente, Status ha confirmado que son ocho los aviones de este modelo y que esperan otro más para la semana que viene. Lo cierto, la capacidad del aeropuerto, de unos 180 campos de fútbol, está casi al completo: hay 95 aviones de una capacidad total de 125. Cada semana reciben unos cuatro o cinco vuelos a la semana de aerolíneas como Lufthansa, Air France o Etihad Airways. Antes de la pandemia, Plata tenía unos ochentaitantos aviones.
El negocio de este aeropuerto es el pago de las tasas por el estacionamiento de aeronaves, que son un 60% más baratas que Aena. A pesar de ello, desde el el consorcio del aeropuerto de Teruel comunican que el Adolfo Suarez Madrid Barajas tiene más aviones que ellos. Además, en Plata hay una serie de compañías que ofrecen servicios de mantenimiento aeronáutico. Y hay una decena de empresas más que ofrecen diferentes actividades. Algunas son FTA, una de las únicas academias británicas de entrenamiento de vuelo integrado como formación de vuelo; Delsat Aeronautics International, que ofrece servicios profesionales con Drones RPAS; o Pulsar Space, que desarrolla y explota tecnología basada en la observación y análisis del planeta Tierra.
La historia del aeropuerto de Teruel comienza en 2007, con un consorcio formado por el Gobierno de Aragón (60%) y el Ayuntamiento (40%). Se hizo realidad en 2011 y desde el principio se decidió que no era buena idea hacer un aeropuerto de pasajeros, de forma que se afianzó la alternativa de un aeropuerto industrial para el aparcamiento, reciclaje y mantenimiento de aviones, innovación y actividades aeronáuticas como escuelas de vuelo, ensayos o motores de cohete, entre otros.
Desde el consorcio cuentan a este medio que en un principio nadie confiaba en el concepto de un aeropuerto sin pasajeros. Sin embargo, el tiempo les ha dado la razón y la crisis del coronavirus, además, ha provocado un aumento del volumen de negocio. Así, la filial de Aribus Tarmac, la empresa especializada en conservación y desmantelamiento de aviones en el aeropuerto de Teruel, ha tenido que echar mano de la campa de tierra al agotar sus plazas de estacionamiento en el parking pavimentado.
Esta congestión ha provocado que el Consejo Rector del Consorcio del Aeropuerto de Teruel haya tomado dos decisiones importantes para el desarrollo futuro. Por un lado, iniciar la tramitación para la ampliación de la fase IV de Campa, que servirá para que se puedan albergar más aviones. Y en estos momentos se está tramitando ya la pavimentación de la fase III de la Campa por un importe de 1,5 millones de euros.
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