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¿Por qué las cenizas de Orson Welles residen en la finca del torero Antonio Ordóñez? Una historia para aprender del pasado

  • El director de 'Ciudadano Kane' había expresado el deseo de que así fuera
  • Beatrice Welles, hija el cineasta, fue la encargada de traer las cenizas
  • Orson Welles era un gran aficionada por España y su cultura
Orson Welles. Foto: Dreamstime
Madrid

Cuando representantes de la cultura solicitaron al Ministro del ramo, José Manuel Rodríguez Uribes, ayudas específicas, este contesto que ya estaban incluidas en las generales y citó a Orson Welles: "Primero va la vida y luego el cine, aunque la vida sin cine y cultura no tiene sentido". Welles no se revolvió en la tumba porque no está enterrado. Fue incinerado en Los Angeles y allí estuvieron sus cenizas hasta que vinieron a parar a España.

Las cenizas de Orson Welles reposan en la finca que fue de Antonio Ordoñez, cerca de Ronda, donde fueron entregadas al torero por Beatrice Welles, hija de aquel, en la mañana del 7 de mayo de 1987, como colofón de una curiosa historia. Unos meses antes leí en el New York Times que el genial director de Ciudadano Kane había expresado el deseo de que sus cenizas reposaran en España, país por el que sentía, nunca mejor dicho, gran afición.

Me puse en contacto con el director de la Oficina de Turismo en Los Ángeles, Alvaro Renedo, para pedirle que localizara a los herederos para ofrecerles una invitación a venir y depositar las cenizas en tierra española en el lugar que desearan. Mi invitación no era desinteresada, esperaba obtener una buena cobertura en los medios americanos. La responsable era su hija Beatrice, que había pasado parte de su infancia en España y hablaba un buen castellano. Beatrice quería que los restos reposaran en Ronda, cerca de Antonio Ordoñez.

Estábamos en pleno trabajo de organización de las actividades que tendrían lugar el día señalado en el que 100 de los mejores fotógrafos de prensa del mundo dejarían constancia de lo más interesante que tuviera lugar en la zona que le había sido asignada a cada uno de ellos, para realizar el segundo libro de la serie A day in the life of…, que estaría dedicado a España, tras el primero con fotografías de Estados Unidos. Lo comenté con el director del proyecto y creador del mismo, Rick Smolan, uno de los más prestigiosos fotógrafos de prensa del momento, autor de varias fotos de portada en la revista Time, que inmediatamente vio la oportunidad y me indicó que enviaría un fotógrafo a Ronda.

Beatrice se mostró encantada con la idea y como era ella la que estaba en posesión de las cenizas de su padre le repetí el ofrecimiento. Efectivamente se desplazó a Madrid con las cenizas. Fui a recogerla al aeropuerto. Al día siguiente Antonio Ordoñez, por iniciativa de la propia Beatrice, la esperaría en Ronda. Fue un recuerdo a la amistad entre los dos genios.

Portada del libro 'Un día en la vida de España'

Beatrice era una alta y elegante belleza de 32 años con una clase más europea que americana, a pesar de su aspecto de rubia hollywoodense. Es hija de la tercera mujer de Orson, la condesa italiana Paola Mori. Ahijada de Frank Sinatra, había debutado en el cine con nueve años en el Don quijote de su padre y después en Campanadas a Medianoche, ambas rodadas en España. Ha tenido, y tiene una importante carrera en televisión y moda. A pesar de tener hermanos mayores de los dos matrimonios previos de su padre, ella fue la encargada de gestionar los asuntos relativos a la herencia de este, el llamado Orson Welles estate.

En la mañana del 7 de mayo de 1987, los 100 fotógrafos empezaron la incansable tarea de captar a un país entero en el espacio de 24 horas. Se hicieron decenas de miles de fotos de las que luego se seleccionarían algo más de doscientas que serían las que finalmente aparecerían en el libro cuyo título de la edición española fue Un día en la vida de España.

El fotógrafo al que le tocó el encargo de pasar ese día en Ronda fue el angelino David Hume Kennerly, premio Pulitzer 1972, por sus famosos reportajes de Vietnam y fotógrafo oficial de la Casa Blanca con Ford de Presidente- 1974-1977, que trabajaba entonces para la revista Times. El comité que selecciono las fotos escogió una de Ordoñez de paisano en medio de la plaza de toros de Ronda vacía que se publicó a doble página.

El libro en ambas ediciones, en inglés y en español vendió un total de 250.000 ejemplares, una tirada nunca vista para un libro de fotos. Ignoro si el Ministro y sus interlocutores conocen esta historia pero creo que sería interesante que la tuvieran presente cuando citan a Welles.

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forum Comentarios 1

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juan pedro aparicio
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En Contra

Estupendo artículo. Debería el autor com su buena mano de narrador animarse a contar en una especie de memorias muchas historias como esta que sin duda debe conocer de primera mano.

Puntuación 3
#1