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'Cantando a las poetas del 27': una voz para las escritoras que estuvieron a la sombra

  • El nuevo proyecto de la cantante y compositora Sheila Blanco
  • En el disco interpreta una selección de poemas de autoras
  • Todas ellas, estuvieron ocultas bajo la larga sombra de los escritores masculinos
Sheila Blanco, pianista, compositora y cantante.
Madrid

De Sheila Blanco pueden decirse muchas cosas –todas buenas-, pero ante todo, que se trata de una mujer inquieta. En su travesía del mundo del periodismo al de la música ha pasado por etapas tan diversas e interesantes como sus populares #Bioclassics, vídeos en los que, con mucho sentido del humor y gran capacidad de síntesis, cuenta la vida de compositores de música clásica utilizando para ello alguna de sus piezas más conocidas.

Su nuevo proyecto es Cantando a las poetas del 27, un disco en el que la pianista, compositora y cantante ha convertido en canciones una selección de poemas de autoras como Carmen Conde, Ernestina de Champourcin, Concha Méndez, Elisabeth Mulder o Pilar de Valderrama, siempre ocultas bajo la larga sombra de los escritores masculinos de su quinta.

¿Cómo llegó hasta las poetas de la Generación del 27, habitualmente 'tapadas' por sus compañeros masculinos?

Fue gracias al primer documental y al primer libro de Tània Balló, Las sinsombrero, que tan inteligentemente ideó esta marca para poder denominar a estas mujeres. Y para mí fue muy impactante porque yo siempre he sido lectora de poesía y siempre me ha encantado la Generación del 27 y, claro, con 15 años, cuando estaba en la secundaria y me enseñaron esa generación, ni me hablaron de mujeres ni yo me pregunté por ellas.

¿Qué le animó a afrontar este proyecto y poner música a esos poemas?

Me ayudó mucho el disco en sí, es decir, el feedback que tuve cuando empecé a tocar las canciones. También un poco esa responsabilidad que yo acaté para poder divulgarlas y darlas a conocer. Es como justicia divina, ponerlas en su sitio… Es una pena que nos perdamos cómo pensaba y cómo sentía y escribía la otra mitad del mundo, ¡cómo nos vamos a quedar tan solo con cómo escribían los hombres estando también ahí las mujeres! Nos habían vendido una historia como completa y en realidad era fragmentada, y eso se tiene que saber y hay que solucionarlo. Y hay que solucionarlo también en los libros de texto, así que yo espero que en algún momento alguien a quien ataña esta responsabilidad ponga un decreto ley encima de la mesa para que las mujeres estén en los libros de texto también. Es simplemente la verdad.

Sheila Blanco, pianista, compositora y cantante.

Hablemos un poco del proceso de creación del álbum. ¿Cómo fue la concepción musical del proyecto?

Después de hacerme con varias antologías y poemarios, investigué sobre las vidas de estas poetas, me fui enamorando de ciertos poemas, por su temática, o por su sencillez, o por su forma, o por sus palabras, o sus emociones… Leía esos poemas en voz alta primero y después intentaba cantarlos improvisando melodías, siempre con la grabadora en rec; dejándome llevar, que brotara la melodía de las palabras y las emociones de las que se impregnan los versos. Y una vez que tengo la melodía, me siento ya al piano y empiezo a buscar la armonía de esos versos.

Hay gente que no se atreve a entrar en la música clásica o el jazz, géneros en los que usted se mueve. ¿Hay que entender la música para poder disfrutarla plenamente?

Yo creo que hay que atreverse, que hay que darle una oportunidad, y que tanto la música clásica como el jazz, en realidad, nacen de una necesidad del ser humano por expresarse. Tienen sus características por el momento en el que surgen, sus circunstancias históricas, pero se puede disfrutar del jazz sin conocer la armonía, las tensiones, las tonalidades… e igual ocurre con la música clásica. El disfrute va por sentir, por tener una escucha activa, por dejarse sorprender, por dejarse sentir... Lo más difícil es eliminar los prejuicios, esas creencias arraigadas de que esto es muy intelectual, muy enrevesado o que está pasado de moda. Todo el mundo puede disfrutar del jazz y de la música clásica, porque la esencia de esas músicas viene precisamente del ser humano.

Sheila Blanco, pianista, compositora y cantante.

¿Qué es la música para usted?

Es el arte total, en cuanto a que es un arte mágico, totalmente inasible, capaz de envolver la vida de las personas, de tener en la música, en las notas, impresos sentimientos, sensaciones y vivencias. Como decía Leonard Cohen, la música es la banda sonora emocional del ser humano. Y en mi caso es así totalmente, porque yo vengo de una familia en la que la música estaba todo el día sonando.

Usted proviene del mundo del periodismo, pero en un momento dado decidió dedicarse por completo a la música. ¿Encuentra puntos en común entre ambas disciplinas?

Sí, para mí la música es comunicación. La comunicación tiene un ritmo, necesita una musicalidad, alguien que sabe comunicar bien tiene un ritmo interno muy interesante. Son dos carreras, dos vidas muy vocacionales, yo, de hecho, dejé una por la otra porque me tiraba mucho más la musical y no podía combinarlas. El periodismo precioso y también te lleva muchas horas de estar dedicada a ello. Y es muy curioso cómo en mi vida he vuelto a la comunicación y a los medios a través de la música.

Consagrada por completo a ella, dígame, ¿qué le ha dado la música?

La música a mí me ha dado grandes amistades y pasiones. La música para mí siempre es el consuelo, es el refugio donde puedo acudir siempre que lo necesite. La música me ha enseñado a ser generosa, a ser humilde, a intentar dar siempre lo mejor de mí, a terminar las cosas que empiezo. Es muy importante mantener estos valores cuando te dedicas a la música y haces música; el respeto, la humildad y la generosidad cuando tocas con otras personas, el compartir, hacer música juntos. La música es compromiso también. Hay un compromiso con ella. El compromiso siempre está ahí si te dedicas a la música.

Estos días media España canta 'Resistiré' para sobrellevar el confinamiento, igual que tras el 11-S se organizaron en EE UU conciertos multitudinarios con decenas de grandes estrellas. ¿Cuál es el secreto de esa capacidad casi catártica de la música?

¡Ay, la música es muy poderosa! La música amansa a las fieras, anima el corazón, te hace vibrar todo el cuerpo, te conecta con emociones muy personales y también con los demás, cuando cantas la misma canción con otra persona. Es mágica, es muy poderosa, no te puedo decir cuáles son los límites de su poder ni sé cómo lo hace pero sé lo que logra, porque lo he vivido muchas veces, y efectivamente en esos ejemplos que pones demuestra totalmente la capacidad que tiene. Por eso es tan importante la música, y por eso tenemos que cuidarla mucho. La música es el alimento del alma.

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