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Las mejores películas sobre bolsa y finanzas para pasar un confinamiento más entretenido (Vol. II)

  • Repasamos la relación entre cine y finanzas desde 1987 hasta hoy
  • Las crisis de 1987 y 2008 han marcado este tipo de películas
  • Aparecen inolvidables banqueros, brókers o hombres de negocios
Madrid

El 19 de octubre de 1987, que habría de pasar a la historia como un nuevo lunes negro, el mercado de valores de Hong Kong experimentó un inesperado desplome que se fue extendiendo hacia el oeste con el avance de los husos horarios internacionales, hasta arrastrar al Dow Jones más de 500 puntos abajo, una caída de más del 20 por ciento. Aquel lunes negro y la recesión que le siguió hicieron que ser un yuppie de tirantes y engominado perdiese su atractivo.

Ante tales circunstancias, en Hollywood se quedaron sin ganas de reírse del corazón económico de la sociedad, y apenas podría citarse como excepción la película El gran salto (1994), una comedia empresarial bastante negra de los hermanos Cohen. De hecho, la década empezó con una película que pretendía reflexionar con bastante cinismo sobre la falsa impresión de poder absoluto en la que habían vivido los yuppies antes del gran batacazo. Y decimos pretendía porque La hoguera de las vanidades (1990) fue un desastroso despropósito perpetrado por Brian De Palma al intentar adaptar la imprescindible novela de Tom Wolfe. Empezando por una surrealista elección de casting (con Tom Hanks, Melanie Griffith y Bruce Willis al frente) y siguiendo por un ritmo moribundo, lo único bueno de aquella película fue que animó a algunos espectadores a zambullirse en el original de Wolfe.

Paul Newman y 'El gran salto' (1994)

Mucho más acertada, aunque fuera de Wall Street, resultó Glengarry Glen Ross (Éxito a cualquier precio) (1992), una historia emocionalmente brutal sobre la competitividad entre varios agentes inmobiliarios de Chicago para intentar sobrevivir en un sector sumido en un mercado en plena depresión. La película estaba dirigida por un intrascendente James Foley, que tuvo la inteligencia de limitarse a poner la cámara al servicio de un portentoso guion de David Mamet y el trabajo actoral de unos deslumbrantes Al Pacino, Ed Harris, Jack Lemmon, Jonathan Pryce y Kevin Spacey, entre otros.

Christian Bale en 'American Psycho' (2000)

Habría de llegar el año 2000 para que el gran público pudiese ver en la pantalla una revisión de la esencia de Wall Street en versión comedia negra negrísima. Hablamos de American Psycho, adaptación bastante aceptable de la novela homónima publicada en 1991 por Bret Easton Ellis en la que narraban, en primera persona, algunos episodios en la vida de un yuppie asesino de Manhattan a finales de los años 1980.

La citada decadencia de los yuppies y los atentados de Nueva York en 2001 desviaron el interés de Hollywood hacia otros menesteres. Sin embargo, siete años después una nueva crisis, esta de mayor envergadura y alcance, llevó a grandes estudios, compañías de televisión e incipientes plataformas de contenido en streaming a responder a una evidente curiosidad popular. El mundo entero había sufrido un importante golpe económico y más que nunca se señalaba a los bancos y especuladores de bolsa como culpables: el gran público lo sabía, pero no lo comprendía, así que una batería de películas habría de llegar en los siguientes años para explicar cómo pudo ocurrir.

Shia LaBeouf en 'Wall Street el dinero nunca duerme' (2010)

La veda la abrieron dos títulos notables estrenados en 2011: Margin call (J.C. Chandor) y Malas noticias (Curtis Hanson). Mientras que la segunda trata de explicar el estallido de la crisis a partir del desmoronamiento de un banco de inversión ficticio, la segunda adapta el libro del periodista Andrew Ross Sorkin en el que analizaba el origen del derrumbe económico del 2008 y cómo actuaron personajes destacados del sector ante tan inesperada situación. En este caso la historia se centra en Henry Paulson, Secretario del Tesoro, y en los conflictos entre Wall Street y el gobierno de Washington. En ambos casos estamos ante películas que priman la historia y el anecdotario financiero sobre el planteamiento artístico, pero la disección de los hechos resulta tan lúcida y empática que llega a convertir ambos dramas económicos en auténticas cintas de terror.

En la misma línea de las anteriores, La gran apuesta (Adam McKay, 2015), reflexiona sobre la quiebra del sector inmobiliario norteamericano que originó la crisis económica mundial en 2008, y resulta tan cruel que tal vez por eso sea la mejor aproximación a lo ocurrido. Christian Bale, Steve Carell, Ryan Gosling y Brad Pitt encabezaron el reparto de esta película que se le atragantó a mucha gente en las salas al considerarla demasiado técnica y especializada.

Kevin Spacey y 'Margin call el precio de la codicia' (2011)

Y es que el público se había hecho a la idea de un cine financiero más asequible –aunque igual de descarnado- con el estreno en 2013 de El lobo de Wall Street, tres horas de pura efusividad descontrolada, billetes, sexo y cocaína, para contar la historia real del corredor de bolsa neoyorquino Jordan Belfort. Martin Scorsese daba rienda suelta a todo su efectismo cinematográfico al servicio de un Leonardo DiCaprio sin restricciones. Aunque eran coetáneos, Belfort recogía el testigo de Gordon Gekko pero multiplicaba su lado más oscuro y salvaje, y tal vez por eso, el personaje enamoró al público mucho más que el interpretado por Michael Douglas. Como escribió un crítico sobre la película: "Belfort es despreciable, pero sabía pasárselo tan bien…".

Desde Francia llegaba un año antes una aproximación similar al mundo del poder económico, pero sin regodearse tanto en los placeres que conlleva y sí ahondando en el precio personal, emocional y moral que supone. El siempre interesante Costa-Gavras firmaba El capital (2012), en la que convertía al actor Gad Elmaleh en un cínico empleado de banca en plena crisis económica. Poco a poco y sin reparar en consecuencias para otros, el protagonista inicia un ascenso imparable a través de los entresijos del mundo de la banca hasta convertirse en una de las personas más poderosas e influyentes del país.

Robert De Niro, como Bernie Madoff, en 'The Wizard of Lies' (2017)

Dejando atrás la crisis económica, más recientemente la cadena Showtime estrenó una serie aún en antena gracias al éxito cosechado. Billions (2016) sigue el mano a mano que mantienen el ambicioso fiscal de Nueva York Chuck Rhoades (interpretado por Paul Giamatti) y multimillonario Bobby Axelrod (Damian Lewis), a partir de un caso de uso de información privilegiada.

Junto a cintas más anecdóticas, como Money Monster (Jody Foster, 2016), sobre un hombre que decide secuestrar al gurú de Wall Street cuyos consejos le han llevado a perder todos los ahorros familiares, lo más interesante del cierre de la última década fue el retrato que Barry Levinson ofreció del inversor Bernie Madoff y su infame estafa piramidal de 57.180 millones de euros, y que dejó 27.300 víctimas. Robert De Niro dio vida a Madoff en esta interesante The Wizard of lies (2017), producida por HBO, justo un año después de que Richard Dreyfuss encarnase al mismo personaje (por entonces ya condenado a 150 años de prisión) en el insustancial telefilme de la cadena ABC Madoff (Raymond De Felitta), en el que solo destaca el potente trabajo dl citado actor.

Y a la espera de ver –más bien sufrir- los efectos económicos de la actual pandemia mundial y su correspondiente reflejo en la pantalla, esta primavera ha llegado a las salas cinematográficas (y a AppleTV+) El banquero (George Nolfi), la historia de los dos primeros banqueros afroamericanos en los Estados Unidos en los años 50. Habrá que disfrutar con historias del pasado mientras apretamos los dientes ante la que nos tocará a todos protagonizar en los próximos meses.

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MG
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En Contra

Muy buena Dealers (Un lugar en la cumbre)-1989

Puntuación 1
#1