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¿Qué relación hay entre lo que comemos y cómo nos sentimos? Así es la cesta de la compra de los españoles

  • "Asociamos alimentos poco saludables con sensaciones de bienestar"
  • "El cambio de tendencia puede deberse, en parte, al impacto a nivel emocional"
  • "La clave está en qué productos necesito antes de salir de casa y con cuáles vuelvo"
Dreamstime.
Madrid

Los días pasan y el confinamiento continúa. Todos y cada uno de nosotros hemos tenido que cambiar nuestras rutinas más habituales para adaptarnos a las circunstancias, y en algunos casos hasta la forma de alimentarse. En este sentido, diferentes estudios muestran el cambio en las tendencias de consumo que se ha ido produciendo a lo largo de la cuarentena, y cómo los productos estrellas varían según la semana.

A los pocos días de haberse decretado el Estado de Alarma, los productos no perecederos (legumbres, pasta, arroz) y los sanitarios (como el ya famoso papel higiénico) copaban casi todas las listas de la compra, como respuesta a la incertidumbre y el miedo que vivían los ciudadanos ante esta inédita situación. Tanto fue así, que las compras en el mercado de gran consumo alcanzaron un incremento del 71% en la segunda semana de marzo respecto al mismo mes del año anterior, según datos desprendidos de un informe realizado por la consultora Nielsen.

En las siguientes semanas, estas cifras se han visto moderadas, aunque continúan superiores a lo habitual. También ha cambiado, poco a poco, lo que elegimos cuando vamos al supermercado, ya que los productos para la repostería (harina, levadura, azúcar, edulcorantes, mantequilla...), las palomitas, los snaks, las pizzas, así como la cerveza o el vino, han tenido un gran incremento durante la tercera y cuarta semana del confinamiento. ¿A qué se debe este cambio? ¿hemos integrado nuestros momentos de ocio en nuestra rutina de casa? ¿estamos más relajados y por eso compramos más al día? María Ros, psicóloga de Omnidoctor, explica en una entrevista con Status a qué se deben algunos de estos comportamientos y qué relación existe entre la comida que elegimos y nuestro estado emocional.

En las primeras semanas, los productos no perecederos ocupaban un altísimo porcentaje en nuestras compras. Sin embargo, ahora hemos cambiado muchos de estos por snacks, pasteles, cerveza... ¿qué relación hay entre lo que comemos y cómo nos sentimos? ¿a qué se debe este cambio de consumo tan generalizado y significativo?

Al inicio de esta situación, al no tener datos certeros sobre cuándo podríamos salir de casa, qué servicios seguirían funcionando, ni qué normas debíamos seguir, muchas personas optaron por comprar alimentos que les permitieran subsistir durante el mayor tiempo posible. Por ello, tiene sentido que aumentara la compra de legumbres, arroces y pastas, pero no la de verduras y frutas, pues éstas requieren que las compremos poco antes de ser consumidas, pues sino, se estropean. El cambio de tendencia puede deberse, en parte, al impacto a nivel emocional que el confinamiento está generándonos.

Desde que somos pequeños, asociamos alimentos poco saludables con sensaciones de bienestar. Muchos de nosotros podemos sentirnos reflejados en estos ejemplos "Si hago mis deberes, me dejan comerme una chuchería; Si termina la semana y no me han puesto ninguna falta en clase, tomo mi helado preferido; Si me peleo con mi hermano durante la cena, me quedo sin postre". Es decir, desde nuestra infancia, vamos creando un vínculo muy estrecho entre alimentación y estado emocional, que se mantiene en la vida adulta. De forma que nos sentimos reconfortados y recompensados a través de alimentos, generalmente, azucarados y ultraprocesados.

Por eso, en situaciones de malestar emocional (estrés, ansiedad, miedo, tristeza...), tendemos a utilizar los alimentos como estrategia para sentirnos mejor. Y, dado que las circunstancias actuales están siendo muy complejas y están teniendo mucho impacto a nivel emocional, hay una tendencia a consumir productos poco saludables que, de algún modo, sirven como estrategia de gestión emocional, cuando no se tienen/conocen otras alternativas de autorregulación.

¿Se podría saber en qué punto (psicológicamente hablando) estamos a través de nuestra cesta de la compra?

Partimos de la base de que, los hábitos de alimentación de cada uno de nosotros varían de forma muy significativa. Hay quienes consumen ultraprocesados a diario y quiénes llevan sin hacerlo varios años. Los hay que consumen carne 3 veces por semana y hay otros que son vegetarianos, veganos o, sencillamente, tienen intolerancias o alergias alimenticias. Por tanto, no podemos determinar el estado psicológico de una persona con, simplemente, observar su cesta de la compra. No todos compramos lo mismo, no todos tenemos los mismos gustos y no todos nos alimentamos igual cuando nos sentimos mal a nivel emocional.

La clave, más bien, puede estar en qué productos veo que necesito antes de salir de casa y con cuáles vuelvo. La cesta de la compra, en su forma más objetiva, debiera estar llena de aquellos productos que nos faltan y necesitamos para alimentarnos.

Si antes de salir de casa hago una lista de productos que necesito (como pescado, pasta, yogures y huevos), pero mientras voy por el supermercado voy cogiendo más y más, hasta que mi cesta está hasta arriba, podría ser indicativo de que estoy dejándome guiar más por una emoción que por una necesidad real. Es decir, que estoy comprando productos que, verdaderamente, no necesito.

Si notamos que no ejercemos mucho control en nuestras compras y no nos estamos alimentando de forma muy sana, es importante que busquemos la causa. Y si observamos que ese modo de alimentarnos cumple una función a nivel emocional, es decir, que comemos X producto para sentirnos mejor, es importante buscar alternativas más saludables de autogestión emocional.

Desde Omnidoctor, 24 horas al día y de forma gratuita, estamos atendiendo a personas que presentan esta serie de dificultades y estamos dotándoles de estrategias de regulación y gestión emocional que les ayuden a seguir un patrón alimenticio más sano.

¿A qué se debe la compra impulsiva en primera instancia de papel higiénico? (que no ha habido en otros países)

Al inicio de la cuarentena, desconocíamos cuánto tiempo estaríamos sin salir de nuestra casa y si los supermercados podrían abastecernos lo suficiente a toda la población, por tanto, la reacción inicial de muchas personas fue la de adquirir todos aquellos productos sanitarios y alimenticios que no perecieran y garantizara la subsistencia durante varias semanas.

Asimismo, hay ocasiones en las que las personas nos dejamos llevar por la multitud sin tener mucha consciencia de por qué hacemos lo que hacemos. Ante una multitud, somos capaces de perder nuestra individualidad y nos contagiamos de comportamientos que vemos en los otros; por tanto, si ante una situación de alarma, observo cómo hay mucha gente comprando papel higiénico, aunque en casa aún tenga bastante, puedo dejarme llevar y comprar más. Sencillamente porque la multitud, de algún modo, me hace sentir que es fundamental y necesito comprar.

¿Crees que los hábitos que estamos adquiriendo de consumo, se mantendrán cuando acabe esta situación?

Mi profesión me enseña a permanecer más en el presente que en el futuro, por ello, no puedo aventurarme a hacer una predicción certera de lo que ocurrirá cuando esta situación termine.

No obstante, considero que esta difícil situación que todos estamos viviendo tendrá un efecto positivo en el ser humano. El privarnos de cosas que nos gustaban tanto, el sentirnos encerrados en nuestras propias casas y no poder abrazar a los nuestros, el ver el sufrimiento ajeno y sentir, en cierto modo, que no podemos hacer lo que quisiéramos... todo ello ha contribuido, y quiero pensar que contribuirá, a sacar el lado más humano de todos nosotros. Buscando el bienestar propio y ajeno.

Por ello, creo que existirá una mayor tendencia a cuidarnos a nosotros mismos y a valorar cosas que antes veíamos muy pequeñas y estos días percibimos como enormes. Creo que la salud mental cobrará mayor importancia y que seremos capaces de prescindir de lo no esencial.

¿Qué pautas facilitarías para sobrellevar mejor la cuarentena?

-Mantener rutinas. Seguir un horario más o menos estable, organizar distintos tiempos para trabajar, comer, hacer actividades de ocio... Hay que recordar que, cuánto más organizado nuestros días, menos sensación de descontrol tendremos.

-Hacer ejercicio físico. Es fundamental ayudar a nuestro cuerpo a liberar la tensión que ha ido acumulando todos estos días. Estar encerrados en casa nos limita mucho ese gasto energético, por tanto, tenemos que tener especial cuidado. Recordemos que, cuando hacemos ejercicio físico, liberamos endorfinas, las cuales nos generan un efecto analgésico y sensaciones de bienestar. Asimismo, nos previene frente al insomnio.

-Mantener los contactos sociales. Es fundamental contar con nuestra red de apoyo cuando estamos pasando por momentos complicados. Nos ayuda a sentirnos acompañados, entendidos y, que de algún modo, el peso que llevamos a nuestras espaldas es compartido y, por tanto se reduce. Hay que tratar de mantener esas Videollamadas o llamadas con nuestros amigos y familiares, pues a nivel de estado de ánimo tiene un efecto muy positivo.

-Gestionar nuestros pensamientos. Las personas sentimos miedo cuando nos encontramos ante algún peligro peligrosa para nuestra integridad física o emocional. El miedo es una emoción fundamental que viene a ayudarnos, a protegernos. Por eso, ahora mismo es normal sentir miedo, estrés, ansiedad... la situación no es para menos.

Sin embargo, es importante saber que una de las cosas que ocurre con el miedo, es que nos genera pensamientos muy negativos. Es como si nuestra cabeza pensase que, si nos ponemos en lo peor, nos estamos protegiendo, ¿no? Pues bien, es importante tener cuidado. Mantener nuestra mente en el futuro no nos da ningún tipo de ventaja. Lo que nos genera es malestar. Por eso debemos esforzarnos en el presente, en las cosas que tenemos antes de las cosas que nos faltan.

Estar constantemente en el futuro nos pone en una situación de alarma y alerta que nos genera muchísimo malestar. Por eso, tratemos de cuidarnos, de centrarnos en el momento presente y de hacer todo lo que esté en nuestra mano para vivir estos momentos con la mayor serenidad posible.

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