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Un perfil sincero (y polémico) sobre Benito Mussolini, ese hombre inteligente y gran orador que no tenía escrúpulos

  • Se publica en España 'El Hijo del Siglo', del autor Antonio Scurati
  • Un extenso libro -800 páginas- sobre la vida de Benito Mussolini
  • Cosecha críticas porque presenta al 'Duce' como un hombre inteligente
Madrid

En estos tiempos de reclusión hay tiempo para lecturas interesantes y largas. Ambos requisitos los reúne el magnífico libro de Antonio Scurati, El Hijo del Siglo, interesante y largo, más de 800 páginas, y eso que es solo el primer tomo de los tres que tiene previsto publicar que narran la vida novelada de Mussolini.

El libro que fue el pasado año el premio Strega (bruja) quizás el más prestigioso de Italia acaba de ser publicado en español por Alfaguara, aunque hace año y medio que salió en su versión original. El que pueda que lo lea en italiano, o si dispone de mucho más tiempo que lo lea con un diccionario. La riqueza del lenguaje y el ritmo de la narración son imbatibles.

Escriba lo que escriba en el futuro o lo que haya escrito en el pasado esta es la obra de su vida. Por primera vez, la vida del líder fascista nos viene dibujada desde su propia perspectiva, algo a lo que no se han atrevido otros historiadores. Ha recibido acusaciones de tratar con bondad al Duce -el libro ha sido muy leído en círculos de la derecha y la extrema derecha- lo que no es de extrañar al llevar vendidos cerca de medio millón de ejemplares , pero esa no es la lectura correcta.

La narración se centra en los años 1919-1924, la inmediata posguerra, la derrota de los vencedores -Italia ganó la guerra pero perdió la paz- y el ascenso de un fascismo sin ideología: la ideología del movimiento que oficialmente se llamaba Fasci italiani di combattimento estaba toda resumida en la última palabra, la destrucción del socialismo y finalmente la toma del poder absoluto.

El ascenso de Mussolini y la caída del socialismo 

La evolución del líder, socialista en su juventud, jovencísimo director del órgano oficial Avanti, dejó, o le obligaron a dejar, la publicación y el partido por su posición, tras el pacifismo inicial, a favor de la intervención, y en contra de la dirección del partido, y fundó a finales de 1914 Il Popolo D Italia, que se terminó convirtiendo en el órgano de expresión del fascio.

La osadía del libro es la de presentarnos al protagonista como una persona muy inteligente, brillante periodista y orador, muy alejado de esa imagen de payaso que hemos visto en otras ocasiones, aunque a esas virtudes también unía los defectos de la mentira, la traición, la absoluta falta de escrúpulos, y su extrema exigencia sexual, a pesar de la sífilis, que era un factor importante de su comportamiento.

Tras los modestísimos inicios del movimiento y los diferentes fracasos, se lanza temerariamente a la conquista del poder apoyado por excombatientes desmovilizados, y personajes atrabiliarios de todo tipo, borrachos, drogadictos, agresivos y armados desde el principio. Algunos de los lugartenientes eran simplemente asesinos.

El proceso de destrucción del socialismo dominante, entre 1919 y 1922 a través de la intimidación sistemática, está magníficamente detallado. Es trágico ver como una minoría violenta se impone y va captando adeptos con sus exhibiciones de fuerza. La escisión comunista ya había debilitado a la izquierda, que tardaría decenas de años en recuperarse.

Los actores secundarios

De entre los actores secundarios de esta narración destacan tres, la amante exquisita de Mussolini Margherita Sarfatti, escritora biógrafa del Duce y patrona de las artes que consiguió suavizar la rudeza de este hijo de la clase obrera y sobre todo le educó en las áreas más sofisticadas del conocimiento. Por supuesto, era judía pero eso carece de importancia en el relato.

El otro es el vate por excelencia Gabriele D´ Annunzio, el poeta glorioso, el héroe ultranacionalista de tantas aventuras, desde su vuelo sobre Viena en plena guerra, y el conquistador, sin pegar un solo tiro de la irredenta Fiume donde montó su propia república. También el depredador sexual. Aliado de Mussolini en varias aventuras también se distanció de el en otras.

Y finalmente el fundador del futurismo Filippo Tommasso Marinetti, propulsor intelectual de la violencia fascista, que circula por el libro exigiendo protagonismo pero siempre obscurecido por Mussolini.

Mussolini, primer ministro

Las marchas sobre diversas ciudades, especialmente de la Emilia Romaña, apodada la roja, generalmente con éxito, fueron ensayos para la famosa marcha sobre Roma que tuvo lugar, partiendo de diversos lugares a finales de octubre de 1922 y en la que Mussolini no participó esperando en Milán la llamada de la Casa Real para formar Gobierno, lo que efectivamente ocurrió.

Mussolini, que era diputado desde el año anterior y que solo contaba con un puñado de votos en la cámara, exigió el poder que el Rey le concedió a pesar de la oposición del Primer Ministro Facta que le había pedido que impusiera el estado de sitio. Facta, un hombre de paja del político más importante de comienzos de siglo Giolitti, firmó el decreto pero tuvo que suspender su puesta en marcha por la negativa del Monarca a refrendarlo con la correspondiente frustración de gran parte del ejército que hubiera anulado a los insurgentes con facilidad. Mussolini se convirtió con 39 años en el Primer Ministro más joven de Europa

Como es habitual en estos casos, la dictadura no empezó al día siguiente sino que se fue instalando en la mente de los italianos poco a poco hasta que no hubo marcha atrás.

Soberbia lección la de Antonio Scurati sobre lo que puede ocurrir en tiempos de crisis. Hay que esperar que la hayamos aprendido.

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