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Raphael Gielgen, o cómo será el ecosistema laboral del futuro

  • El trabajador necesita un espacio que genere un sentido de pertenencia
  • Las salas para tomar café o compartir comida juegan un gran papel
  • Los líderes de una empresa deben generar confianza y seguridad
Madrid

Lo de Vitra va más allá del diseño de mobiliario: lo suyo es la creación de iconos del diseño. Durante décadas, sus visionarios autores han sido capaces de adelantarse a las tendencias y trazar las líneas de productos que rápidamente adquieren la categoría de clásicos. Hoy, Raphael Gielgen es uno de esos colaboradores esenciales de Vitra. Como Trendscout Future of Work de la casa, pasa 200 días al año viajando para captar las nuevas corrientes y conocimientos más vanguardistas, además de leer y analizar un millar de artículos sobre temas relacionados con el futuro. De la experiencia de este cazador de tendencias surgen las guías de desarrollo para los nuevos diseños de Vitra.

Gielgen pasó recientemente por Madrid para impartir, en el showroom de Vitra, la conferencia El ecosistema de la nueva economía. Cómo la nueva economía cambiará la arquitectura del trabajo, en la que explicó cómo los modelos de negocio necesitan innovar y reinventarse para sobrevivir al nuevo paradigma. Status tuvo la oportunidad de hablar con él para descubrir cómo será el ecosistema laboral de un futuro... que ya ha llegado.

En esencia, ¿cuál es su trabajo?

Mi trabajo es ayudar a Vitra, y también ayudar a nuestros clientes y amigos, a prepararse para el futuro. Este es un gran desafío para la mayoría de las empresas externas, y es importante estar preparado para entender y afrontar las nuevas realidades que nos alcanzarán en cinco o diez años. Mi trabajo es responder a esas preguntas: ¿cómo trabajaremos dentro de diez años? ¿Cómo cambiarán los negocios y la forma de interactuar?

Usted ha comentado que la transformación del trabajo es la cuarta revolución industrial, ¿a qué se refiere exactamente?

Pensemos en cualquier país europeo, pensemos en cualquier oficina. Durante los últimos cien años no ha habido nada que se asemeje al alcance y la velocidad de las transformaciones en el mundo del trabajo. Desde los días de la llegada la electricidad al pueblo hasta hoy, con Alexa, Dropbox o Skype... el cambio ha sido asombroso, ¿Pero estamos preparados para asumirlo y aprovecharlo? El 5G, la inteligencia artificial o la nube están empujando hacia una revolución inevitable, es imposible mantener las estructuras y los usos tradicionales. Y esa revolución ya está aquí.

¿Hay focos concretos en los que se esté gestionando ese cambio?

No, en realidad no. Desde luego hay que entender que hay mercados clave en el mundo que están más pendientes a las últimas tendencias, y por otro lado tienes áreas en las que siempre puedes aprender cosas específicas; lugares que podríamos definir como ciudades del conocimiento. Me refiero a ciudades que aglutinan universidades, empresas y startups, y eso supone una importante concentración de ideas y experiencias. Por ejemplo, el área de San Francisco o de Nueva York. Y luego tienes algunos puntos calientes de tecnología, como Tel Aviv o Shenzhen. En mi caso, trato de tener muy claras cuáles son las preguntas que quiero resolver y acudo a la ciudad donde crea que podré encontrar las respuestas.

¿Cómo son los formatos de oficina que vendrán?

Será fundamental favorecer la presencia de lo que llamaríamos un hogar corporativo. La comunidad de compañeros de trabajo necesita un espacio en el que se pueda generar un sentido de pertenencia. Son ese tipo de áreas en las que se crean los rituales, como tomar café, compartir comida, intercambiar ideas… Estos espacios se están volviendo cada vez más importantes y le dan a la gente una cierta… orientación. No diría que son como una iglesia, pero puedes compararlo con ese tipo de lugares: lo contrario en términos de tensión.

Es evidente que un buen espacio de trabajo influye en la calidad del mismo, pero, ¿qué será la productividad en el futuro?

Esa pregunta es crucial. Creo que estamos en un momento de cambio radical. De las tareas más rutinarias se harán cargo el software y el hardware adecuado, por el contrario, cobrarán relevancia tareas no repetitivas más orientadas hacia la reinvención y renovación continua; la búsqueda de lo nuevo y de la originalidad. Por esa razón, creo que la productividad cambiará en general. El punto más importante para la prosperidad y el progreso dentro de una organización será la confianza. Si el liderazgo de la empresa brinda a los empleados la confianza y la seguridad para que actúen y tomen decisiones, esa empresa será de las más avanzadas del mundo. No se trata de dinero. Visito alrededor de 80 empresas, 500 en los últimos cinco años, y ese es el secreto del éxito.

A lo largo de tantos viajes y experiencias, ¿cuál ha sido la mayor lección que has aprendido?

Creo que una de mis mayores experiencias fueron mis dos primeros viajes a Shenzhen. Lo que vi, me fascinó. ¿Qué sucede si cien mil diseñadores e ingenieros se despiertan cada mañana para hacer algo nuevo? No con la actitud de revolucionar el mundo sino con el objetivo de mejorar la vida de todos. Se está convirtiendo en una de las áreas con más y mejores solicitudes de patentes.

¿Cuál es su espacio favorito para trabajar?

Tengo un gran estudio en casa, una gran oficina con una estantería gigante. Me rodeo de algunos artefactos de mis viajes, muchísimos carteles. A un lado tengo un gran ventanal desde el que veo el bosque. Sin duda es un lugar fundamental para mí. Es mi... sobrealimentador cerebral. Trabajo súper rápido allí. Se me pueden ocurrir ideas en cualquier parte, pero luego, con todas esas ideas, me siento en mi oficina de casa y allí el trabajo fluye con agilidad.

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