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El vino español ante el desastre: "Si tuviéramos que subir el precio de nuestros vinos, nos saldríamos del mercado"

  • "EEUU ocupa el 25% del total de la exportación en Bodegas Emilio Moro"
  • "Latinoamérica es un área en la que tenemos muchas posibilidades"
  • "España no está en la mejor casilla de salida en el mundo occidental"
José Moro, catando el aroma de una copa, en sus viñedos de Ribera del Duero.
Madrid

El sector del vino español vive un momento de incertidumbre. Los aranceles impuestos por la Administración Trump han afectado, según La Federación Española del Vino (FEV), a casi el 90% de las bodegas. Un contratiempo que puede hacerse aún mayor: EEUU valora subir los actuales aranceles (un 25% a los vinos de menos de 14º) hasta un 100% a cualquier graduación. Un escenario que José Moro espera que no suceda, porque significaría "la salida del vino español del mercado norteamericano". El equipo de Status se sienta con el presidente de Bodegas Emilio Moro para saber qué alternativas hay a EEUU, atisbar qué tiene que hacer el vino español para ganar en reconocimiento internacional y conversar sobre Si lo sabes escuchar, el vino te habla (Gestión 2000), el libro que acaba de publicar, donde reflexiona sobre el mundo del vino, la bodega familiar que dirige y la forma en la que lo hace.

¿Cuáles de sus vinos se han visto afectados por la subida arancelaria? ¿Qué porcentaje ocupa EEUU en las exportaciones de la bodega?

Nuestros vinos blancos procedentes del Bierzo se ven claramente afectados, y esto puede provocar un estancamiento en el posicionamiento de esos vinos en este país, porque con este arancel se saldrían del precio de mercado. EEUU ocupa el 25% del total de la exportación en Bodegas Emilio Moro.

Por el momento, sus tintos no se han visto afectados por esta medida, porque tienen más de 14º. Lo cierto es que esa criba está beneficiando a muchos tintos nacionales. Pero, ¿por qué el vino español se está acercando cada vez más a graduaciones altas?

Los vinos deben tener un equilibrio perfecto entre acidez, materia polifenólica y grado alcohólico. Si la tendencia del mercado es tener vinos potentes, concentrados y cada vez más elegantes, todo esto requiere elaborar vinos con graduaciones superiores a los 14º, pero siempre teniendo en cuenta el equilibrio perfecto.

Y si Trump, finalmente, anuncia aranceles al 100% a todos estos vinos, ¿tiene plan de contingencia?

Prefiero esperar y pensar que eso no va a suceder, y que va a entrar la cordura en este asunto. Si tuviéramos que subir el precio de nuestros vinos, nos saldríamos del mercado, pero no solo nosotros, sino la mayoría de las bodegas españolas.

Esa situación sería una desgracia, porque Norteamérica es un mercado muy interesante que consume vinos de calidad. ¿Hay alternativa?

Tenemos un plan estratégico para actuar en el resto del mundo. Latinoamérica es un área en la que, si hay estabilidad, tenemos muchas posibilidades de afianzar nuestros vinos. Debemos seguir ahondando en las nuevas tecnologías, porque es la forma de acercarse a Asia, un mercado complicado, en el que el éxito está en entender su forma de negociar y ser constantes.

Respecto a Asia, en concreto China, ¿es realmente un mercado interesante?

España no está en la mejor casilla de salida en el mundo occidental, entonces debemos acercarnos más a este mercado a base de trabajo, conocimiento y, sobre todo, a base de esforzarnos por comprender su cultura. Solo así tendremos más posibilidades.

Otro de los frentes en el que está inmerso el sector del vino es trabajar por subir su precio. Una de las estrategias es apostar por los vinos de pago. ¿Las Denominaciones de Origen (D. O.) corren el riesgo de ser menos útiles?

Las D. O. juegan un papel fundamental en la organización de las distintas zonas geográficas, pero creo que es a las bodegas a las que nos corresponde exigirnos la máxima calidad y ser fieles a nosotros mismos. Los Consejos Reguladores son los que establecen las reglas mínimas con las que convivir, pero a partir de ahí somos nosotros los encargados de conseguir sacarnos el máximo partido.

Y cómo ve el futuro, ¿más concentrado en las denominaciones o lo contrario?

Desde mi punto de vista, las Denominaciones de Origen suman, ayudan a que se cumplan las reglas pactadas y así pueden seguir siendo en el futuro. Pero debemos tener todos claro que, como decía antes, quienes hacen mejores o peores vinos somos las bodegas. Pertenecer a una Denominación concreta no te exime de asumir tu responsabilidad y compromiso con la calidad.

¿Qué tiene que hacer el vino español para ganar más reconocimiento internacional?

Debemos seguir trabajando en la línea de lo que ya se está haciendo, siendo cada día mejores. Los vinos nacionales tienen una gran personalidad y un gran carácter, pero no debemos rendirnos, ni quedarnos atrás en campos como la comercialización, el marketing o la comunicación. Tenemos que salir al mundo con la botella bajo el brazo y mostrarnos orgullosos, porque hacer marca cuesta mucho tiempo y esfuerzo. En España debemos saber vender nuestra historia, nuestra variedad reina, el tempranillo, y esto es solo cuestión de calidad y esfuerzo.

Ha publicado un libro donde reflexiona sobre las claves del éxito de la bodega que dirige ¿Cuál ha sido su mayor aportación a este proyecto familiar?

Haber nacido y crecido con pan, vino y azúcar. Corretear entre cubas desde mi infancia ha hecho que naciera en mí una pasión, la misma que pongo cada día para sacar lo mejor de este negocio. He estado formándome, aprendiendo y escuchando para poner en práctica todo el aprendizaje y volcarlo en la bodega. Intento llevar la gestión de la forma más equilibrada posible, porque creo que es la fórmula para obtener mejores resultados, tanto en crecimiento de marca como en beneficios. Las claves del éxito son trabajo, constancia, perseverancia y, sobre todo, en el mundo del vino, paciencia.

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