Status

Puerros, lombarda y alcachofa: las verduras de invierno se sirven a la brasa en Roostiq

  • El restaurante Roostiq s encuentra en la calle Augusto Figueroa de Madrid
  • El invierno son los meses de la lombarda, el kale, el puerro o la alcachofa
  • También es época de espinacas, rúcula o de la escarola
Madrid

En el invierno, las verduras de temporada se convierten en las grandes protagonistas de Roostiq, que tienen su propia finda en Ávila. Así, los meses de frío se han consolidado como los mejores meses del año para probar los puerros, la kale, la lombarda, la rúcula, las acelgas, las espinacas y las alcachofas en este restaurante. "Servimos el producto sin camuflarlo. Lo importante es su calidad en sí", explica Carmen Acero, la jefa de cocina. Y añade: "De ahí, que sea tan importante la temporada en la que se consume".

De este modo, una de las recetas que presenta en esta temporada invernal una calidad óptima son los puerros confitados y a la brasa. "De nuevo, lo importante es la calidad del puerro", reincide Acero. Los hortelanos de la finca de la que nace la cocina de productor de Roostiq, y tras un proceso de selección de semillas exhaustivo, optaron por la variedad vela. "Lo elaboramos en tres fases. Primero, lo confitamos, luego lo ponemos a la brasa y, por último, lo llevamos al horno", describe la jefa de cocina.

También, su ensalada César con pollo de la finca y tuskan cale –conocido como cavolo nero-. "Esta variedad la puedes comer en crudo sin calentar", detalla la chef de Roostiq. La lombarda con ajito y aceite, las acelgas a la llama, las alcachofas confitadas al horno de leña y las espinacas y rúcula a la brasa con huevo son el resto de elaboraciones propias de los meses más fríos del año. En cuanto a la rúcula, desde la finca de Ávila, se ha seleccionado la variedad Cultivada. "Las verduras las cocinamos a fuego directo porque entendemos que la llama es la mejor forma de respetar el producto", sentencia Acero.

La honestidad, la cocina de productor y, por supuesto, la finca de Ávila en la que se crían la mayoría de los ingredientes de sus platos son la esencia de Roostiq. El restaurante de la calle Augusto Figueroa, 47, acaba de cumplir un año reivindicando su máxima: una obsesión por el sabor basada en sus explotaciones ganaderas y agrícolas, inmersas en un Periodo de Conversión a la producción ecológica.

WhatsAppWhatsApp
FacebookFacebook
TwitterTwitter
Linkedinlinkedin
emailemail
imprimirprint
comentariosforum0
forum Comentarios 0
Deja tu comentario
elEconomista no se hace responsable de las opiniones expresadas en los comentarios y los mismos no constituyen la opinión de elEconomista. No obstante, elEconomista no tiene obligación de controlar la utilización de éstos por los usuarios y no garantiza que se haga un uso diligente o prudente de los mismos. Tampoco tiene la obligación de verificar y no verifica la identidad de los usuarios, ni la veracidad, vigencia, exhaustividad y/o autenticidad de los datos que los usuarios proporcionan y excluye cualquier responsabilidad por los daños y perjuicios de toda naturaleza que pudieran deberse a la utilización de los mismos o que puedan deberse a la ilicitud, carácter lesivo, falta de veracidad, vigencia, exhaustividad y/o autenticidad de la información proporcionada.